En un impactante acto público de sorprendente solidez y originalidad, un grupo de organizaciones de la sociedad civil reunidas en torno de la temática de los recursos hídricos con el nombre de Espacio Agua puso en marcha recientemente la Campaña "Del río no me río", con el fin de recuperar la cuenca del río Reconquista.
En un impactante acto público de sorprendente solidez y originalidad, un grupo de organizaciones de la sociedad civil reunidas en torno de la temática de los recursos hídricos con el nombre de Espacio Agua puso en marcha recientemente la Campaña "Del río no me río", con el fin de recuperar la cuenca del río Reconquista.
En tiempos de tantos desencuentros en que la temática ambiental es tratada con un interés puramente coyuntural, es alentador ver cómo personas e instituciones públicas y privadas -con y sin fines de lucro- logran ponerse de acuerdo para llevar adelante una iniciativa capaz de sumarse a otras ya en marcha, al contribuir de ese modo con un poderoso plan de acción que quizá permita vislumbrar que dejemos de reírnos del río.
Con la premisa de decir basta al maltrato de nuestros recursos hídricos, y de dejar de mirar el problema como si fuera de otro, se propone reconquistar el río Reconquista, un lastimado curso de agua de 82 kilómetros, que transita el noroeste del Gran Buenos Aires a través de 18 municipios, y en cuya cuenca habita el diez por ciento de los argentinos. Allí, la contaminación se ve y se huele.
Con menos difusión que el curso Matanza-Riachuelo, su situación es similar. Incluso hay especialistas que sostienen que, en algunos tramos, su contaminación es aun más grave, producto de las actividades industriales y los basurales a cielo abierto. Allí, los desechos cloacales se depositan en pozos ciegos o se vierten directamente al curso de agua, tanto por las viviendas cercanas como por los camiones atmosféricos que, sin eufemismos, vuelcan dichos efluentes sin tratar y sin que las autoridades se sorprendan o realicen un control efectivo.
En la cuenca del Reconquista viven más de 4.200.000 personas, de las cuales 1.600.000 no tiene agua corriente y 2.200.000 carecen de cloacas. El retraso en la cobertura universal del servicio de agua potable y cloacas para toda la población refleja décadas de desidia de todas las administraciones públicas para realizar las inversiones necesarias, lo cual ha contribuido a que también la ciudadanía se haya desentendido no sólo del problema, sino de su solución.
Espacio Agua representa una gran oportunidad por dos razones. Por un lado, por su acercamiento transinstitucional, refleja una visión de cuenca, mucho más integral y holística, que responde a la realidad donde se encuentra el agua, y no a los caprichos de las geometrías de las distintas jurisdicciones municipales en particular. En segundo lugar, por la puesta en funciones del Comité de Cuenca del río Reconquista (Comirec) -organismo oficial de la provincia de Buenos Aires, que tiene el mandato de llevar adelante su saneamiento sin más demoras- y la presencia de distintas organizaciones y de vecinos que han realizado por años un invalorable trabajo de base y se encuentran dispuestos a poner en marcha el tan necesario y demorado programa de inversiones.
La gran novedad de la campaña presentada por Espacio Agua consiste en la coexistencia de miradas de instituciones y personas, que buscan rescatar lo que las une, y no, lo que las separa. Miradas que no desconocen que se trata de una cuenca en cuya naciente sus aguas no están contaminadas y tiene la magia de un espejo de agua como lo es el de la Represa Roggero, en el municipio de Moreno. Allí el ser humano disfruta su valor social y ambiental, en contraste con las tantas agresiones que va sufriendo el río en su recorrido hasta llegar, en un estado de máxima contaminación, a la desembocadura en el río Luján, en el delta.
En el propio sitio de Internet www. espacioagua.org.ar, presentado como una caja de herramientas con fines didácticos, científicos y de fiscalización tanto de las tareas del Comirec como de las conductas de los habitantes de la Cuenca, es posible ver el anticipo de un didáctico y expresivo documental que está produciendo el referido grupo.
El agua es, junto con el aire y la tierra, un elemento insustituible para la vida. Para beber, para bañarnos, para regar, para trabajar, para la recreación. De estos cinco usos, los dos primeros -que sostienen la vida y la salud- no pueden faltarle a nadie. Es por eso que su acceso se convierte en un derecho humano básico. Los otros usos dependen de una correcta e inteligente administración para evitar su desvalorización y su pérdida.
En la vida comunitaria y, consecuentemente, en el terreno de las políticas públicas el agua responde a una de las necesidades más elementales. Este llamado a no reírse del río, a tomar en serio su situación, a informarse de las posibles soluciones y a formarse en una conciencia sólida de recuperación y preservación marca un camino del cual la ciudadanía y las autoridades no deben alejarse.
14/04/08
LA NACIÓN
