Había pocas dudas que la crisis financiera iba a impactar en los mercados de flete. No obstante, este impacto no ha sido distribuido equitativamente en los distintos tipos de buque.
Había pocas dudas que la crisis financiera iba a impactar en los mercados de flete. No obstante, este impacto no ha sido distribuido equitativamente en los distintos tipos de buque.
Efectivamente, mientras los fletes de los graneleros y porta contenedores cayeron como un yunque, los de transporte de petróleo y químicos solo vieron bajas marginales, mientras que el off-shore sigue muy firme. Los observadores ven que los mercados graneleros están parados. La causa más probable de una caída tan dramática de los fletes es que no hay mercados. Los bancos retienen las Cartas de Crédito haciendo imposible la comercialización. Pagos, antes corrientes contra entrega, son actualmente inaceptables por bancos y comercializadores, los últimos principalmente porque los bancos les han congelado sus líneas de crédito habituales.
La caída de los fletes de graneleros hace su operación imposible ya que operan bajo sus costos de explotación (para no hablar de costos de capital). Un número creciente de armadores ha decidido retener sus buques sin operar, en tanto que algunos tienen ya planes en estudio para amarre por largo plazo de sus unidades. No obstante esta situación, los fletes ridículamente altos vistos en los últimos meses no van a volver, no sé si yo alguna vez los vea nuevamente, pero la relación entre la caída de demanda de buques y los fletes no es realista.
Un número de factores coincidentes ayuda a este raro mercado. La demanda china bajó antes de los juegos olímpicos pero se esperaba que volviera a la normalidad a su fin. Justo en ese momento golpeó la crisis financiera con las acerías y puertos con grandes existencias de mineral y carbón para cubrir la demanda inmediata. Adicionalmente, la comercialización de manufacturas de acero colapsó por la situación comatosa de los bancos. No obstante esto, tarde o temprano las acerías volverán a demandar materias primas y la comercialización reiniciará, aunque fuera en menores cantidades. La relación entre buques disponibles y oferta de carga debería entonces llevar a fletes más cercanos al punto de equilibrio.
Se espera que una gran cantidad de unidades nuevas entre en el mercado entre 2009 y 2011 y lleve a los mercados de graneleros a una depresión, pero solamente entonces, no ahora. Mismo ahí, se espera que los fletes sean pobres pero no sin rumbo como en la actualidad.
¿Por que no se ha sentido igual impacto en los mercados de líquidos y off-shore?
Fundamentalmente porque una gran parte de la comercialización de petróleo y destilados se produce internamente en las compañías petroleras (y es más fácil detener una acería que apagar la luz). El mercado de buques tanque, a pesar de la crisis, sigue firme. Olvidémonos de los VLCC cobrando más de U$ 200,000 diarios como en diciembre del año pasado pero igualmente, están mejor que hace unos meses. La caída de demanda de transporte marítimo puede llegar a algunos puntos porcentuales, suficiente para mantener los valores de flete a niveles razonables, por lo menos en un futuro cercano.
El mercado off-shore está muy alto. Desde ya que los proyectos fueron contratados cuando el petróleo estaba en sus valores mas altos y varios se encuentran en revisión (entre otros los de Petrobras). No obstante esto, este mercado se basa en decisiones a largo plazo y las consecuencias se notarán, si esto llegara, en algún momento del futuro. Hay que recordar que buena parte del petróleo “nuevo” va a venir de yacimientos off-shore, muchos de ellos en estado de desarrollo inicial (nuevamente Petrobras) por lo que ese mercado encontrará su camino.
¿Crisis? Si. ¿Cuán larga? Probablemente demasiado para algunos. Solamente cuando los bancos vuelvan a sus negocios se verá como sigue.
Por Jan Kok
Original en inglés en el Buenos Aires Herald
13/11/08
Traducción del autor para NUESTROMAR
