Sete Brasil alcanza consenso con Petrobras

Sete Brasil alcanza consenso con Petrobras

(FNM) Sete Brasil logró finalmente trazar con Petrobras un camino para poder encarar la reestructuración financiera y operacional que había comenzado a negociar en abril, luego que el BNDES suspendiera el financiamiento al proyecto.

(FNM) Sete Brasil logró finalmente trazar con Petrobras un camino para poder encarar la reestructuración financiera y operacional que había comenzado a negociar en abril, luego que el BNDES suspendiera el financiamiento al proyecto.

En dicha oportunidad, vencieron los préstamos-puente provistos por distintos bancos,  liderados por el Banco do Brasil y por la Caixa Econômica Federal, por un total de US$ 3.600 millones. Sin asistencia del banco de fomento, la compañía se vio en necesidad de reducir las órdenes de construcción y procurar otra forma de financiarse.

Después de varios meses de negociación y de un “impasse”, Sete y Petrobras resolvieron el viernes ceder de sus posturas ideales y alcanzar una solución consensuada. Era eso, o abandonar la iniciativa.

El acuerdo se obtuvo en una reunión en la sede de Petrobras, con la presencia de su presidente, Aldemir Bendine, y de los demás socios de Sete. El encuentro llevó cerca de una hora. Petrobras posee, directa e indirectamente, el 10% del consorcio de buques de perforación.

En 2012, el banco de inversiones BTG Pactual se convirtió en el principal accionista de Sete, con un 30% del capital, seguido por Bradesco, Santander y otros bancos (con participaciones menores), además del fondo estatal FII-FGTS y de las fundaciones Previ y Petros, entre otros.

Bajo el nuevo plan, quedó acordado que Sete Brasil construirá 19 buques de perforación, de los 28 inicialmente planeados. Pero cuatro de estos buques serán vendidos, posiblemente a Kawasaki.

De las 15 unidades de las que será dueña, Sete va a operar cinco, por medio de un “joint venture” con una empresa internacional del ramo. La compañía pretendía quedarse con siete unidades bajo su cuidado

De esta forma,  Sete dividirá con el operador asociado, una ganancia del orden de R$ 2.000 millones, que se obtendrá en un período de 15 años. Antes de este ajuste, esa renta no iba para Sete, pues era pagada al operador. Ahora, paga de un lado y recibe – y divide – de otro.

Creada solamente para construir los barcos de perforación para la exploración del presal para Petrobras, Sete podrá desempeñarse a futuro como operador luego de demostrar, en algunos años, su capacidad para hacerlo. De probar que puede hacerlo sola, ya no será necesario un joint venture, aunque podrá mantenerlo.

El nuevo modelo no altera el costo del proyecto para Petrobras, que pagará la misma tasa diaria de arrendamiento por los barcos, que hoy ronda los USD460.000.Pero cambia el retorno de Sete. Es una forma de compensar la pérdida con la reestructuración.

La rentabilidad inicial del proyecto sufrió una serie de contratiempos, como el costo de los recursos, la pérdida de escala por la reducción del número total de barcos, además de la dilución de la ganancia con la capitalización que se hará en breve. Varios de los accionistas ya redujeron en sus balances el valor atribuido a Sete. El propio  BTG Pactual ya hizo dos ajustes.

Bajo el nuevo plan, además de tornarse operadora (en sociedad), Sete también tendrá un socio del ramo que capitalizará el negocio. Esa fue justamente la otra cuestión resuelta el viernes. Los otros diez barcos de Sete serán operados por una única empresa. Esa compañía, también una operadora internacional, inyectará  R$1.900 millones al proyecto, directamente en la construcción de los barcos y también en la propia empresa.

Petrobras quería que los buques fueran operados en grupos, con un máximo de de cinco unidades cada uno. La petrolera parecía inflexible sobre este punto, pero finalmente cedió al entender la importancia del volumen para poder atraer a un nuevo socio.

El consenso alcanzado todavía debe registrarse por escrito. Se espera que el trámite se realice rápido, para poder enfocarse en los acuerdos con los bancos y también en la capitalización.

Sete ya había obtenido financiamiento con los bancos por US$ 6.500 millones: US$4.000 millones en dinero fresco y el resto para la extensión de plazos de la deuda vencida. Es probable que unos US$ 1.000 millones de la deuda actual sean amortizados. La nueva financiación será provista por el mismo grupo de bancos que concedió el crédito puente, es decir con los bancos públicos al frente.

A pesar de que el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) decidió no financiar directamente a Sete Brasil, buena parte de los nuevos recursos saldrán del banco de fomento indirectamente, vía transferencias.

Sete Brasil solo tendrá ingresos cuando los barcos de perforación comiencen a operar y tenga derecho entonces a cobrarle a Petrobras en concepto del arrendamiento. La expectativa es que eso empiece a ocurrir a fines de 2016.

El argumento técnico usado para crear a Sete Brasil fue el de evitar que Petrobras tuviese que cargar con el costo de los barcos a construir.

Las órdenes de construcción fueron formuladas dentro de la política de contenido nacional instituida durante el gobierno del expresidente Lula da Silva. Para ello, se revitalizó la industria naval brasilera con la creación de cinco astilleros. Y para justificar lo hecho, Petrobras encargó de un golpe 28 barcos, a través de dos licitaciones.

Sete Brasil quedaría como responsable de la construcción de los barcos, por un total de US$ 25.000 millones. La obra, ahora cayó a US$ 13.000 millones, incluidas las inversiones ya hechas y la nueva financiación esperada. (Por Graziella Valenti;   Valor Econômico en Portos e navios. Adaptado al español por NUESTROMAR).

02/09/15

 

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