Quequén era un puerto que permanecía cerrado más de 100 días por estar "metido" en el mar.
Quequén era un puerto que permanecía cerrado más de 100 días por estar "metido" en el mar.
Pasó mucho tiempo hasta que se logró un aporte estatal (nacional) para romper con el karma de las olas: con más de 30 millones de dólares, se prolongó la escollera, obra clave para darle previsibilidad y continuidad al puerto. Apenas 10 días permanece cerrado en la actualidad.
Luego, se encararon las obras de dragado, para el que se desembolsaron US$ 9 millones. El puerto de aguas profundas comenzó a ver salir barcos repletos, a casi 43 pies, y a 40 en cualquier momento (antes, sólo era posible con pleamar).
Prefectura tomó nota de estas obras, y cambió las determinantes técnicas para el ingreso y salida de buques.
Se abría un capítulo nuevo para el puerto de Quequén, allá por marzo de 2008.
Pero ser una puerta natural para el centro triguero del sudoeste bonaerense se trans-formó en una maldición: el cierre de los registros de exportación para el trigo significó que, aún sin lograr vender todas las ventajas adquiridas, la actividad se derrumbara en un 55%. De los 160 barcos por año que recalaban allí, se pasó a 56 barcos.
El hinterland portuario abarca 11 partidos, con una producción de trigo promedio de 5 millones de toneladas. La mitad de lo que embarca el puerto es trigo.
Quequén está en sus mejores condiciones históricas, y es el único puerto que, pudiendo crecer en su participación, ve como cae su actividad: ni por conflictividad sindical ni por equipamiento antiguo, sino como "daño colateral" de la política oficial. Por Emilano Galli
09/02/10
LA NACION
