Si uno echa una mirada a los temas cruciales del momento, los costos de la energía no renovable, las restricciones a las emisiones de las máquinas térmicas, los esfuerzos conservacionistas de las naciones notará que algo serio está pasando.
Si uno echa una mirada a los temas cruciales del momento, los costos de la energía no renovable, las restricciones a las emisiones de las máquinas térmicas, los esfuerzos conservacionistas de las naciones notará que algo serio está pasando.
Desde hace una década que la eficiencia en el consumo de combustibles fósiles viene mejorando sustancialmente el provecho que se obtiene de cada gota de fluido, no obstante ello se están probando otras técnicas de propulsión y cada vez más alternativas surgen de los tableros de diseño. Un censo actualizado muestra que la mayoría de las plantas propulsoras de los buques en servicio activo están equipadas con motores Diesel y línea de eje convencional. Esa forma demostró ser la más eficiente desde el punto de vista del costo-beneficio.
Las modalidades de diseño han mejorado las formas de los cascos e incorporado las proas bulbosas y la ingeniería mecánica optimizó la eficiencia térmica de los combustibles (inyección directa, multipunto, cámaras de turbulencia, bujías de encendido) y mejoró sustancialmente las emisiones, hélices de paso variable, flaps estabilizadores en la popa y bow y stern thrusters para agilizar la maniobra en espacios reducidos.
En el transporte marítimo de corta distancia los europeos han incorporado la propulsión eléctrica y de esa forma logran un gran ahorro porque los motores están detenidos sin consumo alguno durante las escalas en tanto con motores Diesel los tiempos de calentamiento hacen poco práctica la detención total y absorben los momentos de espera en marcha lenta.
Para la adopción de sistemas Diesel-Eléctricos, las grandes inversiones requeridas para adaptar el conjunto, el incremento de peso y equipamiento a mantener hicieron impracticable la transformación, fundamentalmente por falta de volumen en el espacio reservado a la sala de máquinas.
Fueron los ingenieros eléctricos los que convencieron a los arquitectos navales que la propulsión eléctrica es eficiente, limpia, de poco mantenimiento y perfectamente integrada con el mundo marino.
El nacimiento de los híbridos
La industria automotor japonesa fue la primera en comercializar automóviles de producción seriada cuya planta propulsora cuenta con un sistema compuesto por un motor de combustión interna asociado a un generador que alimenta un banco de baterías y éstas a un motor / generador eléctrico que mueve las cuatro ruedas propulsoras y a su vez recibe de ellas energía de movimiento, en cuanto se aprieta el embrague, que es convertida en electricidad para cargar el banco de baterías.
A marcha lenta, digamos hasta los 60 kilómetros por hora, el coche es movido por electricidad y a partir de allí el motor de combustión interna arranca y toma control de la propulsión y de la alimentación de la batería, todo en forma silenciosa y sin intervención del conductor que percibe en la pantalla descriptiva de la consola una indicación del modus operandis del coche. Los movimientos en marcha atrás son sólo eléctricos.
Ante este panorama de eficiente movilidad, bajo consumo, pobre nivel de emisiones y bajísimo nivel de ruido, la industria naval comenzó a introducirlo en los modelos de corta distancia con éxito y hasta llegó a aplicarse a remolcadores que son propulsados por un conjunto compuesto por un generador Diesel y un pack de baterías. Los remolcadores convencionales de-mandan un rápido cambio de los requerimientos de potencia.
Velocidad para dirigirse al encuentro con el remolcado y fuerza para tironear de él en la maniobra de modo que el sistema híbrido resulta ideal para el servicio. El problema de la modernización de los equipos actuales es muy complicado por los requerimientos de espacio que un sistema híbrido exige. Mayor volumen y mayor peso.
El desafío para la industria eléctrica es hacer equipos menos voluminosos y más eficientes. Lo mismo sucede en el campo de las baterías, donde la tecnología cambia rápidamente dando paso al NiCl2, NiMh, o iones de litio.
Estemos preparados porque el cambio también se extenderá a las embarcaciones de placer.
27/10/08
BARCOS MAGAZINE

