La previsión optimista de la Sepi para dar trabajo en este sector a los astilleros choca con los escasos planes de eólica marina existentes en las costas españolas.
La previsión optimista de la Sepi para dar trabajo en este sector a los astilleros choca con los escasos planes de eólica marina existentes en las costas españolas.
Parte del futuro de los astilleros de Navantia, especialmente los de la Bahía de Cádiz, pasa por la industria eólica offshore, es decir, la construcción de elementos de energía eólica marina. Lo dijo el pasado jueves el presidente de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi), Ramón Aguirre, en su comparecencia en el Congreso para dar cuenta de la situación del ‘holding’ público y sus diferentes firmas, entre ellas la empresa de construcción naval. Aseguró Aguirre que este negocio puede dar carga de trabajo a los diques durante los próximos 10 años y que, como ejemplo, el contrato que materializa el astillero de Puerto Real para Iberdrola, el proyecto Wikinger, necesitará de 700 operarios de industria auxiliar en los próximos tres años.
Este análisis, sin embargo, entra en contradicción con los planes que el propio Gobierno marca para el sector eólico. Como la propia Navantia explicó en su informe anual de actividades a finales de 2013, solo en Europa la potencia eólica instalada aumentó ese ejercicio en 1.567 megavatios (datos del European Wind Energy Association, -EWEA-), un 34% más que en 2012. Y hablaba de las previsiones en el horizonte del año 2030: la nueva potencia eólica offshore instalada en Europa pueda llegar a crecer cerca de los 150 gigavatios (gw) “y esto supondría más de 11.000 estructuras de acero correspondientes a las bases de las torres eólicas y más de 50 buques instaladores de turbinas eólicas”.
También indicaba que era consciente de las dificultades y que “debido a la debilidad del entorno económico y financiero en Europa y del sector naval en particular, y a la evolución de los desarrollos tecnológicos, en 2013 la expansión del sector eólico fue inferior al objetivo previsto tanto en los respectivos Planes Nacionales de Acción sobre Energías Renovables aprobados por los miembros de la Comisión Europea como en las previsiones de EWEA. Mientras en 2009 EWEA preveía que en 2013 la potencia instalada de eólico offshore en Europa se situase en los 8.859 MW, ésta fue en realidad un 25% inferior y no alcanzó los 6.600 MW. Esto indicaría que, aunque a largo plazo el sector sigue con su expansión tendencial, a corto plazo se están acumulando retrasos respecto a los plazos y objetivos inicialmente previstos”.
A ello se une que España, de los países europeos con más kilómetros de costa, apenas cuenta con proyectos de instalación de energía eólica marina. O, al menos, está muy lejos de la que ya han puesto en marcha Reino Unido, Alemania o Francia.
Tal vez por este motivo, el presidente de la Sepi recibió ayer las primeras críticas por sus previsiones. El secretario general de la Federación de Industria de CCOO en Andalucía, José Manuel Cerrejón, pidió a ayer al Gobierno central que “se deje de vender humo” en cuanto a Navantia y que atienda las cuestiones de carga de trabajo que sí dependen de él. Cerrejón apuntó que el sindicato comparte la idea de que Navantia tiene que diversificar su capacidad de actividades y ofertar en otros sectores, aunque el trabajo central sea la construcción de buques.
Si bien, señaló que el sindicato “no conoce ninguna acción contractual que merezca una relevancia en el sentido de la energía eólica marina”. “Nos parece que así venden humo de algo que no se ha concretado”, subrayó. “Nosotros que nos nutrimos de la realidad, entendemos que Navantia necesita un plan industrial con carácter de urgencia, que sea capaz de abordar esa diversificación, sobre la base del mantenimiento de todos los centros y la especialización”, afirmó.
Por contra, insistió en que “en estos momentos” hay decisiones en cuanto a la carga de trabajo que “dependen exclusivamente del Gobierno y que aún no han recibido su autorización”. En este sentido, habló de dos buques pendientes en San Fernando, además de dos fragatas.
Por otra parte, la presidenta de la Diputación Provincial, la socialista Irene García, anunció ayer que, dentro de las iniciativas que desde la Institución Provincial se están promoviendo para potenciar los astilleros, y con este fin, “buscar la unidad y el consenso”, ha citado a los alcaldes de Cádiz, Puerto Real y San Fernando a una reunión que se celebrará en los próximos días y que tendrá como fin único que Navantia consiga nuevas cargas de trabajo.
García aseguró que “no solo son los partidos políticos y las diferentes administraciones las que han de participar en el propósito de potenciar los astilleros, sino empresarios, sindicatos y cualquier entidad que tenga interés por relanzar económicamente esta provincia”. “Estamos hablando de que están en juego miles de puestos de trabajo si contamos también los que se generan en las industrias auxiliares”, dijo. (Diario de Cádiz)
25/08/15

