El titular del Consorcio de Gestión dijo que el reciente bloqueo a la terminal whitense hizo perder unos 300 mil dólares por día al ente portuario y 5 millones de pesos al complejo en general. Agregó que la pérdida de imagen "es un intangible que no podemos cuantificar".
El titular del Consorcio de Gestión dijo que el reciente bloqueo a la terminal whitense hizo perder unos 300 mil dólares por día al ente portuario y 5 millones de pesos al complejo en general. Agregó que la pérdida de imagen "es un intangible que no podemos cuantificar".
Recomponer el prestigio del puerto de Bahía Blanca a nivel nacional e internacional será una de las tareas más difíciles a partir de ahora, según afirmó el presidente del Consorcio de Gestión, Jorge Otharán, en diálogo con "La Nueva Provincia".
Otharán dijo que el conflicto con los pescadores artesanales, quienes bloquearon el puerto durante 11 días, generó inconvenientes en todos los frentes.
Por ejemplo, mencionó a los barcos o las armadoras que no tomarán a Bahía para sus embarques de marzo y abril, los buques que se fueron a Rosario y los contenedores que saltearon la plaza.
El titular del Consorcio aseguró además que el ente a su cargo perdió unos 300 mil dólares por día, y 5 millones de pesos el complejo portuario en general.
"Lo primero que tendremos que hacer será irnos a Buenos Aires e instalarnos en el Consejo Portuario y en el Centro de Prácticos. Allí deberemos explicar qué pasó y demostrar que estamos recuperando la normalidad, pero será muy difícil remontar esta situación", manifestó Otharán.
Los pescadores iniciaron su reclamo porque aducen que ya no hay captura en la ría, problema que atribuyen a la infraestructura industrial y a las tareas de dragado.
Desprestigio
El viernes, la empresa Mega dio a conocer que el piquete le generó pérdidas varias veces millonarias, aunque también remarcó su pesar por el desprestigio sufrido, ya que no se pudo cumplir con contratos internacionales.
"No se puede cuantificar la imagen que perdió el puerto"
El presidente del Consorcio de Gestión advierte que el conflicto con los pescadores significa un fuerte llamado de atención para todos los sectores. Dice que recomponer el prestigio demandará un intenso trabajo.
En números aproximados, el Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca perdió unos 300 mil dólares por día y cinco millones de pesos el complejo portuario en general. Pero a tres días de levantarse el corte de la ría, el presidente del organismo, Jorge Otharán, advierte que si bien las consecuencias económicas se calculan en números, la pérdida de imagen "es un intangible que no podemos cuantificar".
En su balance, Otharán incluye, entre otros puntos, los barcos o las armadoras que no tomarán a Bahía para sus embarques de marzo y abril, los barcos que se fueron a Rosario y los contenedores que saltearon la plaza. Todas estas cuestiones demandarán un arduo trabajo para recomponer la imagen de la terminal portuaria bahiense, tanto a nivel nacional como internacional.
"Lo primero que tendremos que hacer será irnos a Buenos Aires e instalarnos en el Consejo Portuario y en el Centro de Prácticos. Allí deberemos explicar qué pasó y demostrar que estamos recuperando la normalidad, pero será muy difícil remontar esta situación", advierte el funcionario provincial.
Horas atrás, el director de Asuntos Legales, Recursos Humanos y Relaciones Institucionales de Mega, Gustavo Arturo Illia, le dijo a este diario que las pérdidas para esa compañía son varias veces millonarias por los retrasos y la reducción de procesamiento sufridos desde el lunes 26 de enero, cuando los pescadores bloquearon el paso en el estuario. Pero también enfatizó el desprestigio ante el incumplimiento de los contratos internacionales.
Illia fue categórico con la conducta de los pescadores, tildó a su protesta de delictiva y denunció amenazas en perjuicio de empleados de la compañía, de los barcos, de los remolcadores y de los prácticos del puerto.
Jorge Otharán cree que no deben quedar resquemores y que la situación que detonó el lunes 26 de enero debe representar un fuerte llamado de atención para todos los sectores.
