Durante toda la noche, los trabajadores del mayor puerto carbonero de la China, se mantienen activos cargando a los buques en espera, con miles de toneladas de “oro negro”.
Durante toda la noche, los trabajadores del mayor puerto carbonero de la China, se mantienen activos cargando a los buques en espera, con miles de toneladas de “oro negro”.
En su mayoría, estos buques transportan su preciosa carga a otros puertos de la costa sudoriental de la China.
El puerto de Qinhuangdao está ahora trabajando a destajo para proveer a las áreas del sur del país, que atraviesan la experiencia de su peor invierno en más de 50 años. Hay una desesperada necesidad de carbón en las plantas de energía, que han tenido que limitar su generación precisamente, a causa de la escasez de los suministros.
La nieve ha revelado cuánto depende China de su más abundante fuente de energía.
En Qinhuangdao, dirigentes y trabajadores tienen una misión primordial a cumplir: completar la carga de los buques y despacharlos hacia el sur tan rápido como resulte posible.
“Nosotros no estamos sufriendo como esa gente en el sur, de modo que no importa si tenemos que trabajar en el Año Nuevo Chino”, afirmó un obrero ferroviario, mientras observaba el paso de otro tren con carbón a través de la estación de señales a su cargo.
El presidente chino Hu Jintao visitó brevemente Qinhuangdao la semana pasada, para pedir a la autoridad portuaria que incremente la cantidad de carbón que opera. “Su esfuerzo es muy importante para asegurar la provisión de electricidad en las zonas de desastre”, dijo a un auditorio de entusiastas trabajadores portuarios.
El puerto, ubicado en la Provincia de Hebei, ha adquirido creciente importancia como “hub” de transporte desde que China comenzó sus reformas económicas a fines de los 70.
Desde entonces, se expandió tres veces en los 80, y una más en 2004. Su mayor actividad radica en la operación de carbón proveniente de las provincias norteñas de Shanxi, Shaanxi y Mongolia Interior.

El carbón es tratado con rapidez en cuanto arriba. Máquinas gigantescas izan vagones de trenes completos antes de depositar el carbón en cintas transportadoras que lo llevan a los buques en espera.
Una parte del carbón se exporta, pero la mayoría se envía al sur del país, en donde están instaladas las principales áreas industriales.
Por atrás queda su sucio legado: una gruesa capa de polvo de carbón lo cubre todo en el distrito portuario de Qinhuangdao.
Lin Song, miembro del departamento de publicidad del puerto, dijo a la BBC que la estación manipuló un promedio de entre 600 y 700 mil toneladas diarias de carbón durante el mes de enero. Esta cifra se incrementó en 100.000 toneladas diarias desde el 1 de febrero, luego de la exhortación del presidente Hu.
“Solo si mantenemos este incremento en la cantidad de carbón podremos satisfacer las necesidades energéticas de las empresas del sur de China”, agregó.
Para Zhu Shangdong, jefe del departamento ingeniería de una de las varias compañías cargadoras de carbón en el puerto, los próximos días serán los más importantes. “El lunes trabajaremos día y noche para sacar 250.000 toneladas de carbón. Eso me hace sentir bien”, agrega desde el extremo de un muelle que sale en voladizo sobre las aguas heladas. Zhu asegura que hombres y máquinas están trabajando con máxima eficiencia.
El puerto se las ha ingeniado para acortar los tiempos que toma mover el carbón del tren al buque, agregó el hombre, que estrechó la mano del presidente durante su visita.
Más allá del entusiasmo en Qinhuangdao, la actual crisis climática ha evidenciado grietas en la cadena de provisión de energía del país.
En un escrito publicado en un diario de circulación nacional, Zhang Guobao – subjefe de la Comisión de Desarrollo y Reforma Nacional – dijo que esto debería servir como un llamado de atención. Afirmó que el país es sobredependiente del carbón, y que necesita desarrollar fuentes alternativas de energía, tales como la eólica y la nuclear.
El problema central, radica en que la provisión energética está enfrentando problemas para mantenerse a ritmo con la expansión de la economía, que creció el 11.4% el año pasado.
Y aunque el país no hubiera sufrido un año tan inusualmente frío, las autoridades habrían enfrentado dificultades para satisfacer las demandas de energía.
Esta situación se exacerbó porque el gobierno cerró muchas pequeñas minas ilegales de carbón, consideradas peligrosas. En lo que parece ser un cambio de actitud, el gobierno anunció la semana pasada que permitiría la reapertura de algunas de esas minas, pero sólo si resultaran seguras.
Pero más allá de lo mucho que gobierno desea en cuanto a desarrollar otras fuentes de energía, se admite que tendrá que depender del carbón todavía, por un largo tiempo.
Son malas noticias para China, pero buenas para Qinhuangdao.
Por Michael Bristol. (Fuente: BBCNews; 05/02/08).
08/02/08
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Traducción de NUESTROMAR

