Ácidos Grasos Omega 3 y Salud Mental

En años recientes, probablemente haya escuchado a los expertos elogiar los posibles beneficios cardiovasculares de comer más ácidos grasos omega 3 – grasas que se encuentran en ciertos alimentos provenientes de plantas. La evidencia en aumento sugiere que los ácidos grasos omega 3 también podrían ser benéficos para el tratamiento y prevención de ciertos trastornos mentales, principalmente la depresión.

En años recientes, probablemente haya escuchado a los expertos elogiar los posibles beneficios cardiovasculares de comer más ácidos grasos omega 3 – grasas que se encuentran en ciertos alimentos provenientes de plantas. La evidencia en aumento sugiere que los ácidos grasos omega 3 también podrían ser benéficos para el tratamiento y prevención de ciertos trastornos mentales, principalmente la depresión.

Los ácidos grasos omega 3, un tipo de grasa poliinsaturada, se consideran “grasas buenas”. Omega 3 se refiere a su estructura química. Los siguientes pescados contienen ácidos grasos omega 3:

· Salmón
· Caballa
· Atún
· Arenque

Muchos expertos creen que los ácidos grasos omega 3 podrían ser decisivos para la función cerebral y que una deficiencia de estos podría provocar o exacerbar la enfermedad mental en ciertas personas.

La depresión se ha vuelto elevadamente prevalente en la sociedad occidental. Algunos investigadores creen que esto podría, en parte, deberse a importantes cambios alimenticios que han ocurrido durante el siglo pasado, que han provocado una disminución del consumo de ácidos grasos omega 3. Varios estudios sugieren que estos ácidos podrían ser benéficos para el tratamiento de la depresión.

Un estudio publicado en la revista científica Journal of Affective Disorders descubrió niveles bajos de los ácidos grasos poliinsaturados omega 3 en las membranas de los glóbulos rojos (RBC, por sus siglas en inglés) de los pacientes con depresión pero no en un grupo de control sano bien identificado. El estudio también descubrió que el aumento de la gravedad de la depresión estaba relacionado con la disminución de los niveles de membranas de RBC de ácidos grasos omega 3 así como una disminución del consumo de estos ácidos.

También en la publicación The Lancet, el Dr. Joseph Hibbeln, un investigador del National Institute on Alcohol Abuse and Alcohol Consumption, repasó los datos de nueve países y encontró una alta incidencia de depresión en países con bajo consumo de pescado. Él advirtió que distintos factores económicos, sociales, culturales y otros pudieron haber influido sobre los resultados del estudio. Sin embargo, otros estudios han encontrado que las altas concentraciones de plasma sanguíneo de ácido docosahexaenoico y de ácido graso omega 3 que se encuentra en el pescado, han estado vinculados con un aumento del cambio de serotonina y una menor incidencia de depresión y suicidio.

En la edición de abril de 2000 de Nutrition Reviews, investigadores revisaron un número de estudios que sugirieron que podría haber una asociación entre las dietas extremadamente bajas en grasa, bajos niveles de colesterol y un aumento en la incidencia de la depresión.

En la revisión estaba incluida una observación hecha por los investigadores de la University of Arizona acerca de que la restricción de grasa y los medicamentos que bajan el colesterol podría cambiar las concentraciones de ácidos grasos poliinsaturados de los tejidos, incluyendo el tejido nervioso. Las dietas que restringen la grasa tienden a provocar un consumo alto de ácidos grasos omega 6 poliinsaturados y una disminución relativa del consumo de ácidos grasos omega 3. Para ciertas personas, estos cambios podrían aumentar el riesgo de depresión.

La revisión incluyó otros estudios a gran escala que demostraban una clara relación entre los niveles bajos de ácidos grasos omega 3 en la sangre y un alto riesgo de depresión, violencia y suicidio.

Los investigadores descubrieron que los ácidos grasos omega 3 son cruciales para el funcionamiento adecuado del sistema nervioso y que una dieta extremadamente baja en grasa podría provocar efectos psicológicos negativos en ciertas personas. Ellos enfatizaron que la recomendación alimenticia con respecto a la reducción de colesterol, pérdida de peso y la prevención de cáncer debería acentuar la importancia de un consumo adecuado de ácidos grasos omega 3.

12/04/07
THE FISHMALL

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