La pesca blanca crece (Ecuador)

La  fortaleza que dinamiza la actividad de la pesca artesanal en las provincias de Guayas, Esmeraldas y Manabí tiene un denominador común. Se trata de la pesca de especies de carne blanca.

La  fortaleza que dinamiza la actividad de la pesca artesanal en las provincias de Guayas, Esmeraldas y Manabí tiene un denominador común. Se trata de la pesca de especies de carne blanca.

Otra de las particularidades de este producto marino es que desde hace 10 años encontró en el área de congelado una de sus fortalezas, que le ha permitido  acceder con mayor frecuencia y valores agregados hacia su principal mercado, Estados Unidos desde hace 20 años y hace cuatro años a España, Israel, Francia y  Japón.
25 mil pescadores capturan las especies de carne blanca para exportar.

En fresco fue el  inicio de la exportación de carne blanca de pescado de Ecuador a Estados Unidos. Ello representa en la actualidad el 98 por ciento de sus ventas. El restante  se reparte entre Europa y Medio Oriente.

Las especies de carne blanca que se saborean   en los restaurantes y centros comerciales antes solo se destinaba al consumo interno. Hasta hace 10 años, se ubicaba en  la línea de los túnidos de calidad como la albacora y el atún aleta amarilla, comenta Guillermo Morán, director ejecutivo de la Asociación de Exportadores de Pesca Blanca (Asoespebla).

Cuando la captura de atunes se tornó más difícil por la escasez de bancos, cerca de la franja costera continental, los empresarios pusieron sus ojos en las especies de temporada,  especialmente el dorado.

Este pez se ha convertido en la última década en el portaestandarte del negocio. Es una variedad versátil: carne blanca, suave y libre de espinas.  Conocido en el mercado estadounidense como Mahi-Mahi, su aceptación junto a otras especies como el lenguado, pargo, espada y corvina  ha permitido que 25 000 pescadores artesanales se conviertan en motor generador de una riqueza que desde hace cuatro años se mantiene en niveles promedio anual de  45 millones de dólares en exportación.
De diciembre hasta abril es la temporada de dorado. En un día fácilmente recibimos y preparamos sobre las 100 000 libras, comenta Antonio Coral, jefe de laboratorio de la empacadora Frigolab,  al suroeste de Manta.

Allí, el dorado -previo su calificación como producto para la exportación cuando llega a la playa-, es eviscerado y posteriormente pasa por cinco procesos hasta estar listo para ser embarcado en contenedores refrigerados con destino a EE.UU., manifiesta Bartolomé Fernández, regente propietario de Frigolab.

Se trabaja de acuerdo con las exigencias de los clientes. Quienes lo desean en fresco se  envía así, acota Fernández. Para ello el medio de transporte más idóneo es el aéreo. En el lapso de seis horas, el producto llega a Miami y desde allí se distribuye a otros ocho estados.

El nuevo potencial de la pesca blanca llega en presentaciones de filetes enteros con piel y sin piel, de acuerdo con el requerimiento de los clientes.

También se trabaja en porciones, trozos y hasta en forma de chuletas. Luego se  empaca al vacío. Solo el año pasado, Frigolab envió 10 contenedores de pesca blanca  a EE.UU., de calidad grado A. Eso significa que cumple las normas sanitarias más exigentes en el mercado mundial.

La transformación de pesca blanca en fresco y congelada se realiza con los mayores controles de higiene. “Creo que ni en los hospitales   hay tanto aseo y tanta previsión como en las empacadoras de pesca fresca”, comenta Fabiola Mero, con 10 años de experiencia en el empaquetado al vacío de pescado.

Ecuador es uno de los principales exportadores. Desde hace tres años ingresaron al negocio Costa Rica, Perú, Colombia y Panamá. Sin embargo, la competencia no merma. Incluso Ecuador firmó hace ocho días un acuerdo con representantes de la Comunidad Económica Europea para promocionar 10 nuevos productos  de pesca blanca.

Precios y empresas

La libra de pesca  blanca en fresco ubicada en EE.UU. llega a 1,80 dólares. El dorado congelado en la actualidad se cotiza en 1,50.

El costo del flete  para ubicarlo en EE.UU. es de 70 centavos por cada libra. Ese costo es asumido por los empresarios.

En la actualidad hay 13 empacadoras de pescado blanco. Dos en la península de Santa Elena, una en Esmeraldas y el resto   en Manta. La flota de pesca dedicada a la captura de peces de carne blanca está compuesta por 250 botes y 15 000 lanchas de fibra de vidrio. Redacción Manta

28/01/07
EL COMERCIO

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