Los caparazones de cangrejos y camarones, que hasta el momento se descartaban, pueden ser utilizados para fabricar boyas, barreras y mantas para la contención de los derrames de petróleo en el mar.
Los caparazones de cangrejos y camarones, que hasta el momento se descartaban, pueden ser utilizados para fabricar boyas, barreras y mantas para la contención de los derrames de petróleo en el mar.
Así lo indicó Edmilson Jose Maria, profesor de Química de la Universidad Estatal del Norte Fluminense Darcy Ribeiro (UENF), quien descubrió que la quitina presente en grandes cantidades en los crustáceos puede ser usada para generar quitosano, una fibra natural insoluble.
"La quitina y el quitosano tienen una mayor capacidad de absorción; cada gramo de boya producida fue capaz de adsorber 83 gramos de petróleo. Esto significa que es un producto con bajo costo de producción y alta capacidad de adsorción”, dijo el investigador.
Además, precisó que los caparazones de los camarones tienen entre 5% y 7% de quitina, y los de cangrejo, entre 15% y 20%.
Gracias al proyecto Reaprovechamiento de residuos de la industria pesquera del camarón para la producción de boyas de contención de derrame de petróleo en el mar, que cuenta con el apoyo de Prioridade Rio, de la Fundación de Amparo a la Investigación del Estado de Río de Janeiro (Faperj), se espera que sea posible erradicar los feos olores y la contaminación -ya que los residuos de ambos recursos atraen a insectos y roedores-, y beneficiar al medioambiente.
Edmilson estima que al menos 180 embarcaciones que capturan alrededor de 20 toneladas por día pueden producir alrededor de tres y cuatro toneladas de restos de crustáceos.
“Para la producción de boyas es necesario juntar esos caparazones y someterlos a un proceso de desmineralización, desproteinización y despigmentación. Los residuos pasan por diversos procedimientos químicos, se les quita el olor, hasta llegar a las principales materias primas: la quitina y el quitosano”, explicó el investigador.
Las boyas todavía deben ser sometidas a algunas pruebas para evaluar su eficacia, su flotabilidad y su capacidad de humectación en el agua -entre otras cosas-, comparándolas con los modelos producidos con fibras vegetales.
Los próximos pasos consistirán en elaborar productos en base a quitina y quitosano en grandes cantidades.
“Creo que este proyecto también puede desarrollar la concientización ambiental de la población involucrada en la pesca y en el tratamiento de los camarones”, aseveró el científico, según informó la Agencia Faperj.
Este proyecto se lleva a cabo en el laboratorio de Ciencias Químicas de la UENF.
Por Analia Murias
03/08/11
FIS.COM
