(FNM) Pese a que para el Subsecretario de Pesca y Acuicultura de la Nación el resultado de la misión a China “superó las expectativas”, las sorpresas siguen siendo desagradables.
(FNM) Pese a que para el Subsecretario de Pesca y Acuicultura de la Nación el resultado de la misión a China “superó las expectativas”, las sorpresas siguen siendo desagradables.
Al regresar de su viaje por la República Popular de China, el Subsecretario de Pesca y Acuicultura de la Nación, Norberto Yauhar hizo pública su conformidad con los resultados de la misión comercial, cuyo objetivo –dijo- fue alcanzado y en muchos casos “superó las expectativas”.
Cabe recordar que el Jefe de la cartera de pesca nacional viajó acompañado por el Ministro de Asuntos Agrarios de la provincia de Buenos Aires, Ariel Franetovich, el representante bonaerense al ante el Consejo Federal Pesquero y por el partido de General Pueyrredón, Horacio Tettamanti y el Director Nacional de Coordinación Pesquera, Marcelo Santos.
En un párrafo de la declaración de prensa difundida oficialmente, – dedicado a reiterar los absurdos y engañosos argumentos con los que su administración se dispone a “habilitar permisos a barcos chinos” –, el funcionario se expresa aconsejando que la flota potera argentina debería plantearse la posibilidad de pescar fuera y dentro de la milla 200. “Los poteros chinos pescan sólo en aguas internacionales y nuestra ventaja sería hacerlo primero fuera de la milla 200 y luego en aguas nacionales. Es la estrategia que pretendemos aplicar con estos “competidores” para que se transformen en colaboradores de nuestra economía, al menos en algunos puertos patagónicos”, anticipa Yauhar.
Aunque se desconoce de qué manera el funcionario piensa transformar a los “competidores” en “colaboradores”, vale la pena recordar que todos los actores de esta pesquería ya explicaron – tanto a Yauhar como a su antecesor Gerardo Nieto-, que sólo en igualdad de condiciones podría aspirarse a una participación decidida y masiva de la flota argentina fuera de la milla 200. Esto implicaría, otorgarle a los argentinos similares condiciones que las que enfrentan los pesqueros chinos, y que incluirían, por ejemplo, establecer excepciones en cargas sociales, eliminar gravámenes a combustibles y materias grasas, y por cierto, eliminar el pago de derecho de exportación por lo pescado fuera de la milla 200.
Esta es la aproximación escogida en países como Islandia, que encararon este tipo de soluciones para que sus barcos fueran a pescar al área adyacente a su ZEE.
Tampoco explica el subsecretario si su “estrategia” incluye promover la pesca de los buques argentinos antes de lo biológicamente aconsejable –tal como lo hacen despreocupadamente los amables “competidores” chinos-, iniciando la pesca cuando el tamaño del calamar está todavía bien por debajo de su tamaño óptimo de explotación.
Siempre en el campo de las declaraciones, Yauhar se refirió a otro de los ejes del viaje: “la oportunidad de abrir un nuevo mercado donde colocar productos que abundan en el mar argentino pero no se capturan por baja rentabilidad”. Puso por ejemplos a la castañeta, el pargo blanco y la anchoita, a los que se refirió como productos abundantes en nuestro sur.
Hagamos un breve repaso de la situación de estos productos, aclarando en primer lugar, que ni la castañeta ni el pargo son recursos del “sur” del mar argentino, sino del norte.
La castañeta se captura casi totalmente en Mar del Plata con algún desembarque en San Antonio, pero básicamente es un recurso del área norte. El total de capturas es de unas 1.000 toneladas anuales, con una exportación de 200 toneladas procesadas como filetes a Brasil. China no compró un gramo de este producto en el 2009 y cuando lo hizo años anteriores fue entero sin procesar, por lo cual no dejó ningún valor agregado.
El pargo es un producto que es pescado íntegramente por la flota marplatense con una captura total de 3.000 toneladas anuales. Las mayores exportaciones se realizan a países de África –unas 1.000 toneladas anuales-, en forma de descabezado, sin vísceras, congelado. China no realizó compras en el 2009 ni manifestó interés.
La anchoíta que es el más abundante de los peces nombrados por Yauhar se captura en el orden de 30.000 toneladas anuales, con una exportación de 10.000 toneladas, dirigidas en su mayoría a España, mayormente saladas y con alguna proporción de entero congelado. En cuanto a la anchoíta del litoral patagónico – que sería según el parecer de las autoridades de pesca la especie subexplotada -, posee un tenor graso que impide su utilización en salazón, que es la forma más usual de exportación. Únicamente sirve para exportar congelada. La compra de China en el 2009 fue de 97 toneladas (saladas). España compró 5.000 toneladas.
Con relación a este aspecto de las negociaciones, Yauhar explicó además que “se ha puesto sobre la mesa una posibilidad de establecer una rebaja muy importante” en los aranceles del mercado oriental, especialmente en los productos que acaban de nombrarse. Vale la pena recordar al funcionario, que el interés primario del empresariado local se centra en la eliminación del arancel del 25% que China aplica sobre el calamar, y no sobre la castañeta, el pargo o la anchoíta.
Lo cierto es que desde sus primeros anuncios, el proyecto de acuerdo pesquero y la misión comercial a China no han dejado de suministrar desagradables sorpresas.
Es hora de que los sindicatos, empresas pesqueras, los sectores de opinión y conducción política, analicen y se pronuncien sobre la conveniencia de seguir adelante con un proyecto que plantea tantos interrogantes y que podría tener tan lamentables consecuencias para el futuro del país.
15/04/10
NUESTROMAR
