Este año la zafra del calamar vuelve a presentarse muy difícil. No con toda la flota operando pero si con una parte importante de ella sobre el recurso, el sector potero nacional salió a la pesca con más dudas que certezas.

Este año la zafra del calamar vuelve a presentarse muy difícil. No con toda la flota operando pero si con una parte importante de ella sobre el recurso, el sector potero nacional salió a la pesca con más dudas que certezas.

Dudas generadas, por un lado, por la limitada investigación científica sobre el calamar illex que se pesca en nuestras aguas. Las fallidas campañas del INIDEP a causa de los conflictos gremiales que casi lo paralizan más la falta de información de reclutamientos y capturas en la zona de Malvinas, son las razones por las que muchas veces no se comprende lo que ocurre con esta especie migratoria.

Pero la falta de rumbo de los poteros también está dada por la falta de precios internacionales que permitan afrontar los crecientes costos internos que deben soportar las empresas que se dedican al calamar.

La partida de los primeros buques hacia la zona de pesca del illex estuvo signada por los fuertes cruces entre el personal embarcado y las empresas armadoras. Cada uno, con razón, tirando para su lado. Es que la plata no alcanza en ningún lado.

Los embarcados en una flota de carácter zafrero tienen la necesidad de cubrirse para el resto del año, con precios que suben al ritmo de la inflación extraoficial y sueldos que, si bien no acompañan los dibujos del INDEC, tampoco satisfacen sus expectativas.

A las empresas armadoras tampoco les cierran los números. El dólar sigue quieto, los precios se derrumban, algunos costos fijos suben por la escalera, otro tanto por el ascensor y muchos lo hacen a la velocidad que tiene previsto el nuevo tren bala impulsado por el gobierno.

Pese al empuje de muchos funcionarios ligados al sector en el plano municipal, provincial y nacional, las medidas que necesita el sector pesquero argentino se siguen demorando y quizás lleguen cuando los poteros se amarren nuevamente en los muelles a la espera de la próxima zafra.

La pregunta es cuántas empresas llegarán a ese momento en condiciones de volver a zarpar. Ahí pierden todos de nuevo y quizás sea un lugar del que ya no se pueda regresar.

Por Tedy Woodley

14/04/08
PESCA & PUERTOS

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