Patricia Martínez, Directora de Pesquerías Demersales del INIDEP, será una de las responsables de acercar a los miembros del CFP un conjunto de medidas para recuperar la pesquería de merluza. Pero considera que si no hay un cambio de actitud en el sector empresario, ningún plan será viable.
Patricia Martínez, Directora de Pesquerías Demersales del INIDEP, será una de las responsables de acercar a los miembros del CFP un conjunto de medidas para recuperar la pesquería de merluza. Pero considera que si no hay un cambio de actitud en el sector empresario, ningún plan será viable.
Ante la crítica situación del recurso merluza el Consejo Federal Pesquero y la autoridad de aplicación han debido apurar la puesta en marcha de medidas protectivas. Desde el Consejo se ha solicitado a los biólogos y al director del INIDEP definiciones en cuanto a la modificación del la captura máxima permisible, artes selectivas de pesca, ampliación del área de veda o la implementación de vedas móviles, como así también alternativas para disminuir el esfuerzo pesquero sobre el recurso, en especial en el área del Golfo San Jorge.
La situación que este año se presentó en el Golfo no es nueva para los investigadores. En el año 2006 se estuvo ante un escenario de similares características: bajos reclutamientos, cambios en el comportamiento reproductivo y desoves en lugares con mayores profundidades, que generaban una gran incertidumbre en cuanto a la supervivencia de las larvas de merluza. Por tal motivo se generó un nuevo proyecto multidisciplinario dentro del INIDEP, abocado a la investigación del reclutamiento en el sector sur. Este proyecto comenzó a funcionar en 2008, a cargo de Gustavo Macchi; y en 2009 se llevaron a cabo varias campañas con la intención de observar qué sucede desde que la merluza desova en diciembre, y cuál es el destino de las larvas. Todavía no se ha dado a conocer ningún informe técnico de este proyecto, pero se espera que en el corto plazo pueda tenerse acceso a dicha información ya que, según Patricia Martínez, Directora de Pesquerías Demersales, “los resultados de este análisis permitirán saber qué pasó durante este año en el Golfo”.
Una de las discusiones más importantes que se darán en la próxima reunión del CFP, girará en torno al arte de pesca selectiva que deberá implementarse para la pesquería de merluza. Las alternativas que manejan los consejeros son el DEJUPA y el dispositivo de malla cuadrada T 90, presentado en su momento por la empresa Harengus. El sistema T 90, que contó con el beneplácito de los consejeros, fue desestimado en su momento por el grupo de artes de pesca de INIDEP por no considerarlo selectivo: “El T 90 dio selectividad en un largo de 23 centímetros; el Consejo dijo que dio buenos resultados pero no es lo que nosotros dijimos. El número de 35 centímetros que solicitamos no es caprichoso, con eso nos aseguramos de que por lo menos va a haber un desove, además retiene el 50 por ciento, el otro 50 por ciento lo pescan. El problema es que no quieren dispositivos con rejas porque son muy efectivos”, sentencia la investigadora.
La definición en el uso de un dispositivo de selectividad resulta de vital importancia para la salud del recurso. Para la Directora de Investigación la caída de este 53 por ciento en gran medida se debe “a no haber utilizado sistemas de selectividad, tanto en la flota merlucera como en la tangonera” y reconoce que el descarte en la flota merlucera es muy superior al by catch de los langostineros.
Durante el 2009 los técnicos del INIDEP hicieron dos talleres de selectividad dirigidos a los armadores de la flota merlucera y a los miembros del Consejo. Lo que se buscaba era crear conciencia sobre las ventajas económicas, a futuro, que generaba la preservación de los ejemplares juveniles, pero en ninguna oportunidad se llegó a un acuerdo. “Intentamos hacerles entender a los empresarios que si usaban un dispositivo de selectividad, en el mediano plazo, lo que dejaban de pescar hoy se iba a incorporar a la pesquería y podrían tener mayores capturas, pero para ello había que pasar primero unos años de vacas flacas. El pescador se tiene que dar cuenta que si sigue así no le va a servir por mucho tiempo, eso tratamos de transmitírselos en las reuniones por la selectividad y fue realmente frustrante porque no vimos intención de modificar nada”, sostiene Martínez.
