Los afiliados al SOMU exigen mejoras de cara a la temporada del langostino. Sus remuneraciones ‘a la parte’ tienen estrecha relación con las capturas. Armadores harían una contrapropuesta. El gremio no planea medidas de fuerza.
Los afiliados al SOMU exigen mejoras de cara a la temporada del langostino. Sus remuneraciones ‘a la parte’ tienen estrecha relación con las capturas. Armadores harían una contrapropuesta. El gremio no planea medidas de fuerza.
Una multitudinaria asamblea de afiliados al Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) de Rawson se realizó para definir un pedido de aumento en los valores del pescado de cara a la temporada del langostino de la Flota Amarilla. Las tripulaciones de esta flota costera tienen sus remuneraciones atadas al sistema ‘a la parte’, es decir que lo que reciben de bolsillo tiene estrecha relación con las capturas realizadas en cada marea, y es por eso que plantean a los armadores el precio sobre el que se debe calcular los sueldos según la especie capturada.
El SOMU solicitó que el cálculo se haga sobre la base de 13,20 pesos el kilo de langostino y 1,20 el kilo de merluza, según se consensuó en la asamblea de marineros llevada a cabo en el Centro Comunitario del barrio General Valle de la capital chubutense.
En tanto, se acordó reclamar 3.500 pesos en concepto de sueldo mínimo garantizado, y que el sueldo básico se establezca en 2.500 pesos. Esa fue la propuesta concreta que llevaron a las autoridades de la CaFCos, entidad que nuclea a la mayoría de los armadores de la flota amarilla de Rawson.
La presentación se realizó en la Secretaría de Trabajo de la provincia y se fijó un nuevo encuentro con los empresarios para el miércoles 14 de octubre, ocasión en la que los armadores realizarían una contrapropuesta a la planteada por el gremio.
Según trascendió la posición de los propietarios de los buques de la flota costera es dura y argumentan principalmente los problemas de comercialización que enfrenta ese sector, ya que los precios son iguales o más bajos que el año pasado y por eso se resisten a conceder un valor más alto para calcular los salarios; sostienen que sus compradores siguen pagando lo mismo o menos por las capturas.
Lo que está en discusión es el Convenio Colectivo de Trabajo, pero independientemente de otros ítems, lo que siempre frena las negociaciones es el tema salarial. No obstante, desde el sindicato observan que hay una dispersión de las empresas, y si bien el convenio debe discutirse con la cámara, entienden que hay un debilitamiento de la entidad y prevén que los acuerdos serán particulares.
FLOTA EN PUERTO
Desde el SOMU capitalino admiten que la situación de la pesca en general y de la flota amarilla en particular atraviesa por uno de sus momentos más delicados, pero sostienen que no pueden resignar mejoras salariales toda vez que sus ingresos se han visto disminuidos en su capacidad de consumo por el avance inflacionario.
Apuestan a que haya una buena temporada y esos ingresos por capturas de langostino permitan equilibrar la balanza de un año difícil. Actualmente gran parte de las embarcaciones que operan desde Puerto Rawson permanecen en el muelle, la mayoría tiene sus cupos de merluza agotados y las zonas habilitadas no han mostrado presencia de langostino ni en abundancia, ni en tamaño comercialmente rentable.
Son unos trescientos setenta los marineros que forman parte de la Flota Amarilla de Rawson, y por estas horas están en tierra, ya que no hay operatoria de ningún barco por el mal tiempo reinante durante la última semana.
ATADOS AL LANGOSTINO
La liquidación de salarios de las tripulaciones se realiza por medio de una compleja ecuación en la que se descuentan parte de los gastos del armado del buque y se suma lo resultante de las capturas, y para ello se establece previamente un valor de las especies. Está es una de las pocas flotas que paga salarios bajo la modalidad ‘a la parte’, donde se comparten gastos con el armador, y luego se prorratean resultados de capturas sobre un precio base.
En este esquema es que el SOMU llevó ayer un planteo de incremento de esos valores base por especie, y para el caso del langostino proponen llevarlo de ocho pesos a trece pesos con veinte centavos. Además, pretenden que en el nuevo CCT se determine un salario básico de 2.500 pesos, mientras que en la actualidad se ubica en 1.800 pesos. También buscan acordar un sueldo mínimo garantizado de 3.500, lo cual representaría un aumento de mil pesos porque en la actualidad por ese concepto reciben 2.500, aunque con descuentos queda en 2.095 pesos de bolsillo.
ESPERANDO CONTRAOFERTAS
La negociación que se inicia no se avizora como de fácil entendimiento, teniendo en cuenta que el pedido gremial distaría y bastante de lo que las empresas dicen estar en condiciones de conceder. Desde el SOMU aseguran no estar planeando medidas de fuerza y que intentarán agotar todas las instancias negociadoras, por lo pronto, el viernes 16 someterán a asamblea la contraoferta que realicen las empresas.
Cabe indicar que en anteriores negociaciones de este tipo, quien ha marcado la cancha ha sido la empresa Conarpesa que suele ser la primera en realizar un ofrecimiento más cercano a lo que pide el gremio y más lejos de lo que ofrecen el resto de las armadoras. De los más de treinta buques que componen la Flota Amarilla, un tercio opera casi con exclusividad para Conarpesa, más allá que se trate de sociedades anónimas distintas, están estrechamente vinculadas a esa firma. Si bien figuran como empresas independientes, esta concentración ‘de hecho’ es determinante al momento de las negociaciones.
Texto y fotos de Nelson Saldivia
08/10/09
REVISTA PUERTO
