Punta Delgada, un viejo guardián del mar

Punta Delgada, un viejo guardián del mar

La importancia de los faros, no sólo para guía y socorro de los barcos, sino como objetos arquitectónicos y piezas históricas y culturales de gran valía, es una constante en la historia de la humanidad.

La importancia de los faros, no sólo para guía y socorro de los barcos, sino como objetos arquitectónicos y piezas históricas y culturales de gran valía, es una constante en la historia de la humanidad.

Mudos testigos de los avatares producidos en las costas y en las aguas a lo largo de los tiempos, despiertan la admiración de todo aquel que los contempla. El faro de Punta Delgada fue puesto en servicio en 1905, su luz todavía guía a los barcos que navegan por el Atlántico Sur y de día custodia una reserva de lobos marinos.

Sobre un extremo de la Península Valdés, donde las arenas se extienden largas y solitarias, el viejo Faro de Punta Delgada se erige -todavía, y a pesar del tiempo- como un viejo guardián del mar. La erección de este faro obedeció al Plan General de Iluminación organizado oportunamente por la Armada atendiendo a necesidades de la navegación y para fomentar el crecimiento de la Marina Mercante Nacional. Este faro debió haberse levantado en Punta Ninfas, tal es así que los materiales sobrantes de la construcción del faro Punta Vírgenes traídos por el transporte Guardia Nacional fueron desembarcados en el paraje arriba mencionado. El encargado de elegir el terreno fue el capitán de Navío Hortensio Thowaites y el comandante del Guardia Nacional, capitán de Navío Servando Cardoso. Se comenzó a construir en septiembre de 1904 y se habilitó al año siguiente, bajo la Superintendencia de la Sección Hidrografía, Faros y Balizas. La dirección de los trabajos estuvo a cargo del Inspector de Faros Guillermo Cray, conjuntamente con personal auxiliar.

Para llegar y descubrir al antiguo faro, ubicado a los pies del Océano Atlántico y a unos 70 kilómetros de Puerto Pirámides, hay que atravesar las áridas salinas de la Península que contrastan con los azules y ocres del Golfo Nuevo. El camino conduce a Punta Norte, la única elefantería del mundo en territorio continental. Allí, durante todo el año se pueden ver los lobos y elefantes marinos que habitan en la playa.

En febrero y marzo también se pueden observar a las orcas y en los meses posteriores –hasta noviembre- a las ballenas francas del sur. A 30 kilómetros de Punta Norte, Caleta Valdés exhibe una pequeña colonia de pingüinos de Magallanes que se dejan descubrir desde un mirador al borde del mar.

El hotel del faro

El mismo camino conduce a Punta Delgada, donde viven grupos de lobos marinos de un pelo, elefantes marinos del sur y donde se erige el antiguo faro, ahora reciclado y transformado en hotel.

El lugar es un paraíso. La vieja construcción pertenece a la Marina de Guerra y durante un tiempo fue sede de una escuela que instruía a los guardafaros. Sus antiguos tejados y barracas de estilo inglés, al pie del Faro de Punta Delgada, ahora forman parte de un hotel de ambiente cálido y sencillo, lleno de objetos de la vida campestre de la península, y pilotes del antiguo puerto de Puerto Madryn que disfrutan viajeros alemanes, italianos y franceses.

Punta Delgada es un lugar solitario frente al Atlántico. Sin embargo, está preparado para ofrecer distintas alternativas para practicar deportes como trekking panorámicos, cabalgatas por las playas, caminatas interpretativas por la costa junto a guías expertos o excursiones en 4×4. Las formaciones rocosas y el fácil acceso, hacen de este lugar un área de privilegio para disfrutar del buceo. Al anochecer, uno de los momentos más inquietantes en Punta Delgada, el faro vuelve a ser protagonista con su haz de luz que atraviesa la bruma.

La región

Península Valdés es un fabuloso accidente geográfico contorneado por los golfos San José al norte y Nuevo al sur. Declarada Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO en 1999, es un Reserva Integral de 360 mil hectáreas, donde se ubican distintas Reservas Faunísticas específicas de incalculable belleza y destacado valor ecológico.

Algunos datos

Su situación geográfica es de 42º 45′ 57" S, 63º 38′ 21" 9 W. Posee una torre troncocónica de color ladrillo con garita. Al principio tenia una luz blanca por el vapor de petróleo, con mantillas de 55 m/m, AUER, quemados con tubo vaporizador superior (en su antiguo modelo), batería de 2 tanques de bronce para aire comprimido y petróleo. Y un aparato Barbier de 3er. Orden, de pequeño modelo. A su pie hay una casa habitación con una altura de 14 Mts. Como la mayoría de los faros de nuestro litoral marítimo, recibe su nombre de la punta homónima. Probablemente el piloto español José Goicochea, al mando del bergantín "San Francisco de Paula", la bautizó punta Goicochea, no obstante, se desconocen los antecedentes del topónimo actual.

Algo de historia

En nuestro país, la primera luz utilizada para guiar barcos fue el pontón República, construido en la Boca en 1833. Este era solo un palo con un farol de aceite en la punta. En el año 1849 se considera la fecha origen del Servicio de Ayuda a la Navegación, al instalarse el Pontón-Faro Punta Indio, con el objeto de determinar el contacto de la navegación en los puertos del Río de la Plata. Se establecen así en 1857 el Pontón-Faro (Banco Chico), en 1865 el Rada, en 1874 el de Punta Piedras, y en 1881 el Pontón La Manuelita. Los primeros faros propiamente dicho fueron el de la Isla Martín García y el de la Isla de los Estados en Tierra del Fuego.

Este último fue construido en 1884, y se llamaba San Juan de Salvamento, además fue el que dio pie a la famosa novela de Julio Verne "El faro del fin del mundo" que escribió en 1905. Este faro fue destruido por los terribles e interminables vientos que azotan la región en 1902, así que los faros más australes pasaron a ser, sucesivamente, Año Nuevo en la Isla Observatorio (al Norte de la Isla de los Estados), Le Maire, San Gonzalo, San Pío y Les Eclaireurs, que desde 1920 resiste terribles condiciones climáticas en el canal de Beagle, a mitad de camino entre Ushuaia y Puerto Williams (Chile).

 El Faro de la Isla Martín García habría de prestar servicios ilimitados durante un lapso de 54 años, para ser luego reemplazado, por un sistema semafórico en 1938. Desde 1884, el balizamiento Marítimo Argentino progresa en forma lenta pero regular, si bien la evolución no acusa un índice muy pronunciado, la circunstancia obligara a realizar construcciones de primer orden y emplear un gran personal para mantener sin interrupción los equipos alimentados a vapor con mechas incandescentes.

Se instalaron los Faros: Río Negro (1887), Punta Mogotes (1891), San Antonio (1892), Punta Médanos (1893), Año Nuevo (1902), Isla Pingüino (1903), Cabo Vírgenes (1904), Punta Delgada (1905), Recalada de Bahía Blanca (1905-06), Villarino (1911) y Segunda Barranca (1914). (APP)

31/01/09
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