Los peces botados en las calles de Talcahuano es una de las trágicas postales del terremoto. Si bien, parte de estos peces son en su mayoría jurel, debido a que en la zona se ubican plantas de proceso pesqueras, también existen salmones.
Los peces botados en las calles de Talcahuano es una de las trágicas postales del terremoto. Si bien, parte de estos peces son en su mayoría jurel, debido a que en la zona se ubican plantas de proceso pesqueras, también existen salmones.
Esto, porque según confirmaron al interior de la industria salmonicultora, el terre-moto del pasado 27 de febrero arrasó con varios containers de salmón congelado, que estaban siendo embarcados en los puertos de Talcahuano, Lirquén y San Vi-cente, ambos ubicados en la Región del Biobío.
Conocedores del sector explicaron al Diario Financiero que desde los citados ter-minales marítimos se embarca cerca del 40% de los productos congelados que exporta la industria, variedad que representa, aproximadamente, el 60% del vo-lumen de envíos del sector.
A noviembre del 2009, la industria salmonicultora exportó 253.710 t de salmones y truchas congeladas, lo que significó ingresos por más de US$ 1.327 millones, un 68% del total de los envíos del sector a esa fecha.
Menor disponibilidad de combustible
En la industria afirmaron que la pérdida de los containers es el "efecto directo" del terremoto en la industria, por lo que las empresas están haciendo un balance de la producción embarcada que perdieron.
Sin embargo, añadieron que también ha habido secuelas indirectas para la pro-ducción, como la menor disponibilidad de combustibles desde la Región del Biobío al sur, específicamente en Los Lagos y Aysén.
Lo anterior ha restringido las operaciones de transporte como los movimientos de los barcos que hacen las cosechas, los wellboats y los camiones que transportan insumos y productos.
08/03/10
AQUA – CHILE
