Por las diferencias existentes con los otros países del Mercosur, casi no existen armadores con bandera argentina.
Cada vez hay más preocupación respecto a la problemática por la que atraviesa el sector fluvial a escala regional.
“Mientras las asimetrías persistan, cuando miremos hacia nuestros ríos, la única bandera que no veremos izar será la Argentina. Frente a este panorama, lo que se debe hacer es respetar el Tratado de Asunción en su totalidad para asegurar las condiciones adecuadas de competencia, establecer un régimen específico para el ámbito fluvial y crear incentivos impositivos para la radicación de empresas en nuestro país”, señaló el Capitán Fluvial Juan Carlos Pucci, secretario General del Centro de Patrones Fluviales de Pesca y Cabotaje Marítimo al disertar en el Octavo Seminario Campana–Zárate Polo Estratégico Portuario.
El titular del gremio a nivel nacional remarcó la importancia del Tratado de Asunción, que en su artículo 1° establece que, “el mercado común implica entre otras cosas la coordinación de políticas macroeconómicas y sectoriales entre los Estados partes de comercio exterior, agrícola e industrial a fin de asegurar condiciones adecuadas de competencia entre esos Estados”.
Más adelante, su artículo 3° dice que, “si algún país miembro da alguna prerrogativa referente a algún impuesto el resto de los países debe adoptar las mismas consideraciones”. Esta es, a juicio de Pucci, la única parte de dicho tratado que la Argentina no cumple. Por lo tanto, al momento de elegir bandera, los armadores optan por la más económica o la más conveniente.
Como ejemplo, señaló el caso del Paraguay. Al incorporar una embarcación a esa bandera, el país le otorga cinco años de gracia en el pago de impuestos con la posibilidad de prorrogarlos.
Por otra parte, es mucho mayor el impuesto al combustible que deben pagar los buques con bandera argentina, en territorio nacional, con respecto al resto de los buques con bandera de conveniencia que navegan la hidrovía.
Más caros
Al momento de la construcción de buques en la Argentina, los grandes motores que estos utilizan deben ser importados, sufriendo un incremento del 21% por el IVA, las cajas reductoras, además del 21% del IVA tienen un 14% de derechos de importación y un 0,5% de estadística.
“Cuando algún empresario decide registrar sus embarcaciones con la bandera argentina deben pasar por las mas rigurosas inspecciones de la Prefectura Naval Argentina y cumplir con todos los requisitos de seguridad nacionales e internacionales. Totalmente diferente es la realidad del país vecino que incorpora buques y barcazas sin respetar ningún tipo de acuerdo ni realizando el menor control a estas embarcaciones”, sentenció Pucci.
Desde el costado laboral, el gremialista resaltó que “en Brasil, los embarcados trabajan 11 meses por año y en Paraguay la diferencia entre lo que gana un capitán y un trabajador de cubierta es abismal. En la Argentina, sin embargo, el escalafón salarial es consensuado por todos los sindicatos de la actividad. Todo trabajador está sumamente capacitado y cuenta con sus aportes jubilatorios y seguros a la hora de desarrollar su actividad”.
Ante tal panorama, Juan Carlos Pucci pidió a los funcionarios responsables de las distintas áreas “que se ocupen seriamente de resolver estas asimetrías ya que nuestra organización esta cada día más cerca de un gran conflicto por no tener soluciones a este tema”.
16/06/10
CRONISTA (Transport & Cargo)

