La Confederación de Trabajadores Argentinos (CTA), o al menos, los dirigentes que la representan en la ciudad y están involucrados en la crisis laboral que afecta a la industria pesquera local, parecen empeñados en mantener encendida la llama que alimenta el conflicto por las calles del barrio puerto.
La Confederación de Trabajadores Argentinos (CTA), o al menos, los dirigentes que la representan en la ciudad y están involucrados en la crisis laboral que afecta a la industria pesquera local, parecen empeñados en mantener encendida la llama que alimenta el conflicto por las calles del barrio puerto.
(Mar del Plata)Con un gremio como el SOIP, vacío de legitimidad y representatividad, los delegados de la central sindical tienen el mérito de haber puesto el reclamo de miles de obreros del pescado en un lugar bien visible de la agenda de las autoridades y en la misma opinión pública que comprendió mejor la situación generada por más de 15 años de descontrol.
Esos méritos actuaron como salvoconductos para que sus representantes compartieran la mesa de diálogo que encabezó Gerardo Nieto la semana pasada, pese a que ninguno de los otros sectores, empresas, gremios ni el propio jefe político de la ciudad, estaba de acuerdo con sus estrategias, en la forma de desarrollar el reclamo.
Pero la concordia y el entendimiento son dos palabras que no estarían dentro del diccionario de la CTA.
El martes pasado, horas después que el Subsecretario de Pesca se reuniera con los representantes de la pesquera Giorno, del Grupo Valastro, decidieron en asamblea continuar con el plan de lucha.
Si bien del encuentro de Nieto, las autoridades laborales y la firma pesquera no hubo ni siquiera trascendidos a la prensa, lo que molestó a los obreros es que nadie les comunique el resultado de la reunión. Justamente esa falta de noticias presumía que “todo seguía igual”.
“Se nos escapa la sartén del mango”, reconocía a este medio Roberto Villaola, uno de los fileteros que representa a los obreros en su reclamo por modificar la relación laboral y así poder estar bajo relación de dependencia, como para explicitar que las necesidades de los trabajadores tienen tiempos distintos al que transcurre en los despachos oficiales.
Y la situación de los obreros es entendible a medias. Porque pensar que la compleja situación que atraviesa varios eslabones de la cadena productiva en la industria pesquera marplatense puede resolverse porque Gerardo Nieto recibe a Giorno, es no querer contribuir a que el problema se solucione. Al menos es pretender solucionarlo por otras vías.
Todavía falta que los organismos del Estado que durante estos 15 años permitieron que esta situación se mantenga vigente, ahora cumplan con su verdadera misión. Y eso no se consigue con una reunión, por más que Giorno ha exhibido una irresponsabilidad social que padecen centenares de trabajadores. Esa cruda certeza no destraba los engranajes de la máquina que aprisiona la dignidad de los obreros.
La impaciencia que ahora muestran los Delegados y representantes laborales de la CTA, en un proceso de negociaciones que tiene la intervención del propio Nieto, requisito que desde el primer momento pidió la propia CTA, resume un mensaje claro a favor de la confrontación, de la intimidación, de la violencia.
15/10/07
PESCA & PUERTOS
