La crisis también golpeó a la engraulis

Los desembarques de anchoita se redujeron a la mitad comparado con el año pasado. Pero un empresario descree de las cifras oficiales. Las lanchas amarillas capturaron pescado chico para alimentar la harinera de Coomarpes.

Los desembarques de anchoita se redujeron a la mitad comparado con el año pasado. Pero un empresario descree de las cifras oficiales. Las lanchas amarillas capturaron pescado chico para alimentar la harinera de Coomarpes.

La crisis internacional que golpeó los grandes mercados de consumo y afectó a la industria pesquera nacional no dejó de lado a la anchoita, uno de los pocos recursos del Mar Argentino que goza de buena salud biológica y cuyas capturas no impactan en su población.

De acuerdo a cifras oficiales que periódicamente difunde la Subsecretaría de Pesca, hasta la semana pasada se llevaban desembarcadas 11.233 toneladas de anchoíta, exclusivamente en los muelles del puerto marplatense.

La cifra representa el 50 por ciento de las descargas oficiales que la flota realizó el año pasado durante una zafra que terminó a fines de octubre. Si bien ahora se cree que la cosecha podrá prolongarse unos días más durante noviembre, los números son un fiel reflejo de la reducción de la actividad.

Por tratarse de un recurso que genera mano de obra intensiva de forma estacional durante su zafra, en el segundo semestre del año, esta merma notoria en la actividad también repercute en los niveles de empleo en Mar del Plata, principal centro urbano del país en registrar el mayor índice de desocupación.

Roberto Pennisi es gerente de Recursos Humanos del Grupo Natusur e Indupesa, con una amplia trayectoria en el mercado del salado y conserva de anchoita. El empresario descree de la estadística oficial.

“Como mínimo, debemos estar en las 19 mil toneladas y es posible que se desembarquen unas 30 mil”, anticipó en diálogo con REVISTA PUERTO. Su grupo el año pasado compró unos 47 mil cajones de anchoita y ahora ya superó los 36 mil. “La diferencia la completaremos en estos días”.

La semana pasada compraron unos cajones de anchoita que trajeron las lanchas amarillas, los convidados de piedra en una cosecha dominada por barcos más grandes. “Pero el tamaño no fue bueno; muy chico, que demandó mucho trabajo procesar”, cuenta el Gerente.

Parece que el pescado chico fue una constante la semana que pasó en el grupo de 15 lanchas que trajeron anchoita al muelle. Estibadores que trabajaron en la descarga confirmaron que unos 2.500 cajones fueron a parar a la harina directamente porque era imposible su procesamiento.

La Ley Federal de Pesca establece claramente la prohibición de realizar operaciones de pesca para reducir. Un día puede ser casualidad encontrar pescado chico. Cinco días seguidos, no. Coomarpes compró toda la producción para destinar a la harina a razón de 15 pesos el cajón.

Pennisi relativizó la magra cosecha de las lanchas. “Fueron pocos días, dentro de un contexto de pescado entre regular y bueno. Apenas el 5 por ciento puede ser calificado como tamaño B y hay un 20 por ciento de tamaño óptimo."

El empresario pidió que se ponga en foco el desinterés del Estado por encontrar una legislación laboral que favorezca la creación de empleo en el sector. “Se podrían generar más de 5 mil puestos de trabajo de manera permanente. Todo lo que no hicimos nosotros, se hizo en Perú”, se lamenta el empresario.

Pennisi reconoció que este 2009 vino con algunas aristas distintivas con respecto al año anterior. “Se pescó bien en el Cantábrico, en Croacia, en Marruecos, y eso le quitó espacio a la producción nacional”.

Por Roberto Garrone – Fotos de Guillermo Nahum / Diego Izquierdo

27/10/09
REVISTA PUERTO

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