Homenaje a soldados de la paz

Homenaje a soldados de la paz

Fue como si de pronto esa especie de Torre de Babel que son las Naciones Unidas hablaran una misma lengua.

Fue como si de pronto esa especie de Torre de Babel que son las Naciones Unidas hablaran una misma lengua.

Unidos por un hilo invisible, estas personas que nunca se hubieran cruzado en la vida habían convergido en un punto. Llegaron de 29 países distintos, provenientes de diversas geografías y culturas. Eran las esposas, los hijos, las hermanas o los padres de los 101 hombres y mujeres, integrantes de la Misión de Paz de las Naciones Unidas, fallecidos en Haití durante el terremoto que asoló a ese país.

Eran albañiles, estudiantes, amas de casa, profesionales, maestras, campesinos y empleados públicos. Eran "la gente común" de sus países cuyos familiares -cascos azules y voluntarios de la ONU- habían caído en Haití. Y fue ese motivo, singular y colectivo a la vez, el que los reunió y hermanó en el acto de recordación realizado en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York.

Desde Posadas, Misiones, llegó Patricia Borjas de Gómez, la mujer del cabo primero de Gendarmería Nacional Gustavo Ariel Gómez. El cabo Gómez fue uno de los tantos que fallecieron en el terremoto. "Murió siendo útil, murió sabiendo que su presencia en Haití tenía un sentido", me dijo su mujer. Gómez tenía 33 años, una familia y un compromiso. Su fotografía, sonriente, apareció proyectada en el recinto mayor de la diplomacia mientras su nombre era evocado en los altavoces y 101 velas ardían en el suelo.

El Secretario General de la ONU, el coreano Ban Ki-moon, el Presidente de la Asamblea General, el libio Alí Treki, y los 192 embajadores de los países miembros asistimos a este homenaje, urgente e imprescindible, en el que se recordó a los 101 Soldados de la Paz muertos en el combate contra el atraso, la pobreza y la desigualdad.

Desde hace 50 años la Argentina participa activamente en las Misiones de Paz de Naciones Unidas. El cabo primero Gómez no fue el primer soldado argentino integrante de las Misiones de Paz muerto en servicio y probablemente no sea el último. La entrega de Gustavo Gómez, la herencia de ejemplo dejado a sus dos pequeños hijos, la estoica entereza de su mujer serán inolvidables.
Por Jorge Argüello

17/03/10
CLARÍN

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio