Hay una muy buena cantidad de langostino esperando ser pescado. Tamaños grandes, 1, 2 y 3 en Chubut y mediano, 3, 4 y 5 en Santa Cruz. En Chubut con el ciclo vital cumplido en situación declinante. En Santa Cruz sin problema en cuanto a que un retraso en la apertura, tan solo significa, en lo inmediato, que el langostino se hará más grande.
Hay una muy buena cantidad de langostino esperando ser pescado. Tamaños grandes, 1, 2 y 3 en Chubut y mediano, 3, 4 y 5 en Santa Cruz. En Chubut con el ciclo vital cumplido en situación declinante. En Santa Cruz sin problema en cuanto a que un retraso en la apertura, tan solo significa, en lo inmediato, que el langostino se hará más grande.
Biológicamente no hay problema para la apertura inmediata de la pesquería, un recurso renovable, de vital importancia económica, que debe ser racionalmente explotado en bien de todos. Racionalmente significa tanto no sobrepescarlo como no subexplotarlo. Y en este momento se está desaprovechando.
La apertura de una pesquería que produce más de 350 millones de dólares, sólo debería estar condicionada por la biología del recurso y todas las señales son de que está asegurada la pesca del 2007. Biológicamente se ha hecho lo que había que hacer: mérito para Santa Cruz y Chubut cuyas economías pesqueras dependen hoy de este recurso, motor de todos los demás aún en desarrollo.
Sin embargo no se abre la pesquería por otros condicionantes no biológicos: Políticos y Sindicales.
Políticos, por la coordinación de las acciones de las dos provincias en el manejo del recurso que comparten. Sindicales, por la falta de previsión de empresarios y sindicalistas que dejaron la discusión para el último momento, dando lugar a un pedido irracional de los marineros santacruceños.
En lo político pensamos que, la ruptura abrupta del anterior acuerdo y su sustitución, con apremios y sin serenidades, por el acuerdo actual, no ha producido la corrección de las asimetrías que se denunciaban y que debiera volverse al acuerdo anterior, firmado entre Chubut y Santa Cruz el 10 de febrero de 1988 que funcionó perfectamente 15 años, con operatividad para toda la flota. La pesquería daba trabajo a todos, todo el año y las aperturas y ceses de temporadas no eran simultáneas. Cuando se trabajaba trabajaban todos y todos paraban cuando había que parar.
Hoy es una pesquería zafral para los más; se rompieron 15 años de previsibilidad empresaria, sin que aparezcan resultados que justifiquen tamaña revolución; a días de la pretendida apertura de la pesquería, muy pocos, si algunos, saben qué barcos podrán salir a pescar, ni en qué periodos, en la provincia distinta de sus bases. El costo de esta ineficacia operativa se lleva buena parte del “pastel” de la pesquería del langostino.
Sindicalmente, en cuanto al SOMU, las cosas marchaban bien y en un ambiente de respeto mutuo, empresarios y el SOMU llegaron a acuerdos en 2006 que hicieron que los sueldos medios del sector pesquero argentino, disputen la cabecera de la lista de salarios altos a los trabajadores petroleros, antes líderes indiscutidos. Sin embargo, empresarios y trabajadores se reparten la culpa de haber dejado de firmar un nuevo Convenio Colectivo que evitara el infaltable tironeo de los días previos al inicio de la temporada de cada tipo de pesca. A falta del necesario Convenio vienen moviéndose con actas y acuerdos puntuales de corta duración que añaden imprevisibilidad y costo de ineficiencia, a idénticos ingredientes señalados para la situación jurídica.
Las lógicas pretensiones sindicales, dejan de serlo cuando ponen en peligro la fuente de trabajo y el costo del personal hoy por hoy supera el 50 por ciento de la recaudación de los barcos, bien por encima del 25 o 30 por ciento, que habitualmente se considera saludable.
Desde Puerto Deseado, donde más barcos langostineros tienen su base de partida cada mes de febrero, surge un pedido, de los marineros santacruceños, de aumento sideral (supone aproximadamente aumentos del 240 por ciento carente por completo de viabilidad). Los marineros de la pesca de langostinos ganan alrededor de 100 mil pesos anuales (es una actividad muy sacrificada y no duermen es sus casas) y los ganan en no más de 7 meses de trabajo. El pedido de Puerto Deseado supone que quisieran ganar 240 mil pesos anuales. La cifra excusa todo comentario y habla de irracionalidad manifiesta.
Después de acordar con los marineros, esperan turno para negociar con las empresas los oficiales: Conductores, Maquinistas, Capitanes (dos gremios) y Patrones con diferenciales adecuados para sus categorías.
La apertura de la temporada estaba prevista simultáneamente en Chubut y en Santa Cruz para el próximo día 19 que ya no podrá ser. La posibilidad del 1º de marzo se ve cada vez más difícil.
Mientras tanto hay langostino abundante. La Nación, las provincias, empresarios y trabajadores, y sus proveedores, se están perdiendo millones de pesos diarios que la pesquería derrama en los cauces económicos. ¡Muy lamentable!
Editorial de Pesca & Puertos
19/02/07
PESCA & PUERTOS
