Transpetro presiona a EAS, pero no se ven opciones

Transpetro presiona a EAS, pero no se ven opciones

(FNM) La decisión adoptada por Transpetro, subsidiaria de Petrobras, de suspender por tres meses los contratos de construcción de 16 petroleros encargados al Astillero Atlântico Sul (EAS), ubicado en Suape (PE), no parece tener mucho efecto práctico.

(FNM) La decisión adoptada por Transpetro, subsidiaria de Petrobras, de suspender por tres meses los contratos de construcción de 16 petroleros encargados al Astillero Atlântico Sul (EAS), ubicado en Suape (PE), no parece tener mucho efecto práctico.

La medida parece más del estilo de la nueva presidente de Petrobras, Graça Foster, que del presidente de Transpetro, Sergio Machado.

En primer lugar, porque no existe una alternativa al EAS en el caso de este contrato, por un valor de R$ 5.300 millones, sea efectivamente cancelado. Ello es así por cuanto los restantes astilleros de Brasil ya están comprometidos con otras construcciones, además de no ser aptos para hacer este tipo de unidades, mientras que los cuatro nuevos astilleros todavía están en construcción.

Ayer, en una entrevista realizado por Valor, Machado evitó comentar alternativas al contrato con el astillero pernambucano, diciendo que prefería no hablar sobre “hipótesis”. El ex-senador se mostró incómodo al preguntársele sobre medidas punitivas, y mostró confianza de que el asunto será resuelto, ya que –según él-, los socios de EAS estaban “avanzando mucho en las negociaciones”. 

“Existen cuatro astilleros en construcción en Brasil, de gran porte y que pueden pensar en construir ese tipo de buque”, afirmó Machado. “Yo no puedo discutir este tema ahora como una hipótesis. Si el día 30 de agosto ellos dijeran que no están en condiciones de hacerlo, y que el asunto está agotado, allí claro me voy a ocupar de resolver el tema. Pero, por lo que estoy advirtiendo, ellos están avanzando mucho en las negociaciones. Esa hipótesis no va a suceder”, insistió.

La pregunta que algunos hacen es por qué Transpetro decidió ejecutar esa cláusula recién ahora, después de recibir al petrolero “JOÃO CÂNDIDO” con 20 meses de atraso. Machado dice que así lo prevé el contrato. Y que EAS se quedó sin proveedor tecnológico cuando  Samsung se retiró. Según el agregado al contrato firmado entre Transpetro y EAS la semana pasada, los seis primeros barcos están garantizados con tecnología de Samsung. Hay también una opción del 7º al 10º con la proveedora de tecnología coreana, que se fue de la sociedad en marzo, por divergencias con los dos controladores – Camargo Corrêa y Queiroz Galvão.

Actualmente,  EAS empezó a montar las piezas del cuarto carguero. Eso significa que los controladores de EAS todavía contaban con plazo para negociar.

El propio Machado se encargó de decir anoche que no hay amenaza de desempleo para las personas actualmente empleadas. También explicó que exigió a EAS un plan de acción y un cronograma de construcción aprobado por Transpetro. En ese punto, es fácil encontrar la impronta de Graça Foster, que en marzo contó que había exigido mayor participación de Samsung después de constatar lo que ella llamó, un claro “problema de desempeño por debajo de las expectativas del mercado, por parte de Astillero Atlântico Sul”.

Machado se muestra paciente, diciendo que es difícil “salir de un programa de inercia”. Y cita a Embraer como ejemplo. “Ella sufrió para llegar adonde llegó, y hoy es la tercera industria aeronáutica del mundo, con gran gestión y competitividad. Pero todo eso pasa por una fase de aprendizaje”, sostuvo el presidente, recordando que el último buque construido en Brasil, el petrolero “LIVRAMENTO”, tardó diez años en ser construido.

Según fuentes del gobierno de Pernambuco, la suspensión del contrato de 16 naves muestra más una forma de presión de Transpetro, que una intención  real de retirar a EAS del rol de proveedora de la estatal. “Machado está queriendo mostrar que tiene el comando”, afirmó la fuente. El objetivo, agrega, es  apurar a los socios a buscar un socio estratégico.

“El astillero tiene una estructura muy buena, de las mejores del país, por eso no hay porqué imaginar que Transpetro irá a rescindir el contrato. Y hasta porque en la práctica, no hay otro astillero capaz de asumir esas órdenes de construcción”, afirmó la fuente, recordando que resulta vital encontrar un nuevo proveedor.

Otra apreciación, dice que los plazos iniciales estipulados por la estatal eran impracticables para un astillero que comenzaba de cero en una región carente de mano de obra calificada.

Según los trabajadores de EAS escuchados por Valor, el entrenamiento proporcionado fue insuficiente, especialmente en el sector de soldadura, donde ocurrieron los mayores problemas con el “JOÃO CÂNDIDO”. Sumado a ello, la presión por la velocidad en los trabajos acarreó más fallas.

“Nuestra chapa de prueba fue la del propio buque. Pusimos lo mejor de nosotros, pero hubo muchos errores”, dijo un soldador que prefirió permanecer anónimo. Para él, el montaje del segundo petrolero, “ZUMBI DOS PALMARES”, avanzó con muchos menos problemas.

Consultados, EAS y Camargo informaron que no se pronunciarían sobre el tema.

Adaptado al español por NUESTROMAR. Fuentes: Valor Econômico y Portos e navios; 29/05/12

31/05/12

FUNDACIÓN NUESTROMAR

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