Durante los siglos XVII y XVIII Buenos Aires comenzó a expandirse y a poblar este barrio del sur que comenzaría a ser identificado con el nombre del Alto de San Pedro, a causa de su posición más elevada. Conocido también como «barrio del puerto», fue testigo en el año 1600 de la aparición del culto a San Pedro González Telmo.
Durante los siglos XVII y XVIII Buenos Aires comenzó a expandirse y a poblar este barrio del sur que comenzaría a ser identificado con el nombre del Alto de San Pedro, a causa de su posición más elevada. Conocido también como «barrio del puerto», fue testigo en el año 1600 de la aparición del culto a San Pedro González Telmo.
Pedro González Telmo, o como se lo denomina popularmente “San Telmo” (vocablo que deviene del nombre propio Antelmo, que significa «protección») es el patrono de navegantes y pescadores. Pedro nació en Fromista, un pequeño pueblo de la provincia de Palencia (España), en 1175, su familia pertenecía a la nobleza. Su tío, Obispo, lo nombró deán de la Catedral, a pesar de no contar ni con la edad o bien la experiencia necesaria. Cuando asumió el deanato, se organizó una cabalgata en Astorga, como parte de los festejos. Al frente marchaba Pedro González Telmo; en una mala maniobra encabritó el animal. El jinete perdió el equilibrio y fue a dar a un lodazal, entre las risas y burlas de todo el pueblo. Confundido y avergonzado, renunció al deanato. Decidió realizar un retiro en su propia casa para tomar la decisión que a la postre se convertiría como la más importante de su vida. De esta manera ingresa en el convento dominicano de Palencia.
El santo rey Fernando III, Rey de Castilla, empeñado en su cruzada contra los moros, lo nombró su capellán en premio a su reconocida labor religiosa. San Telmo desplegó una actividad asombrosa, misionando los pueblos de la región, sobre todo los de la costa, entre los hombres de mar. Se cuenta que con sólo levantar la cruz las tormentas amainaban, por lo que los navegantes le tienen como patrono. Debido a los numerosos milagros que lo tuvieron como protagonista fue lo inmortalizado como el “Patrono de los Navegantes”.
En jornadas con tormenta los marinos colocaban luces azules en el tope de los mástiles para evitar accidentes; se los denominaban fuegos de San Telmo, y era común escuchar a los navegantes exclamar, en casos de peligro: «San Telmo, sálvanos». Falleció, el 14 de abril de 1240, un domingo de Pascua en la ciudad de Tuy. Fue canonizado por Benedicto XIV en 1741. Su fiesta se celebra con gran solemnidad en Lisboa, en Vizcaya y en Guipúzcoa; y por supuesto en el histórico Barrio porteño y una de las Iglesias más importantes de la ciudad que llevan su nombre en homenaje al “Patrono de los navegantes”.
FUENTES: AICA, RCC, ENCARTA
24/03/08
NUESTROMAR
