La flota de balleneros japoneses regresó desde el Antártico con tan sólo el 55 por ciento de su objetivo de pesca de 985 ballenas debido a violentos enfrentamientos con grupos defensores de los derechos de los animales y a los disminuidos avistamientos de ballenas, dijo ayer el gobierno de Japón.
La flota de balleneros japoneses regresó desde el Antártico con tan sólo el 55 por ciento de su objetivo de pesca de 985 ballenas debido a violentos enfrentamientos con grupos defensores de los derechos de los animales y a los disminuidos avistamientos de ballenas, dijo ayer el gobierno de Japón.
Los balleneros, que fueron perseguidos durante la mayor parte de su pesca por botes de activistas, regresan hoy con 551 ballenas minke, mucho menos del plan original de matar cerca de 935 ballenas minke y 50 ballenas tipo rorcual común.
Los pesqueros operan bajo un programa de investigación aprobado internacionalmente, a pesar de la restricción de 1986 sobre la pesca de ballenas. Los opositores argumentan que el supuesto plan de investigación es sólo una caza comercial encubierta y demandan que sea detenida.
Las ballenas cazadas por Japón en 2007 fueron de la especie minke, la más común y más pequeña de los cetáceos, e incluye a la ballena azul, de 110 toneladas, y a otros como la ballena jorobada, el rorcual de Rudolphi y al común.
Preveían cazar 850 ejemplares de esta especie y medio centenar de ballenas de aleta. Los seis barcos japoneses, que arribarán hoy a puerto, comenzaron en noviembre la captura.
La misión ballenera se suspendió durante un mes a consecuencia de unos actos de resistencia en la Antártida por parte de la organización ecologista Sea Shepherd.
En marzo miembros del grupo ambientalista arrojaron botellas y contenedores con sustancias hediondas a un buque ballenero, en un intento por interrumpir la caza, acción que dejó tres marineros quejándose por irritación en los ojos.
El incidente se produjo tras una disputa en enero, en la que dos activistas abordaron otro buque japonés, forzándolo a frenar su faena.
El tema ha generado fuertes tensiones políticas con Australia, cuyo gobierno se comprometió a detener el programa de caza de ballenas y está considerando iniciar acciones legales internacionales.
Pero estas medidas chocan con la creencia en Japón de que la caza de ballenas es una tradición cultural. Aunque dejó la comercialización de la caza, la considera necesaria para el estudio de estos animales. En los últimos 20 años los japoneses mataron a unas siete mil ballenas.
Greenpeace Japón también militó para impedir la caza, y detalló no estar satisfecho con los resultados de la campaña. "Dicen que una de las razones para una caza menor es que no vieron tantas ballenas", dijo Junichi Sato, de Greenpeace. "Esa es una buena razón por la que no deberían llevar a cabo esa supuesta investigación letal", remarcó. (Reuters y AP)
Avistajes
Grupos ecologistas apuntan al "turismo responsable de avistaje de cetáceos". Afirman que la explotación económica de los avistajes es un emprendimiento que conserva a la fauna y crea fuentes de trabajo inagotables porque mantiene a las especies y no las extermina como ocurre con la caza.
15/04/08
LA CAPITAL