"El puerto no solamente se reduce al Consorcio; se trata de un canal por el que pasa la comunicación con el mundo. Estos hechos demostraron la vulnerabilidad a la que queda expuesto el sistema sin una firme autoridad de aplicación y de organismos jurisdiccionales que pongan orden. Por eso debemos estar muy bien preparados para anticiparnos a este tipo de conflictos", puntualiza.
Reconversión, la clave
Otharán indica que en los términos que permitieron superar la crisis no se habló de subsidios porque se trata de un programa de reconversión que se encadenará con otros que está instrumentando la Provincia, por ejemplo, uno que se lanzó para cooperativas de pescadores artesanales, que tiene asignados determinados montos.
"En el puerto tenemos que diseñar y construir nuestro propio modelo de reconversión, porque las características de la ría determinan que para salir fuera de ella se necesita cierto tipo de embarcaciones con peines, distintos a los que se utilizan en el río".
Respecto de ese plan, impulsado en conjunto por Desarrollo Social y los Astilleros Río Santiago, el titular del Consorcio dice que habrá que ir financiando mientras se vayan dando los pasos y en la medida en que algunos acepten tal reconversión y otros no.
"A quienes no quieran saber más nada con esto, se les retirará el permiso de la plaza y no se volverá a dar otro, porque el problema que se está evidenciando, no tanto aquí pero si en otros puertos, es la sobreabundancia de pescadores. Por eso vamos a limitar las nuevas altas".
Otharán sostiene que Riacho Azul significará una descompresión porque habrá pescadores con recursos para llegar a esa zona. Lo mismo indica de la jubilación e insiste en resaltar que estamos ante un programa de reconversión y empleabilidad del sector pesquero artesanal. Enmarcado en el mismo, el responsable del Consorcio reconoce que habrá ayuda económica para quienes necesiten ser asistidos, pero que no se tratará de subsidios.
Crónica del reclamo
¿Ultimo capítulo para la historia de más de un siglo?
El levantamiento del "piquete náutico" que puso en vilo el sistema portuario industrial local tras diez días sin movimientos de buques, también significó el comienzo de una etapa de trabajo conjunto entre el Estado y los propios trabajadores.
Mientras tanto, las causas judiciales iniciadas a partir del la interrupción de la navegación en el canal principal, siguen su curso en el ámbito federal, como estela de las diferencias que salieron a la superficie durante el conflicto.
La primera reunión entre funcionarios y trabajadores, sin la presión de tener el puerto inoperable por la medida de fuerza, se llevó a cabo con algunos pocos lineamientos definidos de antemano y gracias a la promesa del gobernador Daniel Scioli de aportar fondos para la reconversión de la flota, gestionar para habilitar la pesca artesanal en una zona de Riacho Azul y obtener beneficios jubilatorios para los pescadores de mayor edad.
El clima de distensión facilitó el diálogo entre las partes en la tarde del viernes, luego de las fuertes críticas cruzadas durante el tiempo que perduró el corte.
El intendente Cristian Breitenstein ha dicho que la problemática pesquera se remonta a 20 años. Si bien la flota y el resto del esquema de trabajo no variaron demasiado desde la llegada de los primeros inmigrantes italianos, a principios del siglo pasado, los rindes por la captura oscilaron entre buenos y magros.
En los últimos tres años, la pesca disminuyó en el estuario y casi desapareció en los últimos meses. Esta situación provocó que, en diciembre pasado, los pescadores acudieran al Consorcio de Gestión del Puerto (CGPBB) en busca de una ayuda económica.
El ente aceptó otorgar 500 pesos en Navidad y otros 500 en Año Nuevo, para cada uno de los 200 pescadores empadronados, pero ese paliativo no calmó las aguas de una necesidad que fue creciendo.
En la mañana del lunes 26 de enero, los pescadores interrumpieron la navegación en el canal principal, a unos 600 metros del muelle nacional, exigiendo un subsidio de unos 600 mil pesos mensuales que les permita afrontar la falta de pesca.
La medida fue sostenida por unas 30 embarcaciones, entre lanchas y canoas.
Los pescadores creen que las intervenciones en infraestructura que se hicieron en la ría, sumadas a las tareas de dragado y los contaminantes, incidieron para que no ingresen al estuario camarones, langostinos, lenguados y pescadillas.
