Rescatan vivos a tres pescadores a la deriva (Puerto Rico)

Tres pescadores volverán a las aguas profundas a buscar los frutos del mar a pesar de haber pasado horas a la deriva tras sufrir un desperfecto mecánico la yola en que se embarcaron.

Tres pescadores volverán a las aguas profundas a buscar los frutos del mar a pesar de haber pasado horas a la deriva tras sufrir un desperfecto mecánico la yola en que se embarcaron.

Héctor Lamb Rivera, de 34 años, Gabriel Clausell Rivera, de 20, y José Armando Lebrón Lebrón, de 38 años, todos naturales del barrio Playa de Maunabo, prepararon la yola La Marielis, de 18 pies de eslora, para ir como en otras ocasiones al cayo La Corona donde se pesca chillo.

“Eran como las 4:00 de la tarde del sábado cuando nos fuimos. En la orilla estaba malo, pero adentro estaba bien bueno. Estábamos como a 14 millas náuticas. En el lugar donde estábamos al principio los peces no picaban, así que nos movimos y ahí fue que se nos dañó el motor. No pudimos anclar nuevamente y nos fuimos a la deriva”, narró José con la tranquilidad que le da una vida dedicada a la pesca desde que tenía 11 años.

Tenían salvavidas, equipo de seguridad, mucha agua y en sus respectivas loncheras tenían arroz con bistec y arroz con chuleta. Además, llevaron consigo chinas. En el peor de los casos si les hubiera faltado más comida tenían los pocos chillos que lograron pescar antes de que se dañara el motor de su embarcación.

Lo único que esta vez no se llevaron fue el teléfono celular.

“Imagínate, nos sucedió lo inesperado. Es la segunda vez que me pasa, pero yo soy un pescador de profesión y no me puedo intimidar por estas cosas”, dijo José.

A eso de las 8:00 de la noche, se comieron sus respectivos platos entre conversaciones sobre Dios y varios chistes que se hicieron.

“Pero, llegó el momento del cansancio y pensamos en que sería la voluntad de Dios”, agregó Héctor.

La noche cayó y los pescadores durmieron. Estuvieron bien tranquilos porque confiaron en sus amigos de la Villa Pesquera que, si no los veían regresar en la mañana de ayer, de inmediato movilizarían a las autoridades.

Y así mismo fue. Una vez se asomaron los primeros rayos de sol, el colega de los pescadores extraviados William Sánchez llenó dos tanques de gasolina y se embarcó en su yola hasta llegar a las aguas afuera de Guayama.

“Eran como las 9:00 de la mañana cuando yo vi que no habían llegado, así que cogí y fui a buscarlos, pero nada. Llamamos a la Policía”, contó Sánchez.

Al filo del mediodía de ayer, la avioneta del Negociado de las Fuerzas Unidas de Rápida Acción de la Policía sobrevoló el área y encontró a La Marielis con los tres pescadores cerca de la costa del faro de Punta Tuna, en Maunabo. Acto seguido, la Unidad Marítima los buscó.

Los pescadores estuvieron cansados porque habían tratado de remar hasta la orilla.
“Tan pronto arregle el motor, vuelvo para el mar. Ésa es mi profesión”, dijo José.

25/01/10
PRIMERA HORA

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