La transparencia de los actos de gobierno no es sólo una obligación legal de la administración sea cual fuere su orientación política y con qué porcentaje de votos haya accedido al poder, o un derecho de los ciudadanos para poder seguir de cerca qué tanto de lo que les prometieron cuando eran candidatos están ahora haciendo los funcionarios, o una necesidad de los medios de comunicación para mantener informada a la ciudadanía de qué, cómo, cuándo y porqué se toman determinadas medidas de gobierno.
La transparencia de los actos de gobierno no es sólo una obligación legal de la administración sea cual fuere su orientación política y con qué porcentaje de votos haya accedido al poder, o un derecho de los ciudadanos para poder seguir de cerca qué tanto de lo que les prometieron cuando eran candidatos están ahora haciendo los funcionarios, o una necesidad de los medios de comunicación para mantener informada a la ciudadanía de qué, cómo, cuándo y porqué se toman determinadas medidas de gobierno.
La transparencia de los actos de gobierno es mucho más que la suma de todos esos factores, porque es una condición indispensable para el funcionamiento de la democracia, que en este último período cumple en 2008 sus jóvenes 25 años.
La falta de caminos simples y claros para conocer el funcionamiento del gobierno solo genera el crecimiento de conductas autodestructivas que ponen en peligro la gobernabilidad, la institucionalidad y fundamentalmente el sistema democrático de gobierno.
La oscuridad es el lugar ideal para que se parapeten los necios, para que se oculten los incompetentes y para que se desdibujen los irresponsables.
Más allá de las retenciones móviles, el primer disparador de la protesta del campo, pero además del apoyo en los grandes centros urbanos, fue sin duda la mala o inexistente comunicación por parte del gobierno.
Una errónea, ineficaz o sesgada comunicación de los actos de gobierno encuentra en la falta de transparencia un eficiente aliado para la desorientación, el desconocimiento y la desconfianza de los ciudadanos hacia sus representantes.
Desde las páginas de Pesca & Puertos publicamos semanalmente las quejas de empresarios, científicos, trabajadores y organizaciones civiles por la falta de información veraz y oportuna sobre la situación de la pesca en nuestro país.
En nuestra anterior edición publicamos en extenso un informe de la Auditoría General de la Nación donde cuestionaba, por ejemplo, la demora conque la información científica del INIDEP llegaba a las manos de la autoridad de aplicación para que esta pudiera fijar, en forma oportuna, la captura máxima permisible de merluza hubbsi.
Esta demora, señalaba la AGN, podría ser una de las causantes de fijar capturas mayores a las recomendadas y propiciar, por simple falta de información, el colapso de un recurso clave para la actividad pesquera en el país.
Algo similar reproduce el titular de CeDePesca en el reportaje que sigue a estas páginas cuando señala que “la resolución 65/07 se hizo en base a un informe del año anterior” por lo que “se termina pescando cada fin de año un volumen mayor a la biomasa reproductiva de principios de año”.
En el taller que esa institución junto a la Asociación de Capitanes de Pesca y la Asociación de Profesionales del INIDEP realizó días atrás en un conocido hotel de Buenos Aires la palabra “transparencia” fue la que más se repitió y se la llevó a propuestas como abrir el sistema de monitoreo satelital a la consulta pública, para que cada argentino pueda saber dónde esta cada buque y qué esta haciendo en tiempo real.
Hay aportes que fueron bienvenidos desde nuestras páginas, como el informe de coyuntura mensual que emite la Subsecretaría de Pesca de la Nación, pero aún hay muchos puntos oscuros que deberían ver la luz pública.
Frente a la difícil situación que atraviesa la pesquería de merluza hubbsi por la constante disminución del recurso es necesario conocer y profundizar sobre las asignaciones de captura a cada buque, las transferencias de cuotas de una embarcación a otra, la relación entre las asignaciones y las capturas declaradas, los informes de los inspectores y una multiplicidad de datos que entrecruzados podrán aclarar muchas dudas que hoy subsisten.
Hace no mucho dijimos, y hoy reiteramos, que en un mundo donde el conocimiento es poder, en un país donde la transparencia tiene muchas asignaturas pendientes y para un sector productivo como la pesca, relativamente nuevo, poco conocido por su importancia y lamentablemente célebre por sus escándalos y oscuridad, se torna imperioso un cambio cultural que asegure el derecho a acceder a la información pesquera necesaria para ejercer un eficaz control de la gestión y asegurar una administración responsable basada en la sustentabilidad de los recursos pesqueros que, como recursos naturales, pertenecen a todos los argentinos.
28/04/08
PESCA & PUERTOS
