Estar lejos de los clientes/proveedores no quiere decir estar mal "conectados" con ellos. Si pusiéramos al presente en un refrescante paréntesis, la realidad es que la Argentina goza de buena calidad y cantidad de servicios de transporte.
Estar lejos de los clientes/proveedores no quiere decir estar mal "conectados" con ellos. Si pusiéramos al presente en un refrescante paréntesis, la realidad es que la Argentina goza de buena calidad y cantidad de servicios de transporte.
Un interesante indicador elaborado por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad, por sus siglas en inglés) mide este grado de vinculación de una economía con la compleja red que van tejiendo las compañías navieras donde la demanda llame.
Este Indice de Conectividad de las Líneas Marítimas (LSCI, en inglés) se compone de cinco elementos: cantidad de buques empleados; su capacidad medida en contenedores; su tamaño máximo en servicio; la cantidad de servicios ofrecidos, y el número de compañías que participan del tráfico.
El índice comenzó a medirse en 2004 y China ocupó el primer lugar, por lo que se toma ese año y este país como parámetro de referencia (base 100). En 2009, China midió 132,47.
No debe confundir (o deprimir) el resultado en 2004 para la Argentina: 20,09 porque refleja el tamaño del mercado (ergo, la demanda). El índice es hoy de 25,99.
Por grado de vinculación marítima, ocupamos el 40° lugar entre los 162 países relevados, y el tercero en América latina (México: 31,89; Brasil: 31,08) sin considerar a Panamá (32,66), un país-canal con lógico mayor tráfico.
Sin derribar mitos, algunas observaciones: ni Uruguay es todavía el hub del Mercosur (con 22,28, está seis puestos por debajo de la Argentina) ni Chile es una opción real aun para embarcar nuestras cargas al Asia Pacífico, al ranquear 56°, con un índice de vinculación de 18,84.
10//11/09
LA NACION
