Sorpresivamente, Oscar Lascano dejó de ser el Director del INIDEP.
Sorpresivamente, Oscar Lascano dejó de ser el Director del INIDEP.
Que le pidieron la renuncia, que la presentó él, lo concreto es que el organismo quedó acéfalo una vez más, y desnuda una crisis institucional que parece no tener techo, o fondo. Es el cuarto en menos de cuatro años.
Giorgiadis, Barletta, Whöller, Mizrahi, Lascano… y la nómina se ampliará en las próximas semanas. Qué pase el que sigue, la Dirección del INIDEP está vacante desde el martes a la mañana, cuando Oscar Lascano terminó una reunión con funcionarios de la SAGPyA y antes de reunirse con miembros del Consejo Federal Pesquero.
Lo primero que hizo en esa segunda reunión fue anticiparles a los consejeros que estaban delante del “ex” Director del organismo. Casi lo mismo que dijo en la mañana de ayer, cuando reunió a los trabajadores del organismo y les comunicó la noticia. Nadie salió a pedir que el ex empleado de Barillari revea la decisión.
En su discurso de despedida sí tuvo tiempo para abrir una incógnita sobre el futuro del personal contratado en el organismo. Hubo quienes lo leyeron como un mensaje para quienes insisten en aplicar los actuales métodos de lucha gremial, que van a contramano de las funciones mismas del INIDEP.
Las versiones cambian de acuerdo a las fuentes que se consultan. Unos dicen que le pidieron la renuncia, luego de su rol en una de las últimas asambleas gremiales, donde ATE lucha por recomponer la situación laboral, principalmente del personal contratado, cuando aseguró que las autoridades, sus jefes, “no les darán bola” a los reclamos que hace cuatro meses acontecen en el Instituto y se endurecieron en las últimas semanas, con paro total de actividades.
La relación entre Lascano y sus superiores estaba en el frezzer desde hacia un tiempo. Incluso mientras duró su intervención de 180 días. Cuando Cheppi y Yahuar vinieron al INIDEP para anunciar el mercado concentrador pesquero, Lascano miró el acto sentado como el resto de los invitados. Para algunos fue un gesto cabal del menosprecio oficial a su figura.
Otros señalan que fue el propio Lascano quien decidió no tensar más la cuerda y saltó del barco. Ante la imposibilidad de encontrar respuesta a las reivindicaciones salariales y soluciones para la modalidad de contratación y categorización que solicita el personal científico técnico, se plantó y dijo basta.
La gota que habría llenado el vaso cayó el lunes, en la primera reunión de la conciliación obligatoria. El plantón hacia los dirigentes y delegados de ATE también habría sido para el Director.
Pero más allá de que tampoco quiso explicarle a REVISTA PUERTO su versión de los hechos, saludamos su salida porque no deja de encerrar un gesto digno. Otros en su misma situación se han atornillado al sillón y dilatado el paso al costado para seguir gozando de las migajas de un poder que habían perdido hacía rato.
Si había alguna chance de que al menos una campaña de investigación saliera mientras pasan los días de la conciliación obligatoria, con la salida de Lascano se pierde toda esperanza. Descartada la global de costeros y de merluza, tampoco se tendrán nuevos relevamientos sobre rayas y tiburones.
Lascano piensa que, ante la necesidad de enfrentar los reclamos salariales y laborales, le soltaron la mano. El lunes tendrían que haber estado representantes de la Jefatura de Gabinete, Política Salarial y de la Función Pública, que son quienes pueden definir la situación del escalafón. Todos faltaron a la cita.
Habrá que indagar en los otros institutos nacionales que enfrentan los mismos planteos gremiales que el INIDEP, si la lista de directores que pasaron en los últimos años es tan amplia como en el principal centro de investigación pesquera. Si eso no ocurre, será tiempo de mirar para adentro y analizar si el estudio de la biología sensibiliza de manera particular a los trabajadores al punto de llevarlos a vivir casi en estado de sublevación permanente.
Y habrá que esperar también para comprobar si la salida de Lascano descomprime la situación y aparece una oferta razonable para calmar el descontento en el organismo. Si eso ocurre, habremos asistido a una burda operación para quitar lastre a la gestión.
Por Roberto Garrone – Fotos de Diego Izquierdo – Guillermo Nahum
06/08/09
REVISTA PUERTO

