Más allá de las declaraciones grandilocuentes de campaña de algunos funcionarios, Chubut y Santa Cruz tienen los mismos problemas, y a pesar de las diferencias de leyes, ambas obligan a la inversión y al empleo.
Más allá de las declaraciones grandilocuentes de campaña de algunos funcionarios, Chubut y Santa Cruz tienen los mismos problemas, y a pesar de las diferencias de leyes, ambas obligan a la inversión y al empleo.
El convenio es una herramienta de utilidad para las provincias signatarias que ha dado un marco adecuado para establecer la administración de un recurso compartido y cuyo objetivo principal debe seguir siendo la mejor explotación de los recursos de manera sustentable. Esto también significa entender lo que sucede en la estructura de costos de las empresas desde que se variaron las condiciones en el 2005 y como trabajar, regulando algunas cuestiones.
El sentido común nos dice que sin empresas no hay desarrollo aunque en algunas ocasiones esto no parece estar claro. Los que hace años trabajan en el sector y han visto el cambio en los pueblos costeros con la pesca instalada no pueden dudar del beneficio de tener empresas.
Lógicamente esto también trae aparejado problemáticas que se deben atender en conjunto, gobiernos, empresas y trabajadores en un marco de respeto.
La crisis pesquera no es patrimonio exclusivo de esta pesquería, es un tema estructural de la actividad pesquera en nuestro país y en este momento cambiar el convenio sería dar entrada a nuevos actores, lo que no solucionaría el problema de fondo, solo lo postergaría.
Los gobiernos patagónicos han logrado radicar empresas, y es hora de que las apoyen, han sido ejemplo de trabajo formal; entonces hay que preguntarse qué cambió para que esas mismas empresas hoy estén en problemas. Sería infantil pensar que las empresas instaladas fueran "cambiadas" por otras y éstas logren modificar sin ayuda de gobierno y trabajadores la actual estructura de costos. ¿Cómo bajarían el precio del gas oil, cómo pagarían menos derecho de exportación, cómo pagarían menos impuestos laborales? ¿Es posible que todos los empresarios patagónicos sean ineficientes?
Más allá de las declaraciones grandilocuentes de campaña de algunos funcionarios, Chubut y Santa Cruz tienen los mismos problemas, y a pesar de las diferencias de leyes, ambas obligan a la inversión y al empleo.
En ambas provincias se han perdido congeladores, y los cambios de armadores en la pesca del langostino y calamar han sido frecuentes y no deja de ser por lo menos curioso que sean justamente las empresas de Chubut y de Santa Cruz vendedoras de activos que antes ostentaban orgullosas.
El Consejo Federal Pesquero y las autoridades de Pesca concientes de las consecuencia que esto acarrea han intentando impedir el cambio de puerto de asiento de los buques, pero no se ha atacado el problema de fondo.
De todos modos, si los nuevos dueños no logran modificar la estructura de costos seguirán más tarde el mismo sendero que los anteriores.
Quizás para entender la realidad pesquera actual habría que formularse dos preguntas: ¿A quién no le gustaría ser dueño de una empresa que factura 10 millones?, la respuesta es obvia, pero y ¿qué pasa si nos enteramos que esa empresa para facturar 10 debe gastar 12 millones? Seguramente los interesados ya no serán tantos.
La crisis es producto de los altos costos internos. Nunca nuestro país fue formador de precios de productos pesqueros. Nuestro caladero y la producción obtenida en cantidad y calidad es importante pero no creamos que nuestras exportaciones mueven precios a escala mundial, claramente no somos referentes pesqueros somos apenas el país en la posición 25 en adelante del ranking de exportadores de productos pesqueros.
Por otra parte ninguna empresa tiene posibilidad de financiarse en el país, por lo tanto para obtener dinero hay que vender rápido y muchas veces mal, por compromisos de pago de impuestos, sueldos, proveedores.
La pesca no puede bajar sus costos luchando contra la inflación que hace lo contrario, tampoco volcar el costo creciente al precio de venta del producto.
Es solo una cuestión de tiempo para que todas las empresas se estrellen contra la dura realidad numérica, ese tiempo podrá ser corto o largo de acuerdo a las finanzas y las expectativas de cambio que puedan tener sus propietarios.
¿Por qué resisten entonces? Porque resulta peor parar, se gasta igual, se pierde posición de mercado y las empresas están formadas por trabajadores que necesitan cobrar con el afán de subsistir.
Los que hacen campaña, enviando gacetillas grandilocuentes a los diarios, diciendo que la crisis no está en Santa Cruz que es solo es cosa de Chubut pueden seguir haciéndolo, al fin y al cabo, por suerte este es un país libre donde cada cual piensa y dice lo que quiere, aunque alguna vez sería sensato que se profesionalice la discusión y los descreídos interpreten los balances y la realidad que ya golpea la puerta de muchos.
01/08/11
CRÓNICA


No se entiende el porqué de
No se entiende el porqué de empresas extranjeras que pescan aquí si no es rentable…parece un reclamo por los altos costos internos que enfrentan las empresas para explotar la pesca. Un poco encriptado para el lector común: sería bueno ver los números que harían creíble la queja. ¿Cómo puede ser que el empresario invierta sabiendo que se perderá dinero en el esfuerzo?. ¿Acaso es rentable porque trabajan en negro? Cómo se sostienen…Es increíble que la pesca no de renta. Increíble aun para un profano como quien escribe esto.