Los sindicatos van a volver a imponerle su agenda a los puerto

Mínimo será el tiempo que tendrán los puertos privados y los públicos concesionados para sacar la cabeza de la inundación económica que fue 2009 y tomar aire en 2010. Los sindicatos presionarán, nuevamente, y el agua llegará al cuello.

Mínimo será el tiempo que tendrán los puertos privados y los públicos concesionados para sacar la cabeza de la inundación económica que fue 2009 y tomar aire en 2010. Los sindicatos presionarán, nuevamente, y el agua llegará al cuello.

Rumores desmentidos sobre una incursión gremial en una terminal de Puerto Nuevo tuvo, tras cartón, una avanzada de los estibadores. En 2009, eran una secta de la CGT. Pero volvieron al Cuerpo en enero último, y los líderes que estaban separados, están unidos.
La acción sindical no dará paz e impondrá las condiciones.

En Puerto Nuevo, sin embargo, no hay más margen. El dólar que en 2001 estaba a 3,50 hoy está a casi 3,90, con aumentos sindicales (entre otros) de más de 200%. Aún así, las promesas de una readecuación de tarifas son cada vez más efímeras. Algo habrá , dicen. Tal vez una extensión en las concesiones para apaciguar, con el tiempo, los costos. Tal vez la operación conjunta entre los concesionarios de la terminal 6 (con una posible, aunque mínima, cuota sindical).

Por otra parte, la reserva de cargas para el cabotaje de granos ya es casi un hecho. Y la agenda secreta tilda la deuda pendiente sobre las trabas aduaneras a la exportación desde el primer puerto de embarque. Quieren recuperar las cargas que transbordan en Montevideo. Y quieren que se importen los barcos sin arancel. La FINA ya le manifestó su preocupación al secretario de Transporte. Habrá que ver si en la balanza pesa más un kilo de algodón o uno de plomo.

El 10% de reserva de carga es un aroma con el que a muchos se les hace agua a la boca: 10 millones de toneladas (rumian), 40.000 toneladas por barco (calculan), 250 buques (se frotan las manos). Todo vuelve. Hasta el negocio del waiver.

Y cuando el eje de la atención gire hacia los puertos privados de San Martín/San Lorenzo, por donde sale el 60% de la cosecha, allí estará presente un flamante triunvirato sindical: camioneros, estibadores y aceiteros. Los tres, unidos bajo el sello de un reciente acuerdo, y la siempre latente amenaza de cerealeras, puertos y barcos parados.

Emiliano Galli

09/03/10
LA NACION

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