La demanda de mano de obra calificada impulsó la creación de un astillero educativo y la reapertura de una tecnicatura.
La demanda de mano de obra calificada impulsó la creación de un astillero educativo y la reapertura de una tecnicatura.
El municipio de San Fernando no ostenta el título de Capital Nacional de la Náutica porque sí: allí se concentra el 40% de la producción de embarcaciones livianas del país. La mayor parte de los astilleros que construyen barcos de ese porte se radican en las riberas del distrito y la industria matricula anualmente entre 7.000 y 8.000 embarcaciones.
Esta creciente actividad del sector produjo un aumento en la demanda de mano de obra calificada e impulsó dos novedades educativas que completarán el circuito productivo de la náutica en San Fernando.
Por un lado, la Cámara de Constructores de Embarcaciones Livianas (CACEL) , la municipalidad y el Consorcio Parque Náutico San Fernando (CPNSF) ofrecieron a la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) un astillero académico, donde en marzo comenzó a funcionar la carrera de Arquitectura Naval. Y, luego de un impasse de quince años, volvió a funcionar la Tecnicatura en Construcción Naval en la Escuela Técnica Nº2 (ET2).
Así, explicaron desde la CACEL, el partido "está volviéndose un clúster (punto de encuentro geográfico) donde confluyen la universidad, la empresa y la industria naval".
Las carreras
La carrera de Arquitectura Naval de la UNQ sólo se dictaba en Bernal hasta que, en marzo, comenzó a darse en el astillero académico de 1.000 m2 ubicado en Urcola 189, San Fernando.
Según el presidente de la CACEL, Jorge Farré, esta movida "les permitirá a los profesores tener contacto directo con la industria activa y evitará la deserción de los alumnos, que debían viajar hasta Bernal para cursar".
El astillero tiene un portón amplio para el ingreso y salida de embarcaciones, varios prototipos de barcos para las prácticas, maquinaria para fabricar barcopartes livianas, dos aulas para dictar materias teóricas y una oficina administrativa.
Actualmente se dicta allí un curso de Electricidad Naval y el ingreso para Arquitectura Naval, que comenzará a cursarse en esta sede desde agosto.
Por su parte, la relanzada Tecnicatura en Construcción Naval en la ET2, ubicada en Ayacucho y Libertador, tiene convenios de pasantías con diez astilleros, planea abrir otros dos cursos el año próximo y, más a largo plazo, creará una unidad integral que articule la secundaria con un nuevo terciario en Construcción Naval.
La vicedirectora de la escuela, Mariana Sánchez, explicó que los técnicos navales pueden trabajar con embarcaciones propulsadas de hasta 1.500 m3 de volumen total (sumando ancho y alto). La cifra es menor que los 2.000 m3 que puede operar un arquitecto (aunque sólo en embarcaciones livianas) y el volumen sin límite que tiene un ingeniero naval, tanto en barcos livianos como pesados (ver Parecidas pero diferentes ).
Sánchez explicó también que los egresados de la escuela técnica "pueden operar con determinados materiales, como madera y plástico" y salen capacitados para "crear un barco desde cero, con todos los sistemas incluídos (hidráulicos, frenos, etc.)".
Esto último, agregó, se ve frecuentemente en los astilleros chicos o medianos, donde "los ingenieros se dedican a cosas más complejas y les dejan casi todo el trabajo de diseño a los técnicos".
Según el director de Arquitectura Naval de la UNQ, Héctor Longarela, el camino natural es que los técnicos sigan luego las carreras de Arquitectura o Ingeniería Naval, pero aclaró que "esto recién podrá evaluarse en cuatro o cinco años porque la tecnicatura se relanzó hace pocos años".
Sin embargo, la UNQ ya trabaja en esa dirección: los alumnos de la ET2 reciben charlas sobre la carrera de Arquitectura e irán en algún momento a conocer el astillero académico.
Amplia demanda laboral
La principal ventaja para los egresados de cualquier carrera naval es la gran demanda existente de mano de obra calificada, en una industria liviana que matricula anualmente entre 7.000 y 8.000 barcos (la mayoría deportivos y recreativos, pero también pesqueros, de carga pequeña, ambulancias y de pasajeros).
La rápida inserción laboral se ve favorecida también por la poca cantidad de alumnos que cursan carreras de este tipo: hay apenas unos 20 o 30 graduados anuales (ver Pocos alumnos y mucha demanda ).
Longarela aseguró que, antes de egresar, casi todos los alumnos de Arquitectura Naval consiguen trabajo en astilleros, constructoras de barcopartes y estudios de arquitectura o ingeniería naval.
Además de las funciones de diseño y construcción, los egresados pueden conseguir puestos en la supervisión o formación de recursos humanos, controles de calidad y de procesos productivos, dirección de obra y auditorías.
Y los sueldos no son nada despreciables: los arquitectos que recién empiezan en un astillero ganan entre 5.000 y 8.000 pesos y quienes trabajan independientemente pueden cobrar hasta $30.000 por diseñar un barco.
PorAriel Bazán
17/07/11
IECO CLARIN
