La noticia impactó de inmediato en las Malvinas. "Estamos cada vez más lejos", dice Mike Summers, miembro del consejo de gobierno isleño, al responder sobre la decisión del presidente Néstor Kirchner de romper el acuerdo con Gran Bretaña de cooperación petrolera en el Atlántico Sur.
La noticia impactó de inmediato en las Malvinas. "Estamos cada vez más lejos", dice Mike Summers, miembro del consejo de gobierno isleño, al responder sobre la decisión del presidente Néstor Kirchner de romper el acuerdo con Gran Bretaña de cooperación petrolera en el Atlántico Sur.
Summers lleva 12 años en el cargo y actúa como vocero del consejo. En diálogo telefónico con LA NACION, no duda en calificar este momento como el de más bajo contacto con la Argentina, y es terminante: la política de Kirchner "sólo apunta a levantar barreras económicas" sobre las islas y, de esa manera, "nunca conseguirá" abrir una negociación por la soberanía.
Dicho esto, le resta valor práctico a las últimas decisiones: "Es una política gestual", opina. Y enfatiza que, pese a la caída del acuerdo, seguirá igual la exploración petrolera en el mar.
-¿Cómo evalúa la cancelación del acuerdo de hidrocarburos?
-Es una decisión lamentable. En especial, que se tome en estos tiempos. Aun así, esto va a tener pocos efectos prácticos. Aquí se va a continuar con los trabajos de exploración como hasta ahora y la cancelación del acuerdo no afectará ese proceso. En todo caso, la Argentina perderá la posibilidad de obtener beneficios de un eventual trabajo conjunto.
-Pero ese trabajo nunca ocurrió…
-Hubo una polémica en la interpretación, pero siempre existió la posibilidad de entenderse.
-¿Ahora podría haber un cuestionamiento legal a las perforaciones en la costa de las islas?
-No. Aquí rige un sistema de licencias acorde a la ley, que no estará sujeto a cambios por la decisión del presidente Kirchner.
-¿Qué opina de la política sobre las islas seguida por Kirchner?
-Menem y Di Tella tenían una visión más clara sobre el Atlántico Sur. Pensaban que si cooperamos, vamos a estar mejor todos. Kirchner cree que cuanto menos cooperativo es, más cerca estará de negociar la soberanía. Me cuesta ver la racionalidad de esa política. No logró ningún progreso en la relación Argentina-Reino Unido o Argentina-Falklands [como los británicos llaman a las Malvinas]. Le han aconsejado poner barreras económicas para lograr avances… Así nunca va a conseguir nada.
-¿Está en riesgo la economía de las islas a partir del endurecimiento de la política argentina?
-En general, el efecto es limitado y no está medido. Tal vez esté previniendo algunos desarrollos.
Se corta la comunicación. Dos veces, casi seguidas. "Tal vez alguien allí descubrió que está hablando conmigo", dice Summers. Y se ríe.
-¿Podría surgir una crisis por la pesca? Ustedes empezaron a otorgar permisos por 25 años y el Congreso argentino prevé votar una ley para sancionar a empresas que compren licencias en las islas.
-Esa ley es otro ejemplo de política gestual, con motivaciones internas. Una o dos empresas españolas podrán sentirse incómodas y renunciar a pescar aquí. Las reemplazarán otras…
-A 25 años de la guerra, ¿cómo ve en perspectiva lo que ocurrió y su impacto en la vida de las islas?
-La guerra fue un hecho lamentable. Seríamos mucho más felices si no hubiera ocurrido. Pero es cierto que como resultado hemos logrado un sustancioso desarrollo económico y político.
-Pero el conflicto por la soberanía sigue abierto, ¿cree que algún día Gran Bretaña aceptará el reclamo de negociar?
-No hay perspectiva alguna de negociación en el corto plazo. En un futuro sí creo que podremos estar juntos, cooperando, sin importar quién es el dueño de las islas. Entiendo que en la Argentina éste sea un tema muy emocional; entiendo que los latinos son muy emocionales, pero creo que debemos mirar las cosas desde lejos. ¿A quién beneficia esta política?
-¿Imagina un futuro de independencia para las islas?
-Tenemos autogobierno y una economía sólida. Pero aquí no existe un movimiento independentista, como suele decir la prensa extranjera.
Por Martín Rodríguez Yebra
29/03/07
LA NACIÓN