Pedro Santos, presidente de la Cámara de Pescadores, mencionó que el subsidio mensual que solicitaban era equivalente a la ganancia de cada trabajador, según su rango en la embarcación: marinero, patrón o dueño.
Además, dijo que la ayuda del CGPBB se brindó sólo a los marineros sin recursos, mientras que el subsidio pedido alcanzaba a patrones, dueños de lanchas y pescadores que abandonaron temporalmente la actividad para trabajar en otro ámbito. Por esa razón, el reclamo pasó a involucrar a unas 300 personas.
Este pedido fue el que se mantuvo con mayor fuerza durante los diez días del corte que paralizó el movimiento de buques.
Llamativamente, la medida de fuerza se levantó sin que existiese, por lo menos de manera oficial, una concreta promesa de inmediato subsidio por parte de las autoridades.
Momentos de tensión
A la movilización de los pescadores en la ría, que llegó a demorar a 23 barcos (17 esperaban ingresar y cinco zarpar), se sumaron los cortes en los accesos terrestres al puerto por las avenidas Vélez Sársfield y Guillermo Torres, respaldado por familiares y vecinos de la localidad portuaria.
Desde el primer día, la Justicia Federal recibió pedidos para que se garantizara la libre navegación. Un reclamo que no se concretó más allá de la orden que recibió la Prefectura para liberar el canal sin violencia.
Una vez planteados los cerrojos a las distintas terminales, los pescadores aguardaron respuestas. El subsecretario de Gobierno de la comuna, Andrés Ombrosi, acudió a una entrevista pero terminó insultado. Se lo acusó, al igual que al intendente, de no estar al tanto de la problemática.
En esos momentos, el intendente Cristian Breitenstein, que había viajado a Buenos Aires, afirmó que no gestionaba bajo presión y exigió las disculpas que los pescadores pidieron al día siguiente.
Al séptimo día de la protesta, Claudio Onorato, cuarta generación de pescadores, se encadenó a la boya 32.
"De acá no me pienso ir. Si Dios quiere, me voy a morir acá, como mi papá", advirtió. En la madrugada del día siguiente, sus compañeros lo rescataron con un principio de hipotermia.
Las urgencias se acentuaban en el ámbito empresario-industrial, puesto que la imposibilidad de cargar buques hizo que se saturara la capacidad de almacenaje existente en las plantas.
La primera empresa en alertar que paralizaría sus operaciones de continuar el "piquete náutico" fue Mega. En la madrugada del jueves, la compañía intentó sacar de su muelle al buque "Happy Falcon" para que ingresara el "Maersk Jade", con la ayuda de la Prefectura y sin la asistencia de prácticos y remolcadores.
En medio de una tormenta, los pescadores movilizaron sus embarcaciones desde la zona de la manifestación, frente al muelle de la central termoeléctrica Luis Piedra Buena, hacia el muelle de Mega.
Por radio se escuchaban las alertas de las autoridades de Prefectura y los insultos de los pescadores. En el pico de tensión, el capitán del buque decidió abortar la maniobra.
En la próxima marea se realizó un nuevo intento que también resultó infructuoso por la obstrucción de las lanchas amarillas.
Sin la posibilidad de carga, Mega debió parar su planta y el procesamiento de gas en Loma de la Lata, Neuquén.
El desgaste de tantos días de tensión era evidente cuando el intendente Breitenstein y el titular del CGPBB, Jorge Otharán, viajaron a La Plata para reunirse con el gobernador Daniel Scioli. Horas después, los pescadores levantaron el corte al conocer que la administración bonaerense comprometió todo su apoyo a la actividad artesanal mediante un programa de reconversión productiva en el puerto de whitense.
Scioli decidió abrir un espacio de diálogo por 60 días para tomar las medidas tendientes a promover beneficios y mejoras para renovar lanchas, la asignación de nuevos espacios para la pesca y beneficios jubilatorios.
En esta historia de más un siglo se abre otro capítulo y de su peligroso prólogo dan cuenta las reflexiones del intendente: "Quizás la gente no dimensionó lo que estaba pasando y algunos actores tampoco, pero estuvimos a horas de una tragedia".
08/02/09
LA NUEVA PROVINCIA – BAHÍA BLANCA

