En plena temporada de langostino la flota amarilla está desde hace cuarenta días sin soltar amarras. Estimaciones conservadoras creen que esa es la cifra que deja, hasta ahora, la huelga de los marítimos.
En plena temporada de langostino la flota amarilla está desde hace cuarenta días sin soltar amarras. Estimaciones conservadoras creen que esa es la cifra que deja, hasta ahora, la huelga de los marítimos.
La extensión en el tiempo del conflicto de la marinería en el puerto de Rawson, con la totalidad de las embarcaciones sin operar, ya reportaría pérdidas millonarias para el sector. En años anteriores la zafra del langostino se iniciaba a medidos de octubre, pero el 2009 ya termina y las redes de la flota costera no han tenido lances sobre esta especie.
La capital de Chubut comienza a sentir los efectos de una huelga que lleva cuarenta días. Toda la actividad económica que mueve el puerto está frenada y el comercio local declara menos circulante, ya que los salarios de las tripulaciones se vuelcan mayoritariamente al consumo.
El delegado regional de la Asociación de Capitanes, Rodolfo Pisauri, ensayó una primera evaluación de las consecuencias de la extensión del conflicto al indicar que “teniendo en cuenta que siempre diciembre era el mejor mes de capturas de langostino y este año se cierra sin capturas, estimo que ya hay pérdidas por dos millones de dólares por lo menos. No sabemos el nivel de abundancia del langostino, pero nuestras estimaciones son esas, aunque podría ser de mucho más”, opinó en diálogo con REVISTA PUERTO.
Otras fuentes del sector consultadas consideraron que la cifra, hasta este momento cuando concluye diciembre, sería de unos diez millones de pesos, los que no se han ido a pescar.
Cada día que transcurre y con los barcos abarloados en los muelles significa pérdidas tanto para empresarios como para el sector del trabajo, y el resto de las actividades conexas con el aprovisionamiento y descarga de los buques pesqueros.
Trece pesos
Pisauri ratificó el acompañamiento de los capitanes al reclamo de los marineros, lo consideró ‘justo’ y consideró que debe encontrarse una solución en el menor tiempo posible, teniéndose en cuenta que la dilación de los conflictos no es beneficiosa para nadie.
“Si bien el reclamo fue iniciado por el gremio del SOMU, nosotros lo acompañamos desde el primer momento y creemos que los empresarios tienen que hacer algún esfuerzo ya que tuvieron buenos ingresos en otros momentos, y si bien esta es una época floja, el hombro no lo tiene que poner sólo el trabajador sino también la empresa para que se pueda salir a la mar tranquilos”, indicó.
Sostuvo que el de la flota amarilla “es un trabajo zafrero y de temporada, por eso consideramos que los empresarios deben tenerlo en cuenta. La ley provincial de pesca habla de un proyecto que debe presentar cada empresa que le dé algún tipo de valor agregado al pescado de su barco, cosa que hoy no se ha hecho”, dijo.
“Estamos de acuerdo con el pedido que se está gestionando sobre el aumento del valor del pescado. Hace dos años se firmó un acta con precios de referencia en el cual no se nos invitó a participar y hoy estamos pidiendo un 30 por ciento de aumento sobre esa acta y estaríamos en trece pesos el kilo de langostino”, manifestó.
Vale recordar que este conflicto tiene su origen en las demandas salariales de los afiliados del SOMU, pero también los capitanes y conductores navales exigen a los armadores de la flota amarilla mejoras en las remuneraciones.
Interlocutores
En este momento no hay negociaciones formales, solamente charlas telefónicas entre sindicalistas y algunos empresarios que sólo lo hacen en nombre propio. La estrategia de los propietarios de la flota ha sido estar separados en la negociación pero juntos en la posición de rechazo al pedido del SOMU; además se han propuesto un bajísimo, casi nulo nivel de exposición, dejando que el ‘desgaste’ lo haga la otra parte.
El ámbito de negociación tras el vencimiento de la conciliación quedó reducido a contactos informales con unos y otros empresarios por separado.
“Es que en su momento había una cámara (CaFCos) que hoy tiene sólo a dos empresarios, y además no se presentan a ninguna negociación, entonces es muy difícil juntar a todos los empresarios”, explicó Pisauri al repasar la situación. “Esto debería discutirse entre los armadores y los representantes de los trabajadores y el gobierno siendo el mediador, la no presentación de los empresarios es una falta de responsabilidad de parte de ellos”, cuestionó. “Las citaciones fueron hechas, las convocatorias a reuniones se efectuaron y jamás se pudo hablar con una cámara que los represente a todos para que se pueda negociar”, agregó.
Descomprimir
Sobre los posibles caminos que allanen una salida al conflicto, el referente de los Capitanes indicó que “el gobierno trata de acercar las partes, por lo menos para que los barcos salgan a trabajar y después seguir discutiendo. Si bien nosotros no estamos directamente involucrados en este conflicto, considero que esto tiene que tener una solución en pocos días más y tratar de descomprimir la situación”.
“Si hubiera una cámara empresaria hay que sentarse a hablar con cuatro o cinco personas, pero ahora son 35 embarcaciones y hay que conversar con los dueños de cada una”, concluyó.
Texto y fotos de NELSON SALDIVIA
29/12/09
REVISTA PUERTO
