Prevén clausuras de establecimientos y multas de hasta $10.000.
Prevén clausuras de establecimientos y multas de hasta $10.000.
Si alguna vez, tal como se especuló en muchas ocasiones, hubo inversores decididos a montar y explotar un acuario con shows de delfines, orcas y lobos marinos en la ciudad, deberán ir pensando en archivar su proyecto para siempre.
La semana pasada, la Comisión de Ecología de la Legislatura emitió un dictamen de mayoría que prohíbe la instalación en la Capital de establecimientos que alberguen o posean uno o más ejemplares de mamíferos marinos, que no encontraría objeciones para su aprobación en el recinto, pues fue refrendado por diputados de las tres principales fuerzas políticas.
El despacho, basado en un proyecto del legislador Facundo Di Filippo (Coalición Cívica), también censura "la caza, captura, apropiación, comercialización y tenencia" de esos animales dentro del territorio porteño, excepto cuando aparezcan "en las costas o aguas jurisdiccionales de la ciudad" y "requieran para su supervivencia asistencia sanitaria". En estos casos, "podrán ser capturados exclusivamente para su rehabilitación".
Quienes los tengan hospedados -continúa el texto- estarán impedidos de exhibirlos, entrenarlos o comercializarlos y deberán liberarlos indefectiblemente cuando sanen.
Además, incorpora al Código de Faltas un artículo que sanciona con multas de 3000 a 10.000 pesos a los responsables y/o clausura de establecimientos que posean, alberguen o exhiban pinnípedos (los lobos marinos) y cetáceos (orcas y delfines), o que desarrollen espectáculos con ellos. Y para quienes "cacen, comercialicen, capturen o se apropien" de estos ejemplares, considera multas de 9000 a 30.000 pesos.
"El proyecto surgió de ONG protectoras de animales. El concepto principal es evitar, por primera vez en el país, lo que se denomina «capturas encubiertas», es decir que con la excusa de rehabilitar se capturan mamíferos marinos para realizar shows", explicó Di Filippo a LA NACION.
En los fundamentos del despacho se recuerdan el sufrimiento que padecen los mamíferos marinos una vez en cautiverio y las malas condiciones en las que son trasladados desde su captura hasta el lugar de destino, que muchas veces concluye con su muerte.
En una cláusula transitoria, el texto exceptúa al zoo porteño del alcance de la ley hasta el 1° de enero de 2011, cuando vence la actual concesión. Luego deberá reintegrar los lobos marinos a su hábitat natural y, en caso de que la adaptación fuera imposible, derivarlos para su guarda a una institución pública o una ONG.
La Legislatura ya había dado un paso en contra de la explotación y el abuso de los animales cuando, en 2004, prohibió los circos y espectáculos circenses en los que intervienen animales.
Por Angeles Castro
De la Redacción de LA NACION
14/05/08
LA NACIÓN
