La empresa Omega Naval –iniciada en 1990– de los hermanos Daniel y Raúl Bou y Edgardo Fresneda, está radicada en la ciudad de Punta Alta, partido de Coronel Rosales, Buenos Aires, e integra la Asociación Bonaerense de la Industria Naval como entidad fundadora.
La empresa Omega Naval –iniciada en 1990– de los hermanos Daniel y Raúl Bou y Edgardo Fresneda, está radicada en la ciudad de Punta Alta, partido de Coronel Rosales, Buenos Aires, e integra la Asociación Bonaerense de la Industria Naval como entidad fundadora.
(D.E.) Ya había trabajado en el astillero donde se encuentran actualmente, cerca de Rosario, donde construyó 119 boyas en 2007, con características especiales, para el Ministerio de Planificación Federal, luego de ganar una licitación con empresas de primer nivel de Argentina. En este año le entregaron otras 160 boyas. En el 2007 terminaron el remolcador Mulita HB 750 para la Prefectura Naval Argentina.
La empresa está dedicada a realizar reparaciones navales y montajes industriales. Trabaja aplicando normas de calidad, cubriendo las necesidades técnicas de la industria, calderería, piping, inyección de poliuretano, paneles solares, montajes mecánicos y electrónicos. Sus contrataciones son adaptables a cada cliente en particular.
El experimentado personal disponible está formado por ingenieros y técnicos que ha trabajado para empresas de primer nivel como el polo petroquímico de Bahía Blanca y la Base Naval Puerto Belgrano. Cuentan con equipos especiales para acondicionamiento y limpieza, y con equipos para fabricación de acero. Actualmente trabajan en la reparación y mantenimiento de barcazas para varias de las empresas navieras más importantes de la hidrovía.
Daniel Bou, uno de los directores de Omega Naval, dijo que “se está trabajando en la reparación de barcazas, con cambios de chapa que oscilan las 80 toneladas”, y acotó que “la labor insume aproximadamente 40 días, brindándole trabajo a medio centenar de personas”.
Omega Naval está trabajando en Rosario con la Consultora Austral. También desarrolla actividades en un dique en Villa Constitución. Bou afirmó que “lo importante es la continuidad de trabajo, dado que nos permite tecnificarnos, equiparnos con herramientas de última tecnología y la intención es proyectar la fabricación de un pantógrafo –una impresora que maneja el chorro de fuego para los cortes–, que si se adquiere vale entre 70 y 150 mil dólares lo que optimizará el uso de la chapa naval”.
Muchas de estas obras de reparación, modificaciones y mantenimiento, las realizan para diversas empresas armadoras de la zona. “El incesante tráfico de barcazas y remolcadores que hay en la hidrovía –explica Daniel Bou– más las exigencias reglamentarias para las embarcaciones que son inspeccionadas por Prefectura, cumpliendo las normas internacionales que se exigen a los armadores, nos permite trabajar con continuidad”.
17/11/08
PESCA & PUERTOS
