La Ley de Reembolsos a las Exportaciones por Puertos Patagónicos, Nº 23.018, prorrogada por su similar 24.490, fue el motor que impulsó la radicación empresaria y la vía a través de la cual se desarrollaron importantes puertos en la Patagonia.
La Ley de Reembolsos a las Exportaciones por Puertos Patagónicos, Nº 23.018, prorrogada por su similar 24.490, fue el motor que impulsó la radicación empresaria y la vía a través de la cual se desarrollaron importantes puertos en la Patagonia.
San Antonio Este, Puerto Madryn, Comodoro Rivadavia, Puerto Deseado y el puerto de Ushuaia son suficientes reflejos de la importancia que tuvo esta iniciativa legislativa en el crecimiento y desarrollo de una región inhóspita y relegada por décadas.
El objetivo original de la ley aprobada en 1983 fue un verdadero acto de soberanía, para radicar hombres y mujeres argentinas en las alejadas tierras del sur y desde allí generar un movimiento económico que asegure nuestros derechos sobre la región patagónica.
Han pasado ya más de 20 años desde la sanción original de esa norma y desde su prórroga. Lentamente el estímulo fue cayendo puerto por puerto y hoy estamos frente a una situación casi igual que en el inicio de este período democrático.
La Constitución Nacional, en su Artículo 75, Inc. 19, señala que el Congreso de la Nación deberá “proveer al crecimiento armónico de la Nación y al poblamiento de su territorio; promover políticas diferenciadas que tiendan a equilibrar el desigual desarrollo relativo de provincias y regiones”.
En ese marco es que se torna una obligación de los legisladores reimponer el sistema de reembolsos por puertos patagónicos, ya que ha sido suficientemente demostrado el efecto perjudicial que los mayores costos en la región patagónica producen en las empresas allí radicadas. Y es necesario “equilibrar el desigual desarrollo” de los emprendimientos productivos al sur del Río Colorado.
Son muchas y variadas las iniciativas que se estudian en el Congreso. Hay tantas posiciones como legisladores sobre cómo deberían implementarse estos reembolsos y es sano y maduro que ambas Cámaras dediquen a este tema el tiempo necesario para lograr la mejor ley.
Pero sin dudas la realidad impone que “el mientras tanto” no se convierta en el factor para que cientos de empresas y sus miles de trabajadores sean empujados hacia la ruina.
Es una obligación constitucional y una necesidad de la hora que el Congreso ponga nuevamente en vigencia la Ley de Reembolsos y mientras tanto se estudie concienzudamente un sistema que pueda reemplazarlo. La Patagonia no puede seguir esperando
Por Tedy Woodley
03/03/08
PESCA & PUERTOS
