La XXI Cumbre Iberoamericana, celebrada en Asunción el 28 y 29 de octubre, ofrece el balance más pobre de las celebradas hasta ahora, lo que no es de extrañar ante los problemas económicos y políticos que atraviesa España que hacen a la Madre Patria poco atractiva para sus hijos iberoamericanos.
La XXI Cumbre Iberoamericana, celebrada en Asunción el 28 y 29 de octubre, ofrece el balance más pobre de las celebradas hasta ahora, lo que no es de extrañar ante los problemas económicos y políticos que atraviesa España que hacen a la Madre Patria poco atractiva para sus hijos iberoamericanos.
El gris panorama de la celebrada hace un año no hacía presagiar nada bueno y así se ha confirmado lamentablemente; ni la Secretaría General (SEGIB), ni el presidente anfitrión Lugo, ni el propio monarca español consiguieron ilusionar a los dirigentes iberoamericanos que en su mayoría declinaron su participación delegando en los respectivos vicepresidentes y cancilleres. A las ausencias ya habituales de los presidentes de Cuba, Venezuela, Nicaragua y Honduras se sumaron las de El Salvador, Costa Rica, República Dominicana, Argentina, Brasil y Colombia, con pretextos más o menos fútiles salvo en el caso de Santos pendiente de las importantísimas elecciones locales y departamentales del día 30. Esta situación hace más plausible el esfuerzo de S.M. el Rey que viajó a pesar de su difícil recuperación tras la operación del tendón de Aquiles hace menos de dos meses. Por cierto que la canciller colombiana asistió con su flamante premio Colombia-España 2011 como personaje público del año otorgado un par de días antes por la embajada de España y tres empresas españolas presentes en el país.
Aunque el lema de la Cumbre ha sido “Transformación del Estado y desarrollo” los temas económicos han dominado los encuentros teniendo en cuenta que Portugal y España (más Andorra) representaban a la devaluada Europa del euro frente a las economías americanas que, junto a las asiáticas, lideran el crecimiento económico mundial; es más, los países de América del Sur con un 8% de crecimiento están a la cabeza merced a la demanda de materias primas y alimentos precisamente del mercado asiático; el temor es que la crisis económica de la zona euro y EEUU arrastre a los países emergentes y se produzca a corto plazo una reducción de esa demanda lo que consecuentemente desaceleraría el actual crecimiento económico de Iberoamérica, que “debe aprovechar la bonanza económica para hacer reformas del estado necesarias para superar las desigualdades sociales” (SEGIB).
Precisamente el momento más tenso se produjo al iniciarse la segunda jornada cuando iba a intervenir la representante para América Latina del Banco Mundial. El presidente de Ecuador se adelantó para mostrar su desacuerdo con dicha intervención tildando al BM de defensor del “gran capital especulativo financiero responsable de la gran debacle de América Latina”, siendo aplaudido únicamente por Evo Morales, e inmediatamente abandonó el salón de plenos al que regresó cuando finalizó su intervención la representante del BM. Recordemos que Correa expulsó de Ecuador en 2007 al representante del BM porque este organismo le negó un crédito concedido dos años antes, siendo Correa ministro de Economía, alegando que Ecuador “había cambiado su política económica”. Minutos antes protagonizó otro altercado protestando por la presencia en la Cumbre del secretario general de la Organización de Comercio y Desarrollo Americano.
Lo dilatado de las intervenciones obligó al presidente Lugo a tomar la decisión de que únicamente los presidentes hiciesen uso de la palabra con la sola excepción del vicepresidente brasileño. Para mayor deslucimiento se produjo un apagón después de la comida restableciéndose a los pocos minutos con el uso de grupos electrógenos.
L a llamada “Declaración de Asunción” define 57 premisas para mejorar la estructura de los estados e incentivar el desarrollo que van desde la transparencia de la gestión pública y la fiscalidad, la participación ciudadana, la reducción de la brecha tecnológica y digital, las políticas de igualdad y laboral, la protección social con especial mención a los pueblos indígenas y los afrodescendientes, etc. etc. Le siguen 13 comunicaciones especiales que incluyen, además del habitual rechazo al bloqueo de Cuba y a la presencia británica en Las Malvinas, la novedad del compromiso de facilitar a Paraguay el libre tránsito para superar la limitación que supone la falta de litoral marítimo. El presidente de Bolivia no consiguió que se reconociera el contencioso marítimo con Chile merced a la oposición del presidente chileno. En resumen, todo un catálogo de buenos y etéreos propósitos.
La Cumbre ha tenido el efecto colateral de poner de manifiesto las profundas diferencias en dos importantes organizaciones americanas: MERCOSUR por la ausencia de los máximos mandatarios de Brasil, Argentina y Uruguay que junto a Paraguay forman la organización; y UNASUR que tenía prevista su V Cumbre a continuación de la Iberoamericana pero sin agenda sino que “los presidentes tendrán una reunión informal para poder conversar ..sentarse a puerta cerrada en la forma más distendida y privada” manifestó días antes su secretaria general María E. Mejía, ¿acaso la perspicaz diplomática colombiana tenía conocimiento de las ausencias que se produjeron? Lo cierto es que de los doce miembros sólo asistieron, además del anfitrión, los presidentes de Bolivia y Ecuador que en una breve reunión de tres horas acordaron firmar un documento final en el que destaca la necesidad de llevar a cabo la integración energética (lo que ya aparece en la Declaración de Cuzco que dio origen a UNASUR hace siete años) tan vital para Paraguay, llamado “el país de las hidroeléctricas”, que ahora asume la presidencia de la organización.
Para hacer más accesible esta cordillera con tantas cumbres que tiene agotadas a las administraciones, como apuntó el presidente chileno, parece obvia la necesidad de dilatar su periodicidad lo que no se hará hasta la de Panamá en 2013 donde se planteará convertirlas en bianuales; pero ¿por qué esperar hasta entonces? Dificilísima papeleta para la diplomacia española ante la exigencia de reactivar estas cumbres, máxime teniendo en cuenta que el año próximo seremos país anfitrión ya que tendrá lugar en Cádiz para celebrar el bicentenario de la Constitución de 1812.
Por Manuel González Peña
31/10/11
ATENEA
