La singular experiencia musical se concretó en el marco de la Primera Bienal de Arte y Cultura Universitaria.
La singular experiencia musical se concretó en el marco de la Primera Bienal de Arte y Cultura Universitaria.
"Más que un concierto, esto es un deporte extremo", decía ayer el compositor platense Juan Pablo Pettoruti (23) minutos antes de que se estrenara, en el puerto de La Plata, "Tubas de Ultramar", una composición suya especialmente escrita para que se integren en un inusual diálogo musical los sonidos de dos orquestas y de las sirenas de los barcos anclados. La innovadora intervención musical se realizó en el marco de la Primera Bienal de Arte y Cultura Universitaria, con la participación de las orquestas del Bachillerato de Bellas Artes y de la Orquesta de Cuerdas, con ampliación sinfónica, del conservatorio Gilardo Gilardi. Y más de un centenar de personas se acercaron al lugar para darle marco a la experiencia y vivir la singular propuesta.
Si bien la idea original era que el concierto se desarrollara en el playón del puerto, a metros del río y con la intervención de la sirena de dos barcos, el clima en el lugar y las dificultades operativas hicieron que finalmente se realice en el dock central y que intervinieran las sirenas de uno de los barcos previstos y de una locomotora.
"La idea de la obra nació durante un viaje que hicimos con mi novia a Hamburgo. En ese momento me asombró que en el río Elba los barcos tocaban sus sirenas de una forma espontánea, pero con un criterio musical. Un tiempo después estuvimos con mi novia en las inmediaciones del puerto La Plata y vimos que había suficiente actividad como para intentar hacer una obra que conjugara el sonido de los instrumentos con el de las sirenas. Entonces la escribí. Y alrededor del mes de mayo empezamos a trabajar para concretarla", contó Pettoruti.
Puede fallar
Con la decisión de estrenar "Tubas de Ultramar", Pettoruti logró entusiasmar con la obra al director de la Orquesta Estudio del Bachillerato de Bellas Artes, Norberto Attaguile. Se convocaron dos orquestas (la mencionada y la Orquesta de Cuerdas del Conservatorio Gilardo Gilardi) y se inició el trabajo para lograr lo más difícil: "Poner al puerto platense y a las sirenas a disposición de la música".
"Uno de los problemas que encontramos es que hay un gran retraso entre el momento en que se pide la sirena y el que esta suena, porque es necesario llamar a la sección Operaciones del puerto; éstos a su vez a Prefectura y éstos últimos a quién esté a cargo de la sirena de cada barco anclado. Otro de los problemas consiste en que un sonido persistente, como el que necesita la obra, significa en el mar un aviso de incendio. Y para poder emitirlo sin generar alarmas era necesario prevenir a todos los barcos antes", explicó Pettoruti, que es sobrino bisnieto del célebre pintor platense.
Todas estas complicaciones hicieron que cuando la obra fue anunciada, la mención de los barcos se relativizara con un "quizás escuchemos algún efecto sonoro del exterior". Por eso, cuando en un segmento algunos de los bronces iniciaron un diálogo con las sirenas procedentes del exterior, todas las tensiones se aflojaron y llegó el momento de disfrutar de la experiencia. Una experiencia particular, distinta, que generó aprobación entre el público que se acercó hasta el puerto para vivirla.
21/10/10
EL DÍA
