La expedición a la Antártida con el «Hespérides», una de sus experiencias más gratificantes

De todas las travesías en las que se ha embarcado a lo largo de su trayectoria profesional el asturiano Jardón Dato, la expedición de la Antártida a bordo del «Hespérides» ha sido, además de una de las investigaciones más precisas que se han realizado en la zona, una de las experiencias más gratificantes.

De todas las travesías en las que se ha embarcado a lo largo de su trayectoria profesional el asturiano Jardón Dato, la expedición de la Antártida a bordo del «Hespérides» ha sido, además de una de las investigaciones más precisas que se han realizado en la zona, una de las experiencias más gratificantes.

Durante esta expedición, la Universidad de Vigo realizó un estudio desde el buque sobre la captación de CO2 en el océano. Francisco Jardón dirigió esta expedición que salió de Cartagena el 12 de marzo de 1990 y en la que participaron un total de cincuenta y cuatro personas.

El asturiano arranca ahora, a bordo del «Príncipe de Asturias», una nueva etapa en su vida laboral que acoplará nuevas experiencias a todo una vida vinculada al mundo de la mar.
 
El papel del «Hespérides»

El «Hespérides» es uno de los dos buques oceanográficos que España aporta a la investigación en la Antártida. El otro es el «Las Palmas». Por ejemplo, el catedrático de Ecología de la Universidad de Oviedo, Ricardo Anadón, dirigió entre los años 1994 y 1996 una ambiciosa expedición científica que tenía como objetivo entender el papel de la Antártida en la regulación del clima mundial. Junto al biólogo asturiano participaron otros siete científicos de la Universidad de Oviedo y especialistas de otras diez universidades españolas.

Los científicos lograron descifrar la capacidad del océano para regular la acumulación de carbono en la atmósfera, disparada a causa de las emisiones de este elemento, básicamente en forma de dióxido de carbono. Pero también descubrieron que los sumideros de carbono que hallaron en zonas con un alto grado de productividad biológica no pueden compensar el gran volumen de emisiones contaminantes que genera la actividad humana.

09/08/07
LNE

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio