El pasado jueves 28 de mayo quedará en la memoria de la Compañía Sudamericana de Vapores (CSAV) como una fecha significativa. Ese día sus controladores suscribieron un contrato con 80 propietarios alemanes de barcos en una operación que compromete recursos por US$710 millones y que le da un respiro a la naviera ante la compleja situación financiera que atraviesa.
El pasado jueves 28 de mayo quedará en la memoria de la Compañía Sudamericana de Vapores (CSAV) como una fecha significativa. Ese día sus controladores suscribieron un contrato con 80 propietarios alemanes de barcos en una operación que compromete recursos por US$710 millones y que le da un respiro a la naviera ante la compleja situación financiera que atraviesa.
Pero ese día también se cumplieron siete meses del fallecimiento de Ricardo Claro Valdés. Una coincidencia que emocionó al interior de la naviera, especialmente en un momento difícil en el que han abundado los colaboradores "leales y trabajadores", según Arturo Claro, vicepresidente de CSAV.
"La Sudamericana estaba en una situación financiera complicada", reconoce Claro. ¿Cuánto alivio da a la caja el acuerdo con los armadores? "Es un alivio, pero no resuelve la situación", responde.
Para llegar "a puerto" todavía faltan varios pasos. Lo primero es suscribir el aumento de capital en curso por US$ 130 millones, que según las proyecciones de los controladores debería traducirse en recursos frescos disponibles a fines de junio o a principios de julio próximo.
Lo segundo es quizás el reto más difícil: suscribir el 100% de un segundo aumento de capital por US$ 220 millones, condición para que los armadores alemanes concurran al tercer aumento de capital por US$ 360 millones. "Si no se pudiera levantar los US$ 220 millones tendríamos que diluirnos y aceptar a un tercer actor", dice Claro. ¿Cuán lejos o cerca están de ese escenario? "Veo muy lejana la posibilidad de ceder el control", agrega Claro.
Para suscribir dicho aumento de capital, desde ya algunos de los controladores están dispuestos a echarse la mano al bolsillo y concurrir incluso con sus patrimonios personales a la operación. También se baraja la opción de gestionar créditos en bancos nacionales e internacionales.
Para dar más "aire" a la caja, la compañía está estudiando la posibilidad de acceder a un "financiamiento puente", es decir, un crédito de corto plazo, entre el primer y segundo aumento de capital, que se pagaría cuando se concrete la segunda operación.
"Sin condiciones"
El tercer aumento de capital por US$ 360 millones y que suscribirán en 100% los 80 armadores les permitirá acceder a cerca del 18% de la naviera. En ese grupo Jochen Döhle y los KG Fonds representan cerca del 38% y el resto corresponde a otros propietarios de barcos. Entre todos podrían incluso sumar dos cupos en el directorio. ¿Hay condiciones para los representantes nombrados por los alemanes? "No hay nombres ni condiciones", dice Claro. Hasta el propio Döhle podría ser parte de la mesa directiva.
El arribo de los armadores tampoco está atado a plazos de permanencia en la compañía ni a condiciones de recompra de parte del Grupo Claro: depende de los intereses de cada propietario y de sus condiciones financieras particulares.
¿Les hace ruido ceder parte del control? "¿Cómo nos va a hacer ruido que el grupo de propietarios de naves esté valorando la compañía al doble de su valor actual en la bolsa?", responde el directivo. Esto porque los alemanes se comprometieron a concurrir al tercer aumento de capital a un precio de la acción de $650, es decir, el doble del que marcaba en abril. A esta fórmula se llegó luego de constatar que era impracticable la idea original, que incluía un "perdonazo" por US$ 200 millones a la naviera: exigencias tributarias en Alemania y trámites exigidos por la ley chilena complicaban un proceso en el que no había minuto que perder.
Deudas futuras
Otro compromiso que deben cumplir los controladores de la CSAV es el pago de las deudas vencidas al momento del tercer aumento de capital por un monto de US$ 360 millones. ¿Cómo pagarán? Desde el jueves y por los primeros dos meses la naviera pagará sólo el 55% de los arriendos de los barcos y luego pagará el 64%. El diferencial impago se acumulará hasta sumar US$ 360 millones y cuando eso ocurra CSAV documentará a los armadores dicho monto. A su vez, los alemanes reintegrarán esos recursos suscribiendo acciones por ese mismo monto. En los dineros impagos ya se contabilizan US$ 80 millones que se arrastran desde marzo.
Entre los propietarios con los que CSAV tiene deudas hay un segundo grupo de armadores norteamericanos y asiáticos. Con ellos se mantienen conversaciones en escenarios que contemplan el aplazamiento de la entrega de los buques en arriendo y rebajas. De aquí, la compañía podría levantar los US$ 40 millones que completaría su Plan de Fortalecimiento Financiero.
Por lo pronto ya hay señales de una recuperación en el sector, el factor de ocupación de las naves subió 10% el último mes y las tarifas navieras no siguen bajando.
"Veo como muy lejana la posibilidad de ceder el control de la compañía".
"Este acuerdo es inédito y se puede considerar como una demostración de confianza de que el negocio va a mejorar y de que vamos a salir todos juntos adelante".
Fuente: El Mercurio, Santiago
01/06/09
MUNDO MARÍTIMO
