Navieras definen cuatro fórmulas para enfrentar la dura crisis que vive el sector

Desde septiembre del año pasado, las navieras en el mundo están usando distintas fórmulas para seguir navegando en las turbulentas aguas de la industria. La necesidad de hacer frente a la baja del volumen transportado, a la caída de las tarifas de los fletes y a levantar financiamiento para futuros proyectos llevó a varias compañías a incorporar a los armadores (o dueños de los barcos) a su propiedad, renegociar contratos con los astilleros (o constructores de barcos), vender activos prescindibles e inyectar capital directamente. Privilegiando una alternativa o varias al mismo tiempo.

Desde septiembre del año pasado, las navieras en el mundo están usando distintas fórmulas para seguir navegando en las turbulentas aguas de la industria. La necesidad de hacer frente a la baja del volumen transportado, a la caída de las tarifas de los fletes y a levantar financiamiento para futuros proyectos llevó a varias compañías a incorporar a los armadores (o dueños de los barcos) a su propiedad, renegociar contratos con los astilleros (o constructores de barcos), vender activos prescindibles e inyectar capital directamente. Privilegiando una alternativa o varias al mismo tiempo.

"Las navieras tienen contratos de arriendo de buques que no pueden cumplir. Los dueños de los buques podrían pedir la quiebra de la empresa y ver qué pueden conseguir. Alternativamente pueden "capitalizar" las deudas. Este mecanismo consiste en traspasar las deudas desde el pasivo exigible al patrimonio, de manera que los armadores ya no son acreedores sino accionistas", explica a El Mercurio Cristina Acle, directora de estudios de Renta Variable de CorpResearch.

Algunas navieras tampoco pueden pagar los buques que mandaron construir y deben pedir créditos, que es lo usual en ese tipo de adquisiciones, pero "los bancos están reacios a entregar créditos para comprar buques que se van a agregar a un mercado saturado", asegura Accle. De ahí, la necesidad de negociar con los astilleros nuevos plazos para la entrega de los barcos en construcción.

El caso chileno

En nuestro país, dos de las principales empresas, la Compañía Sudamericana de Vapores (CSAV) y la Compañía Chilena de Navegación Interoceánica (CCNI) están implementando sendos planes de fortalecimiento financiero.

CSAV fue de las primeras navieras en anunciar su plan en abril pasado. El objetivo de la operación es levantar capitales por US$ 710 millones. La estrategia contempla el ingreso a la compañía de 80 propietarios alemanes de barcos, quienes podrían acceder a cerca del 18%. A su vez, la naviera del grupo Claro acordó modificar el contrato que mantiene con dos astilleros, Samsung Heavy Industries y CSBC Corporation.

Según un informe de agosto de CorpCapital Corredores de Bolsa, CSAV "saldrá fortalecida de los sucesivos aumentos de capital", asegura.

La semana pasada se sumó CCNI, del Grupo Urenda. El plan involucra recursos por US$ 105 millones, con aportes desde tres fuentes. Una rebaja de los pagos de los arriendos de naves vigentes cercana US$ 65 millones -y que podría culminar con el ingreso de los armadores con hasta 12%-, un aporte de capital por US$ 20 millones de los actuales accionistas y la obtención y/o renegociación de créditos bancarios por US$ 20 millones.

03/09/09
AQUA – CHILE

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