(FNM) Al menos en el segmento de barcos de apoyo a plataformas de petróleo – los llamados OSV (Offshore Support Vessels) o “buques supply” – Petrobras está cumpliendo integralmente con sus osadas metas. Recientemente, la operadora contrató 23 barcos de apoyo, en la 6ª ronda de licitación y está analizando la 7ª ronda, que será la última de este año.
(FNM) Al menos en el segmento de barcos de apoyo a plataformas de petróleo – los llamados OSV (Offshore Support Vessels) o “buques supply” – Petrobras está cumpliendo integralmente con sus osadas metas. Recientemente, la operadora contrató 23 barcos de apoyo, en la 6ª ronda de licitación y está analizando la 7ª ronda, que será la última de este año.
“Somos optimistas, pues Petrobras está manteniendo el ritmo al que se comprometió. Luego de un pequeño desfasaje a principios de año, la petrolera estatal recuperó el tiempo perdido y está al día con todo lo que fue anunciado”, dice el presidente de la Asociación Brasilera de Empresas de Apoyo Marítimo (Abeam), Ronaldo Lima.
Los barcos son esenciales para el apoyo a las plataformas y las unidades marítimas. Al comienzo, hacía abastecimiento de agua, transporte de piezas, remolque de plataformas y transporte de personal, pero evolucionaron en una forma impresionante. Hoy, hay barcos que efectúan el manejo de anclas, combaten polución, instalan líneas flexibles, hacen mantenimiento de instalaciones submarinas y hasta operan como “floteles” (hoteles flotantes), todos con alta tecnología y sofisticación.
Teniendo en vista el aumento de la exploración de petróleo en el mar, el gobierno Lula proyectó la construcción de 146 barcos de apoyo, lo que deberá terminar de contratarse en el año 2015. Pero enseguida, serán necesarias nuevas contrataciones dadas las amplias perspectivas de exploración petrolera frente a la costa brasilera.
En la actualidad, operan en el litoral brasilero cerca de 480 unidades, de las cuales un 55% son extranjeras. Esto ocurre por el momento en función de la insuficiencia de embarcaciones de bandera brasilera. En el 2020 deberían estar operando unos 650 barcos de apoyo y Ronaldo Lima espera que la ecuación se invierta para entonces. El ejecutivo siempre sostiene que el modelo ha sido un éxito para el sector.
Petrobras no invierte directamente en la compra de los barcos, sino que usa los servicios de las empresas privadas. La petrolera estatal hace licitaciones entre las empresas, escoge a las que ofrecen menores precios, y firma con ellas contratos de arrendamiento de mediano y largo plazo.
Después de firmado el contrato, el armador se dirige al BNDES, Banco do Brasil o Caixa y obtiene recursos del Fondo de la Marina Mercante. Eso genera empleos para metalúrgicos en astilleros nacionales y empleos marítimos – hoy el sector de buques de apoyo emplea cerca de 14.000 marítimos, de los cuales 4.000 son oficiales de la Marina Mercante-, fomentando no solo la industria naval brasilera, sino el crecimiento de las empresas locales de navegación.
Es interesante destacar que, para el caso de la navegación – al contrario de lo que ocurre en la aviación – las empresas de capital extranjero tienen los mismos derechos de competir con las esencialmente brasileras, con lo que se establece un modelo de amplia competencia.
“Estamos confiados en la continuación del crecimiento del sector de barcos de apoyo, participando activa y productivamente en el desarrollo del presal, cumpliendo la política de contenido local del Gobierno Federal”, concluye Lima. (Monitor mercantil. Adaptado al español por NUESTROMAR)
01/08/14

