El fenómeno climático podría impactar en la próxima campaña y afectar las cuentas públicas.
El fenómeno climático podría impactar en la próxima campaña y afectar las cuentas públicas.
En los próximos días, el Gobierno podría volver a los mercados internacionales de crédito y lograr financiamiento a una tasa que será considerada un éxito histórico: entre 8 y 9% anual, a diez años. Claro que será alrededor del doble de lo que pagó Brasil en su última colocación (4,5%), muchísimo más que el rendimiento del bono del Tesoro de los Estados Unidos a diez años (2,55%), pero claro, será, en cambio, alrededor de la mitad de lo que se le pagó a Hugo Chávez la última vez que hubo una operación con Venezuela.
Así lo revelan financistas que colaboran con las autoridades en la búsqueda de fondos frescos y que esperan que el recrudecimiento de la embestida contra los medios de comunicación independientes y la libertad de prensa no terminen por empeorar el escenario y dificultar la baja de los intereses. "Pasó el pánico que generó Grecia y entonces aparecen fondos para los países emergentes", dijo un ejecutivo especializado en colocaciones internacionales.
La gran señal de qué escenario económico espera el kirchnerismo para el año próximo será el destino que tengan los recursos frescos que aporte el nuevo endeudamiento. Si aumentan el gasto agregando nuevas erogaciones, estarán seguros de que el escenario seguirá siendo favorable. Si, en cambio, reservan recursos, será porque se confirman los temores al fenómeno La Niña, que podría causar una sequía que afecte seriamente la cosecha de soja y, por consiguiente, el ingreso de dólares.
"Emitiendo como lo hace, el Gobierno no tiene problemas fiscales importantes; le falta, en cambio, una parte de los recursos para pagar todos los vencimientos de la deuda. Si se hacen colocaciones, como parece que habrá, ese problema desaparecerá", dice un economista que sigue las cuentas públicas.
Desde dentro del Gobierno creen que toda la señal aparecerá cuando se haga el decreto de necesidad y urgencia con el que necesariamente se corregirá el ilusorio presupuesto 2010. Los Kirchner subestimaron gastos e ingresos, y ahora lo corregirán a voluntad, sin negociar con nadie, como han hecho en ocasiones anteriores.
Subestimación
El gasto fue groseramente subestimado, hasta tal punto que se incluyó el incremento de las asignaciones familiares, la asignación universal por hijo y se previeron recortes muy fuertes en los subsidios a la energía eléctrica y el gas. También se subestimaron los ingresos, al punto que sin contar los recursos previsionales el Estado contaría ya con $ 9000 millones más que los calculados.
¿Qué hará el Gobierno? Desde dentro del Ejecutivo creen que si no hay un riesgo alto del fenómeno La Niña, se incluirán los gastos e ingresos que se están llevando adelante y que no están calculados. Y utilizando la deuda, se gastará más en nuevas erogaciones que apuntalen la campaña por un tercer período del matrimonio Kirchner.
En cambio, si el riesgo de sequía es importante, en el Gobierno calculan que el año próximo con inflación, sin cambios significativos en la cotización del dólar para no empujar más los precios y con un menor ingreso de divisas por la soja, aparecerán grandes temores de devaluación descontrolada tras las elecciones y habrá una brutal fuga de divisas. Eso dispararía un efecto recesivo que los Kirchner no quieren ni siquiera imaginar en un año electoral.
Entonces, el destino de los mayores recursos obtenidos con deuda sería pagar vencimientos y aumentar las reservas del Banco Central, para desalentar una corrida y dar certezas de que, por lo menos hasta diciembre, cuando haya, o no, recambio presidencial, no habrá devaluación.
La señal será el DNU correctivo del presupuesto, que los Kirchner seguramente demorarán lo más posible, con un ojo puesto en las encuestas y las operaciones políticas y otro, en los pronósticos climáticos.
Por Jorge Oviedo
23/08/10
LA NACION
