Trabajadores de las empresas pesqueras Barilari y Conarpesa que operan en Caleta Olivia, nucleados en la Asociación Gremial de Obreros Marítimos Unidos -AGOMU- y Agrupación de Marineros de Santa Cruz hicieron pública ayer su preocupación por la inseguridad por falta de mantenimiento de la flota con la que iniciarían las próximas zafra de calamar, seguida por la del langostino.
Trabajadores de las empresas pesqueras Barilari y Conarpesa que operan en Caleta Olivia, nucleados en la Asociación Gremial de Obreros Marítimos Unidos -AGOMU- y Agrupación de Marineros de Santa Cruz hicieron pública ayer su preocupación por la inseguridad por falta de mantenimiento de la flota con la que iniciarían las próximas zafra de calamar, seguida por la del langostino.
Responsabilizaron a las empresas por la falta de inversión en el mantenimiento de los barcos que integran la flota que opera en el Golfo, con un desgaste de más de 50 años en algunos casos, y que tendrían que estar en desguace, y contrastaron esta situación con las abultadas ganancias que deja la actividad.
Néstor Ceballos, secretario gremial de la AGOMU, y Ricardo Cardoso, presidente de la Agrupación de Marineros de Santa Cruz -Línea Fundadora- y delegado de la Asociación, ambos de Caleta Olivia, explicaron por LU 12 Radio Río Gallegos en el programa Era Hora, que se diferenciaron de los acuerdos firmados por el Sindicato de Obreros Marítimos Santacruceños -SOMU-, que consideraron, fue lo que anteriormente estábamos ganando, nada más que disfrazado con otros números, y que con el pago de las ganancias, daba lo mismo.
Por el contrario, desde la AGOMU y la Agrupación de Marineros dijeron llevar adelante un reclamo unificado de acuerdo a la rentabilidad de la pesca en la provincia, teniendo como referencia que, durante 2006 fueron 41.631 toneladas de langostino que se procesaron dentro del Golfo San Jorge entre las provincias de Chubut y Santa Cruz.
Reclamaron además por la falta de equidad entre las ganancias de las empresas y las de los trabajadores, refiriendo al respecto que el 60 % de lo que es la captura se desarrolla en los puertos de Caleta Paula y Puerto Deseado, los más importantes de lo que es la Patagonia.
Como advertencia añadieron que en comparación de las ganancias de las empresas con un precio FOB de exportación por kilo a 18 dólares, las empresas en ganancias tuvieron 2.248 millones de pesos, para nosotros de sueldo, lo que ha quedado de un 60 % para la provincia, fueron alrededor de 3.945.000 pesos, con un 9 % que tenemos de la producción, que nos toca en participación de cada barco que tiene en procesamiento el langostino.
Para nosotros esa cifra es prácticamente lo que queda dentro de la provincia, porque esa ganancia que se llevan las empresas, no se ve desarrollada dentro de cada provincia o en las estructuras, dijo Cevallos.
El dirigente observó que hay que tener en cuenta el tema de la inseguridad que existe dentro de los barcos, donde hace cuatro años tenemos 36 desaparecidos de las embarcaciones de la flota amarilla, y trajo también a colación un siniestro ocurrido el año anterior en el puerto Caleta Paula que cobró la vida de dos marineros causado por un incendio que se generó por un radiador eléctrico que había porque los camarotes no están acondicionados. Para poder estar confortables se tienen que utilizar este tipo de aparatos que ocasionó en este caso un incendio que terminó con la vida de dos marineros, recordó el dirigente.
Ceballos informó que estamos hablando de zafras de al menos siete meses de explotación, y recordó otro suceso con un buque de Conarpesa, Conara, donde por falta de mantenimiento de los guinces (instrumentación que el marinero tiene a bordo para desarrollar las distintas maniobras con redes y demás elementos) se cortó un suncho y tuvimos un accidente con un marinero que terminó desmembrado.
Más cerca en el tiempo, se refirió a un reciente hundimiento de una lancha artesanal en el Puerto de Rawson. En este caso dijo, llama la atención que sea artesanal y que esté trabajando con equipo de arrastre, que generó con un enganche de otro barco, que se hundiera.
También mencionó un caso ocurrido a principio de este año, en un barco de ARBUMASA, que se prendió fuego del dique, recién salido como para poder armar y reacondicionar, y sin salir a pescar se prendió fuego.
A todo esto añadió Cardoso que en muchos casos son barcos viejos que ya no tienen que navegar, y así se está pescando con una flota que es chatarra, y que tendría que desaparecer, y hasta achicar, porque son barcos grandes con mucha potencia, que están destrozando fondo.
El dirigente amplió el espectro de responsabilidades al Gobierno, la Prefectura, y las empresas, los dos primeros porque permiten seguir pescando con ese tipo de barcos, cuando en otros países se cobran impuestos muy altos para que no los usen.
02/02/07
LA OPINIÓN AUSTRAL
