Los hielos más puros y antiguos de la Tierra se conservan en la Antártida, un continente que circunda el Polo Sur. De sus desiertos helados, un equipo de científicos de la Universidad de Rutgers (EE.UU.) ha extraído virus y bacterias de entre 100.000 y 8 millones de años de antigüedad que han sido devueltos a la vida tras un delicado proceso de descongelación en laboratorio.
Los hielos más puros y antiguos de la Tierra se conservan en la Antártida, un continente que circunda el Polo Sur. De sus desiertos helados, un equipo de científicos de la Universidad de Rutgers (EE.UU.) ha extraído virus y bacterias de entre 100.000 y 8 millones de años de antigüedad que han sido devueltos a la vida tras un delicado proceso de descongelación en laboratorio.
El trabajo estadounidense demuestra la capacidad de resistencia de la vida. Pero también plantea la posibilidad de que el calentamiento global del planeta pueda liberar bacterias y virus extinguidos.
Los detalles de esta investigación se publican en la revista «Proceedings». Allí el equipo de la Universidad de Rutgers cuenta cómo extrajeron bloques helados de un glaciar de uno de sus intrincados valles, el de Beacon. A medida que el hielo envejece se dirige hacia los valles, por lo que la expedición estadounidense no tuvo que profundizar mucho -entre 3 y 5 metros- para obtener muestras de hace miles, incluso millones, de años.
En el laboratorio, el hielo se derritió con lentitud y se protegió de la posible contaminación de los microorganismos actuales que pululan en el medio ambiente. Con los nutrientes y la temperatura adecuada, virus y bacterias reanudaron su actividad tras permanecer miles de años dormidos en el hielo.
En una semana, los microorganismos más jóvenes, de 100.000 años, habían crecido y multiplicado con rapidez. Las muestras más antiguas también crecieron, pero lo hicieron a un ritmo más pausado. Bacterias de 8 millones de años de antigüedad también revivieron, aunque su recuperación fue más lenta. Creció en los cultivos, pero tardó 70 días en duplicarse. Los autores concluyen que el ADN de las bacterias se deteriora después de 1,1 millones de años, lo que podría explicar por qué los microorganismos más antiguos tardan más en reproducirse. Otro motivo para la degradación es la acción de los rayos cósmicos, que inciden particularmente fuerte en los polos.
No representa una amenaza
Todo el proceso se realizó de forma controlada en laboratorio, aunque este proceso podría repetirse naturalmente si el aumento de las temperaturas favorece el deshielo de los polos. Paul Falkowski, uno de los autores del estudio, no ve en los virus y bacterias congelados una nueva amenaza para la salud humana. Los virus y bacterias marinas son menos dañinos que los terrestres. Además tampoco sería una novedad, el hielo de la Antártida llega al mar de forma constante y ese flujo continuado de microorganismos no ha supuesto un mayor riesgo para la aparición de enfermedades e infecciones hasta la fecha.
Los hallazgos de la Universidad de Rutgers podrían convertirse en el último récord sobre el ADN más antiguo congelado. El mes pasado otros investigadores de la Universidad de Copenhage anunciaron la recuperación de ADN de hielo de más de 800.000 años. Nada comparable a las bacterias de ocho millones de años.
Un tesoro congelado
El estudio estadounidense presenta además conclusiones desafiantes para futuras investigaciones. La «resurrección» de formas de vida, después de millones de años, abre la esperanza a que en el futuro se pueda hacer lo mismo si se encuentran vestigios de vida en otros planetas. Como por ejemplo en Marte, donde se sabe que hay hielo formado por agua.
El territorio helado de la Antártida es un tesoro para la ciencia. En él se han hecho descubrimientos sobre el comportamiento de los virus en un entorno puro. Es el único continente a donde no se ha atrevido a llegar la polución.
09/08/07
ABC
