Como si se hubieran escapado del conocido tema musical de Deep Purple “Smoke on the water” o de una clásica postal londinense, los puertos de la zona norte de la provincia de Buenos Aires, incluido el de la Capital Federal amanecieron hace ya muchos días cubiertos de una espesa capa de humo que obligó a su cierre.
Como si se hubieran escapado del conocido tema musical de Deep Purple “Smoke on the water” o de una clásica postal londinense, los puertos de la zona norte de la provincia de Buenos Aires, incluido el de la Capital Federal amanecieron hace ya muchos días cubiertos de una espesa capa de humo que obligó a su cierre.
Distintas terminales portuarias que son claves para mantener el ritmo exportador que permite a nuestro país sostener una balanza comercial favorable y un nivel de reservas que garantiza cierta libertad de acción frente a las potencias del mundo, estuvieron paradas.
Sin embargo, no fue la imagen de las grúas desdibujadas en el humo, de las largas colas de camiones esperando o de los barcos detenidos en los muelles la que se repitió en la tapa de los principales diarios nacionales.
La foto de los porteños caminando con barbijo o las cúpulas de algunos edificios históricos de la Capital Federal asomando tras la bruma resultaron las elegidas.
Eso alcanzó para una nueva ofensiva sobre el campo, para que despeguen gran cantidad de helicópteros a la zona del delta del Paraná y para que una larga lista de funcionarios nacionales apareciera en los canales de televisión cuestionando, imputando e inculpando.
Desde que el humo llegó a los titulares, los principales puertos del país tuvieron dificultades en su operación, pero eso lamentablemente no fue noticia. Sin embargo, la situación fue grave y mucho.
Para poner un ejemplo simple pero contundente, podemos decir que hasta el cierre de esta columna el Puerto La Plata, el primero y más alejado de la vía fluvial afectada, ya había tenido que permanecer cerrado durante al menos 48 horas.
Más adentro en el río, naturalmente, la situación fue empeorando. Sería bueno saber si lo que se podrá ganar quemando pastizales para el pastoreo de ganado vacuno es más de lo que se perdió por tener cerradas las principales terminales portuarias del norte bonaerense.
Solo basta recordar que los derechos de unos terminan donde empiezan los de los demás.
Por Tedy Woodley
28/04/08
PESCA & PUERTOS
