Sus aguas deambulan por un valle de variados perfiles, y que es el paso más bajo de la cordillera, en su derrotero hacia el Pacífico, permitiendo que el Parque Nacional muestre especies típicas de la selva valdiviana, algo único en el país.
Sus aguas deambulan por un valle de variados perfiles, y que es el paso más bajo de la cordillera, en su derrotero hacia el Pacífico, permitiendo que el Parque Nacional muestre especies típicas de la selva valdiviana, algo único en el país.
La situación geográfica en que se encuentra el Parque Nacional Lago Puelo, con aguas que se dirigen hacia el Pacífico a través de un valle que asoma apenas 223 metros sobre el nivel del mar, permiten a esta área protegida contar con especies típicas de la selva valdiviana, lo que constituye un caso único en el país.
De esta forma, la flora típica que se encuentra del lado chileno se cuela por los espacios dejados por la naturaleza en la geografía del Puelo, ayudados por la influencia del océano y la exigua altura del lago.
Avellanos, ulmos, tiques y lingues son árboles que hermanan a ambos lados de la cordillera, a los que se suman arbustos como el repu o espino blanco, la picha picha, el luncillo, la griselinia racemosa, el deu, el huiqui y los matarratones.
Este último produce frutos tan tóxicos, que el cacique principal del Nahuel Huapi, Manqueunai, se habría valido de ellos para envenenar al misionero José Guillermo, en 1716, evitando el ingreso de los españoles por el Paso de los Vuriloches.
La riqueza de la flora del lugar no se agota con las especies trasandinas; así se pueden encontrarse bosques puros de pitra o patagua y cinco géneros de orquídeas andino-patagónicas, además del longevo alerce, cuyos ejemplares “más jóvenes” tienen entre dos y tres siglos.
El Parque Nacional Lago Puelo, creado el 11 de octubre de 1971, aunque desde 1937 figuraba como anexo del Parque Nacional Los Alerces, ocupa una superficie de 27.674 hectáreas y forma parte de la llamada eco región del bosque patagónico.
A pesar de sus reducidas dimensiones, una variedad interesante de fauna se desplaza por la zona. Entre las 132 especies de aves que se observan, el 13,4 por ciento de la avifauna nacional, se pueden encontrar desde el imponente cóndor hasta el colorido picaflor cabeza de rubí.
Asimismo, el Parque Nacional cuenta con tres aves que figuran en el listado de valor especial para la conservación. Ellas son el pato de los torrentes, la paloma araucana y el churrín grande.
En cuanto a los mamíferos, la especie más emblemática del sur, el huemul, comparte territorio con el ciervo enano, el pudú, y el monito del monte, un marsupial emparentado con el canguro, el koala y la comadreja.
La introducción de salmónidos exóticos restringió el hábitat a la peladilla listada, que tiene en la cuenca del río Puelo a uno de sus últimos refugios. También habita el lugar la rana verde-dorada, un anfibio que los científicos afirman sólo se encuentra en el Parque Nacional.
La historia y la leyenda son también parte de este lugar del mundo donde los colores, aromas y sensaciones hacen del Parque un paraíso en la tierra. El famoso pistolero norteamericano, Butch Cassidy, tenía junto a su banda una cabaña en Cholila, y aún hoy los antiguos moradores cuentan de sus andanzas por la comarca.
Las primeras corrientes de poblamiento, 250 años después de que el capitán español pasara por el lugar en busca de la mítica ciudad de los Césares, llegó empujada por la fuerte presión colonizadora de los alemanes de Llanquihue-Osorno, y hubo que esperar un laudo del monarca británico Eduardo VII para reafirmar la soberanía argentina.
Alejados en el tiempo de estos comienzos de aventura, los visitantes que hoy lleguen al Parque Nacional Lago Puelo tendrán la oportunidad de disfrutar de lugares como “La Playita”, un encantador paraje de arena fina que se junta con las aguas azules del lago y que en verano alcanzan la temperatura ideal de 22 grados centígrados.
Otros sitios de interés son el Pitranto Grande, Los Hitos, el Arroyo Las Lágrimas, el Desemboque y el Río Turbio, y se puede pasar las noches en los dos campamentos, uno agreste y otro organizado, ubicados en la cebecera norte del lago.
Otros dos campamentos libres existen en la cabecera sur, en el Arroyo Agujas y el Turbio, y uno en la desembocadura del Arroyo Las Lágrimas, donde se puede disfrutar de las benignas temperaturas veraniegas, con máximas que alcanzan los 32 grados, o los fríos inviernos, de hasta 6 grados, pero con el paisaje imponente de los picos nevados.
Actividades como el Trekking, las caminatas y travesías, además de los paseos en lanchas, entre otras, son beneficios extras que se pueden disfrutar en el Parque Nacional que está abierto las 24 horas de día. Por Alejandro San Martín
30/01/07
TELAM
