Aurora, el proyecto de exploración offshore llevado a cabo por YPF, llega a su fin. La “Ocean Scepter” se prepara para abandonar el golfo San Jorge tras haber perforado los cuatro pozos previstos. Los resultados de la campaña fueron adelantados por Diario Patagónico en su edición del 17 de julio. En esta nota, algunas “postales” de una visita.
Aurora, el proyecto de exploración offshore llevado a cabo por YPF, llega a su fin. La “Ocean Scepter” se prepara para abandonar el golfo San Jorge tras haber perforado los cuatro pozos previstos. Los resultados de la campaña fueron adelantados por Diario Patagónico en su edición del 17 de julio. En esta nota, algunas “postales” de una visita.
La plataforma concluye en estos días la perforación del cuarto y último pozo offshore del proyecto Aurora encabezado por YPF.
Cuando esto ocurra, la estructura abandonará la zona y regresará a Houston, de donde partió el año pasado. Perforó tres pozos en el Estrecho de Magallanes bajo el comando de Sipetrol Argentina (en asociación con YPF) y cuatro en las costas de Santa Cruz y Chubut.
Los primeros resultados no han sido alentadores, pero restan aún análisis más profundos para determinar si la explotación es viable.
La decisión no se tomará sobre la plataforma. Aquí, algunas “postales” de una visita que Patagónico Energía realizó a la Ocean a mediados de mes.
El médico
“Era jefe de Residentes en el hospital de La Rioja, un amigo me avisó que estaban buscando gente para este trabajo y me anoté; al tiempo me avisaron que me incorporaban”. El que habla es el médico Rubén Agüero, de 31 años, oriundo de Chilecito. Lo hace parado en el ingreso a la plataforma Ocean Scepter, la imponente estructura contratada por YPF para llevar adelante el plan de exploración offshore en aguas de la Cuenca del Golfo San Jorge y que ya está llegando a su fin.
“Está bueno este trabajo, me gusta. Es muy distinto a lo que hacía, siempre me dediqué a la medicina familiar y nunca antes había estado en una plataforma petrolera”, agrega Agüero y asegura que “aquí, sobre todo, hacemos prevención; no tuvimos accidentes graves que atender”.
El company man
“Estoy 14 días en la plataforma y 14 días en mi casa”, cuenta Víctor Pasqualone, el company man, la máxima autoridad sobre la Ocean Scepter. Su casa está en La Plata, allí se “desenchufa” del trabajo sobre el mar, pero sigue rodeado de motores y señales de ingeniería. “Colecciono motos –afirma–: tengo 42. Ese es mi berretín fuera del agua”, dice el ingeniero con una sonrisa ante los interlocutores –periodistas relacionados a temas energéticos que este día se interiorizan del funcionamiento de la plataforma-. ¿Qué hará cuando termine este proyecto? “Todavía no sé –contesta-. Me llamaron de México para una campaña parecida a esta, pero aún no respondí. La verdad, quiero estar en mi casa”.
El humo
El área de fumadores está ubicada en el segundo nivel de la Ocean Scepter, “al costado del comedor, sobre la banda de estribor”, informa el prospecto que cada visitante recibe al abordar. “¿Y vos quién sos?”, pregunta desde el fondo de la capa de humo un operario sorprendido ante una “cara nueva”. “¿Periodista? ¿Qué hacés acá?”, vuelve a interrogar. El operario boca de pozo está junto a otros seis compañeros de trabajo, disfrutando del descanso. Todos fuman y miran televisión en una pantalla de 52 pulgadas.
“¡Nada mal, ¿viste?!”, dice y cuenta que vive en Río Gallegos, que trabaja en la plataforma desde el inicio del proyecto “Aurora”, que engordó “como diez kilos porque acá la comida es buenísima”, y que cuando la Presidente de la Nación visitó la plataforma en octubre del año pasado “nos saludó a todos, contenta porque había encontrado gente de Gallegos”.
“¿No viste una nariz grande que apareció en todas las fotos al lado de Cristina? Era la de aquel”, dice señalando a un joven que se ríe a carcajadas y que le devuelve el “elogio”.
El viaje
La Ocean Scepter pesa 15.600 toneladas y se apoya en tres patas que pueden descender hasta 97 metros de profundidad y permiten elevar la plataforma hasta unos 30 metros sobre el nivel del mar.
Cada una de ellas posee una base de 14 metros de diámetro. Sobre esa estructura de hierro, unas 100 personas trabajan diariamente en turnos de doce horas. Un grupo lo hace durante 14 días corridos (luego descansa otros 14 días en tierra) y se produce el recambio; otro, el afectado a tareas de supervisión, en su mayoría integrado por extranjeros, lo hace durante 28 días (y descansa otros 28). Para llegar es necesario abordar un helicóptero y volar durante aproximadamente 20 minutos, previo paso por la zona de embarque que incluye una charla sobre las medidas de seguridad y enfundarse en un traje especial que protegerá al pasajero ante un eventual amerizaje.
El resultado
“No tuvimos los resultados que habían generado nuestras expectativas”, le dice a Patagónico Energía Víctor Pelayes, de la Dirección de Exploración y Desarrollo de Negocios de YPF. “Ahora sabemos que el yacimiento existe”, agrega y completa: “de los tres pozos perforados hasta ahora, hemos realizados ensayos sólo en el primero; y en los otros dos todos los análisis de perfiles”. El cuarto y último pozo comenzó a perforarse a inicios de este mes. El trabajo, entonces, está llegando a su fin al acercarse a los 2.000 metros de profundidad. “Ahora los geólogos seguirán analizando los materiales extraídos, para una evaluación más profunda”, afirma Pelayes.
La misma plataforma se utilizó en el Estrecho de Magallanes en el proyecto Hélix E2 encabezado por Sipetrol en asociación con YPF. Allí se proyectó realizar dos pozos, pero finalmente se perforaron tres. Sin resultados alentadores aparentes.
Para llevar adelante la exploración en la Cuenca del Golfo San Jorge Marina, YPF invirtió una suma superior a los 160 millones de dólares; es decir: 500 mil dólares por día.
31/07/09
PATAGÓNICO.NET