Debido a la resistencia del sector empresario a usar artes de pesca selectivas, comenzó a manejarse la posibilidad de disminuir el esfuerzo sobre el recurso variando la accesibilidad, es decir disminuyendo tiempo de arrastre o días de pesca. Esta posibilidad fue atendida por parte de algunos consejeros, que ahora han solicitado al INIDEP se explaye sobre el particular. También han requerido la opinión de los investigadores sobre la posibilidad de ampliar el área de veda, algo que sería descartado ya que no lo consideran apropiado desde el Instituto. “No creo que sea adecuado, en ningún lugar del mundo tienen una veda como la nuestra. Lo que tiene que haber es un cambio de mentalidad por parte de los empresarios, de empezar a entender algunas cosas, porque si vedamos todo el mar, deja de ser viable”, sugiere Martínez.
Otra de las medidas posibles que están manejando los consejeros, con cierta insistencia desde el año pasado, es implementar vedas móviles. Al respecto nuestra entrevistada reitera lo que ya ha expresado el grupo de evaluación de merluza en distintos informes técnicos: “No estamos totalmente de acuerdo, porque con una flota tan grande, con una administración lenta, es muy difícil. Debería perfeccionarse un mecanismo, un protocolo, porque no puede manejarse como el langostino, es muy difícil. Juveniles tenemos en todos lados y donde se haga la prospección se van a encontrar, debería desarrollarse toda una logística de control y fiscalización muy compleja, que deberá implementar la Subsecretaría. La veda es la única medida de manejo efectiva porque ahí no se entra”.
Consultada la responsable del departamento Demersales sobre la captura recomendada a fines del año pasado, en el orden de las 290 mil toneladas, la cual consideramos nosotros excesiva, nos dice que en realidad fue una suerte de blanqueo de la realidad pero que surgiría un grave problema si no se respetara ese límite. A su vez declara no saber si se podrá seguir evaluando el recurso con este modelo que incorpora el descarte y la subdeclaración, ya que resulta muy difícil saber si se está subdeclarando o no la captura; incluso se han encontrado con otro inconveniente, la subdeclaración del tiempo de arrastre. “En la captura y el esfuerzo tenemos problemas en la declaración y eso nos complica la evaluación. Las 290 mil toneladas estaban supeditadas al uso de dispositivos de selectividad, la ausencia de descarte y subdeclaración y esa es una discusión que deberemos tener”, afirma.
Sin embargo, ante la evidentemente crítica situación del recurso no se descarta que la Captura Máxima Permisible sea reformulada. Martínez considera que la disminución observada en el número de juveniles, tanto en el Golfo San Jorge como en plataforma –53 y 79 por ciento respectivamente– se verá reflejada en una importante disminución en la recomendación de CMP para el 2010, una vez que esos datos sean incorporados al modelo de evaluación.
La drástica merma de merluza que se ha observado en el Golfo San Jorge, fue atribuida desde la Subsecretaría de Pesca al accionar de la flota tangonera en dicha zona. Pero para la investigadora, las 43 mil toneladas de by catch de las que se hablan, no podrían haber sido el desencadenante: “Nunca hay una sola causa, si el recurso no estuviera tan desbalanceado 43 mil toneladas no lo hubiesen afectado. Son muchas cosas las que han afectado este recurso sumamente deteriorado, el no uso de artes selectiva, el descarte, la subdeclaración, todas las prácticas no responsables se reflejan en el estado de la merluza; y a ello debemos sumarle las condiciones ambientales que no impactan directamente en el pez grande, pero sí afectan la cadena trófica”.
El próximo miércoles el director del INIDEP, los responsables del programa de artes de pesca y el grupo de evaluación de merluza llevarán al recinto del Consejo Federal Pesquero un conjunto de medidas, que según nos adelantara Martínez serán parte de un plan de manejo para la recuperación del recurso, el cual incluye utilización de artes de pesca selectivas, mantener el área de veda, proteger el área de reproducción de Rawson, rever la CMP, reforzar las medidas de control en la subdeclaración y descarte y generar consenso con los empresarios para mantener las medidas por lo menos por tres años. Pero aclara la bióloga: “Tienen que estar todos comprometidos, la Nación, las provincias y los armadores. Si ellos no apuestan a recuperar el recurso nada es viable”.
Por Karina Fernández / Fotos de Diego Izquierdo
28/04/10
REVISTA PUERTO

