Fileteros levantaron la protesta frente a Moscuzza (Mar del Plata)

Fileteros levantaron la protesta frente a Moscuzza (Mar del Plata)

Aceptaron el pago de una suma de dinero y dejaron sin efecto el piquete ante una empresa pesquera que no es la que les daba trabajo. Decisiva intervención del Ministerio de Trabajo.

Aceptaron el pago de una suma de dinero y dejaron sin efecto el piquete ante una empresa pesquera que no es la que les daba trabajo. Decisiva intervención del Ministerio de Trabajo.

Después de una reunión que duró 6 horas en la oficina de mediación penal, en la madrugada de ayer los trabajadores que protestaban frente a la fábrica de la empresa Moscuzza levantaron la medida de fuerza y aceptaron el pago de una suma de dinero, luego de haber sido echados de una planta conocida como Stella Maris, no habilitada por la comuna.

El miércoles pasado unos 26 fileteros decidieron apostarse en las puertas del frigorífico Moscuzza, ubicado en Ortíz de Zárate al 2900, para reclamar allí porque se les impidió ingresar a trabajar a otra fábrica, de nombre Stella Maris, ubicada en la calle Hernandarias al 3300.

Desde un comienzo Moscuzza negó tener relación con esa fábrica y con los obreros, quienes sin embargo protestaron frente al establecimiento quemando neumáticos, impidiendo la entrada y la salida de pescado.

La confusa situación empezó a esclarecerse con el correr de una mediación judicial que llevaron adelante los doctores Sergio Irigoin y Fernanda Cardone.

Moscuzza reconoció venderle ocasionalmente pescado a una firma cuyo nombre es Micamar y que, parte de esa materia prima, podría llegar a Stella Maris, la planta donde se originó el conflicto.

Los trabajadores decidieron llevar su reclamo a Moscuzza argumentando que desde allí provenía la materia prima que ellos procesaban. Pero la empresa explicó que simplemente le vende a Micamar pequeñas cantidades de pescado y que esta, a su vez, distribuye ese recurso entre otras fábricas. "No podemos hacernos cargo de lo que Micamar hace con el pescado que le vendemos; no sabemos si después se lo da a Stella Maris o a otra planta clandestina", sostuvieron voceros de la firma.

La oficina de mediación intervino en el caso el viernes, pero ese día no se pudo avanzar ya que a la primera audiencia no asistieron representantes de Micamar ni de Stella Maris, una fábrica que según señaló el director de Pesca de la comuna, Roberto Gianatiempo, fue clausurada en varias ocasiones por no tener habilitación municipal.

El martes a las 18 finalmente se realizó una nueva reunión, a la que sí asistieron todas las partes con lo cual, se logró que los manifestantes levantaran su protesta.

El fiscal Irigoin le dijo a LA CAPITAL que a la audiencia asistieron representantes de Moscuzza, de Micamar, el subsecretario de Trabajo de la Provincia, José María Casas, la CTA, el Soip y el delegado del Ministerio de Trabajo, José San Martín.

Mediación exitosa

El conflicto comenzó a destrabarse gracias a la tarea del subsecretario José María Casas, quien a altas horas de la noche colaboró para ubicar al proveedor de pescado de Stella Maris, Humberto Gutiérrez, quien fue citado a la oficina de mediación.

Luego de algunos minutos se hizo cargo de la situación abonándoles una suma de dinero a los trabajadores que habían sido echados de la planta.

Otro empresario damnificado por la protesta también ofreció aportar una suma de dinero para agilizar el acuerdo.

Según Irigoin, el pago se haría efectivo una vez que los manifestantes cesaran con la protesta, retirándose de la puerta de Moscuzza, bajo la promesa de no reiterar la medida de fuerza.

En caso de que lo hicieran, la causa penal podría reabrirse, siguiendo su cauce normal.

El delegado del Ministerio de Trabajo, José San Martín, habló ayer sobre las nuevas protestas que por estas horas están teniendo lugar en el puerto, que ahora protagonizan fabricas clandestinas.

"Están apareciendo pseudo empresas que nadie sabe qué son o para quién trabajan, que pegan el portazo y dejan a la gente afuera", sostuvo. El funcionario reconoció que "la situación es muy compleja" ya que como sucedió con el caso de Moscuzza, los trabajadores "tratan de buscar a responsables solidarios" y llevan sus protestas a otras empresas. "Es muy complicado porque el pescado lo pesca Rodríguez, que se lo vende a González y a su vez González se lo da a cooperativas para que corten pseudo empresas", explicó usando eufemismos.

22/08/07
LA CAPITAL

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